Los ojos castaños de Hermione, así como sus facciones, se endurecieron al mirarla después de tanto tiempo.
—¿Qué haces aquí? —inquirió con frialdad—. Sabes que si Draco se entera de que has vuelto, él...
—Sí, sí, ya lo sé. Azkaban y todo eso —se encogió de hombros—. Siendo honesta, ése es un mejor lugar que estar libre y siendo odiada por todos ustedes.
—Debo recordarte que fuiste tú la que provocó todo esto —interrumpió Alec.
La bruja de cabellos oscuros asintió.
—Hermione, no tuve la oportunidad de disculparme yo... es decir, al principio mis intenciones eran ayudar a Bellatrix pero después los conocí a todos ustedes y... —suspiró— De verdad lamento lo de Rose, ella también era importante para mí.
Los ojos de Hermione comenzaron a arder, sin embargo, no se permitió derramar una sola lágrima.
Ni una más.
El mundo no estaba hecho para gente débil; los problemas de su vida, grandes o pequeños, no se iban a solucionar por la cantidad de lágrimas que derramara.
Annabeth no iba a sobrevivir si no ponía toda su mente y habilidades junto a las de Alec para buscar una cura... ella no iba a permitir que nadie más, alguien importante, muriera.
No más lágrimas.
El dolor solamente sirvió para hacerla más fuerte, más determinada, más audaz. No iba a caer de nuevo. Incluso si estuviese sola.
—No hables de ella, por favor —la detuvo—. Mejor di a qué has venido.
La chica asintió.
—Ya han encontrado una forma de revertir la maldición de Annie, por lo que escuché —ambos la miraron con severidad al pensar que los había espiado—. Por favor, era imposible no escuchar sus gritos de emoción hasta el pasillo.
—Ah, sí —acotó Alec—. ¿Cómo entraste?
—Hermione olvidó renovar sus hechizos de protección. Aún puedo aparecerme dentro de la Mansión —respondió.
—Eso es porque he estado bastante ocupada con los trámites funerarios de mi abuela —expresó con cierto rencor.
Hydria desvió la mirada.
—La maldición Rosier fue creada bajo el poder de una poderosa bruja con un increíble odio hacia su víctima —inició—. Tuve tiempo para investigar ésta maldición y sé lo que ustedes.
Ambos la miraron con cierta curiosidad.
—Es necesario que muera, y para ser sincera, planeaba un suicidio rápido en... —suspiró— Aproximadamente un mes. Sin embargo, supongo que mi inevitable muerte puede tener un mejor propósito.
El aire se le escapó de los pulmones tanto a Hermione como a Alec. La miraron escandalizados.
—Puede haber otra alternativa tú... no puedes simplemente morir —intervino Hermione, quien a pesar de las rencillas que pudiese tener hacia la chica, mostraba un rostro preocupado.
La chica sonrió.
—Tienes un corazón inmenso, Hermione Granger —le dijo—. Te preocupas por mí cuando yo fui una de las principales culpables... entiendo porqué enamoraste a Draco.
Alec carraspeó incómodo.
—Pero no hay otra manera —continuó—. Si debo morir para expiar mi culpa y así destruir a mi madre para siempre; que así sea. No obstante, si mi muerte puede servir para salvar la vida de mi mejor amiga, estoy dispuesta.
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Los Celos de un Slytherin
FanfictionLa vida de Hermione Granger dio un inesperado giro luego de la muerte de sus padres. Fue acogida por su adinerada abuela muggle, luego asediada por un príncipe, y... ¿Otro príncipe más? ¿El de Slytherin? Draco Malfoy heredó todo en cuanto Lucius f...
