NARRADOR
Los años han pasado en la vida de los Cameron, la tranquilidad ha reinado y el confort se siente en su ambiete, era noche buena.
El pequeño Sebastián por fin abrazaria a su padre sin unas rejas de por medio, Javier, había declarado su culpabilidad en lo que ocasionó y fue condenado logrando que Carolin sufriera de una extrema depresión. Su hermano le consiguió a los mejores abogados que le dieron a él clases en la universidad, los viejos lobos de las leyes, eran apodados y más la ayuda de estos y la buena conducta de él logro una libertad condicional.
-¿Ya vienen en camino? -preguntaba Declan en el teléfono-, tía Lourdes esta tan eléctrica que no deja de arreglar.
-Ya estamos saliendo, ¿Cómo esta mi esposa?
Carlos preguntó por Fernanda que tenía meses extremadamente rara, pensaba que estaba alejándose de él y ciertamente actuaba distraída, un día la encontró hablando acerca de unos exámenes por teléfono. Deseó saber con todo su ser que le pasaba y oraba todas las noches para no quedar como su primo.
Declan aún tenía ese sabor agridulce en su alma y Carlos no estaba dispuesto a quedarse sin Fernanda.
-Está sentada en el balcón con mi hermana -informó.- Hablan muy bajo como para husmear.
-Entiendo, ya casi llegaremos.
Javier salió de la cárcel sintiéndose muy intimidado por los fotógrafos, pero Carlos estaba con él apoyando su mal rato y eso para él era lo mejor. Pues todo le indicaba que no lo odiaba.
-No puedo merecer una cena familiar. -habló en el camino-, ¿Sabes el dolor que ocasione? ¡Casi mato a todos!
-Si has cambiado a como te veo seguramente sabrás que lo que fuiste antes fue tu lección de vida.
-¡Claro que lo fue! -declaró el hermano menor-, no sabes el profundo arrepentimiento que tengo y es más ni siquiera podré ver a la cara a mi madre.
-Pues lo harás porque ella más que todos ha estado arreglando la casa para tu bienvenida.
-Mamá sigue siendo igual.
-Definitivamente.
Fernanda estaba muy ansiosa por iniciar la cena, no por ver a Javier, por ver a su amado esposo. Sabía muy bien que él estaba muy preocupado por ella y se sentía culpable al ponerlo así.
-¡Ya llegaron! -gritó Lauren al ver el Mercedes Benz de Carlos aproximarse-, ¡Ven Fernanda!
Lauren también estaba nerviosa, Erin sabía porque su hija estaba actuando raro y por eso no mostraba ansiedad. Ella ya lo sabía con solo verla. Todos bajaron incluyendo al pequeño tobby el fiel canino de las Santini contagiado por la felicidad mezclada con los nervios.
La casa de los Cameron estaba diferente, después de varios años, estaba al borde de felicidad.
-¡BIENVENIDO! -gritaron todos al entrar los hermanos, solo que Carlos más atrás.
Javier abrazó a su madre al borde de las lágrimas, saludo a todos y a Fernanda la abrazó como cuando eran niños, con cariño, pero al ver a Carolin bajar con Sebastián de cinco años en brazos no dudó en salir en busca de su mujer y su hijo.
-¡Por fin mi amor! -lloraba Carolin-, te extrañe tanto.
-Yo los extrañé más.
Todos contemplaban la escena callados con lágrimas en los ojos. Carlos tomó suavemente la cintura de su esposa y le dejó un beso en el cuello como un signo de «Hola, ya vine».
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Vientre en Alquiler #1
RomanceAlguna vez has escuchado la frase: "ayudar al amor de tu vida a ser feliz con otra persona" Sí, esa soy yo ayudando al amor de mi vida. ¿cómo lo ayudo? Es fácil responderte esa pregunta... Alquilar mi vientre para darle el bebé que tanto desea co...
