Aquel pensamiento no dejó de darme vueltas en toda la cabeza el resto de la tarde.
Estuve silenciosa y apagada en todo el camino de vuelta, e incluso Octavius lo notó.
- ¿ Estás bien, Unus ? - preguntó preocupado, ralentizando el paso - ¿ Quieres ir un rato a caballo ?
Negué con la cabeza y mostré una sonrisa con esfuerzo.
- No, estoy bien.
Él no pareció nuy convencido, pero lo dejó estar. Sin embargo, me echaba una ojeada de vez en cuando para asegurarme de que no me quedaba atrás. Yo iba con la mirada fija en el suelo por delante de mi, pensando.
El día siguiente no mejoró mi estado de ánimo. La noticia de que el señor se unía de nuevo a la legión voló rápida como el viento. Todos estaban ya al corriente.
Octavius y yo no hablamos de eso, sabiendo que era un tema delicado. Pero eso no quiso decir que yo no pensara en ello.
- No te preocupes - dijo Atia, al verme la cara tan larga - Es un gran soldado. Estoy segura de que estará bien.
Le dediqué una mirada. Estaba agradecida de que intentara animarme, pero lo cierto es que nadie podía hacerlo. Nadie podía asegurarme que Octavius iba a sobrevivir a esta. ¿ Así se sentirían tantas mujeres a lo largo del imperio ? Era una angustia terrible.
Me temblaban levemente las manos y las piernas parecían flaquearme. ¿ Y si lo perdía ? ¿ Qué haría yo entonces ? Hacía tiempo que había asumido que lo quería. ¿ Sería capaz de vivir sin él ?
- Unus - me llamó con una sonrisa.
Mis ojos se llenaron de lágrimas al verlo. No, ahora no, por favor.
Él me miró sorprendido y, asegurándose de que no había nadie a nuestro alrededor tiró de mi hacia el interior de la casa y me abrazó.
Sollocé sobre su pecho, escondiendo la cara en él, mientras él acariciaba la parte baja de mi espalda.
- No puedo - susurré con la voz rota - no puedo...
Él me estrechó entre sus brazos y besó mi cabello.
- Sí puedes - contestó - sí puedes. No pasará nada.
Me separé de él y lo miré con lágrimas en las mejillas.
- Eso tú no puedes asegurármelo. Nadie sabe lo que pasará ahí afuera. Octavius yo... yo no puedo. No puedo vivir con la idea de que puedo perderte en cualquier momento. Si te perdiera yo... He estado rota mucho tiempo, Octavius, no quiero volver a estarlo.
- Lo superarías. Con esfuerzo, lo superarías - dijo agarrándome a ambos lados de los hombros y mirándome fijamente - Puedes aguantarlo.
- Pero no quiero - lloré, separándome completamente - No quiero.
- No me digas esto ahora, Unus- me suplicó tratando de agarrarme la mano - No justo antes de irme.
Retrocedí, sintiendo como ya mi corazón se partía en pedacitos.
- No. Es mi decisión - susurré con tristeza - Debes respetarla. Buena suerte, Octavius.
Y dicho aquello, corrí.
Corrí y corrí en dirección a campo abierto, sin molestarme en secarme las lágrimas, sin molestarme en lo que la gente pensara.
Mi corazón se estaba rompiendo. Pero quizás aún estaba a tiempo de salvarlo.
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Serva
Historical FictionMe creen débil, pero soy fuerte. Soy apenas una niña, pero a la vez, toda una mujer. Soy sierva, pero nací libre. (Novela ambientada en la Antigua Roma) #1 en Novela Histórica el 18/02/19
