Los días pasaron, y poco a poco, Hilâl y yo fuimos recuperándonos.
Era fácil mejorar cuando prácticamente todos cuidaban de ti y te daban ánimos. Incluso Didius me había mimado mucho, con lo gruñón que era.
Pero era tiempo de volver al trabajo. Mis heridas estaban casi cerradas por completo, y no tenía sentido pasarse el día holgazaneando cuando había miles de cosas por hacer.
Alair relinchó como saludo en cuanto entré al establo, captando mi olor.
- Hola, pequeño - sonreí, abriendo el boxer y amarrándolo con la cuerda- ¿ Tienes ganas de salir ?
El caballo soltó un bufido impaciente que casi me hizo reír.
Seguía llamándolo "pequeño", pero de pequeño tenía poco. Alair había crecido mucho en los últimos meses, alcanzando lo que sería un 80% de su futura altura y la mitad de su peso. No veía la hora de empezar a montar, pero aún eran muy joven, debía esperar un tiempo todavía.
Ya se había vuelto mucho más dócil, pero seguía siendo un potro nervioso y juguetón. Me recordaba a Hilâl, y quizás por eso lo quería tanto.
- ¿ Puedes ? - preguntó Máximus, acercándose.
Asentí tirando del caballo. Maximus se había ofrecido a echarme una mano hasta que mis heridas se curaran por completo, no fuera a ser que se reabrieran por algún forcejeo con Alair. No había sido yo la que había pedido ayuda, era demasiado orgullosa para eso, pero no para rechazarla si me la ofrecían. Didius había sido el primero en decirlo, aunque no había podido hacerlo puesto que se había encontrado mal en el último momento.
Comencé con la rutina a la que había acostumbrado a Alair, y éste la siguió sin protestar, a más velocidad que de costumbre.
- Se nota que ha ido aprendiéndolo - sonrió Maximus, cruzado de brazos dentrás de mi - Será un gran caballo.
- Aún falta mucho para eso - respondí con una sonrisa mientras observaba cómo daba vueltas a nuestro alrededor - pero sí, lo será.
- ¿ Me dejarás montarlo primero ?
Le lancé una mirada y alcé las cejas.
- Ni en sueños. Yo soy la primera, después montaré con Hilâl- dije decidida.
- No es justo - se enfurruñó - ¿ Porque sea pequeño tiene que ir antes que yo ?
- ¿ Vas a pelear contra un niño, Maximus ? - pregunté divertida.
Él bufó y me arrebató la cuerda, que cedí con gusto.
- ¿ Que tal Atia y tú ?
- Las cosas van bien... muy bien- admitió con una gran sonrisa.
Vigilé a Alair mientras realizaba los ejercicios. El sol pegaba por atrás, en la espalda, y lejos de dar calor producía una sensación tan relajante que me esforcé en mantenerme atenta y no caer al suelo de cansancio. No hacer nada cansaba más de lo que creía.
- ¿ La quieres ?
- ¿ Qué pregunta es esa ? - contestó volteando la cabeza para mirarme - Claro que sí.
Contemplé sus ojos relucientes y su sonrisa sincera.
Sí, la quería. Era tan sencillo como eso. Sin explicaciones complicadas, sin darle vueltas a las cosas. Se querían y todo se reducía a eso.
ESTÁS LEYENDO
Serva
Ficción históricaMe creen débil, pero soy fuerte. Soy apenas una niña, pero a la vez, toda una mujer. Soy sierva, pero nací libre. (Novela ambientada en la Antigua Roma) #1 en Novela Histórica el 18/02/19
