NARRA UNUS
Un peso sobre mi me hizo despertarme.
Abrí los ojos somnolienta, y tirité de frío. Estiré la mano para taparme con la manta cuando me di cuenta de que no había ninguna... y de que yo estaba desnuda.
Me sonrojé visiblemente en ese mismo instante, cuando caí en la realidad ; Yo no estaba fuera con los demás, estaba en el suelo del establo y a mi lado debería estar...
Lo miré.
Estaba bocaabajo, con la cabeza apoyada en uno de sus brazos, mientras que con la otra me rodeaba la cintura, como para evitar que me fuera.
Su expresión era tan relajada y dulce que costaba creer que fuera el mismo Octavius intimidante que yo conocía.
Busqué mi túnica y me la puse, después me senté a su lado.
Acaricié su cabello con ternura, hundiendo los dedos entre sus pequeños rizos, mientras besaba suavemente su espalda.
Él se revolvió y ronroneó como un gato. No pude evitar sonreír ampliamente.
- Buenos días, Octavius - susurré en su oreja.
Él abrió los ojos y se giró un poco para mirarme.
- Buenos días, Unus. Una pregunta, ¿ cómo no tienes la espalda rota después de dormir en el suelo tantas veces ?
- Te acostumbras - sonreí. No podía parar de hacerlo.
Él se quedó mirándome, en silencio, tanto tiempo que pareció eterno. Estaba a punto de preguntar qué pasaba, pero él habló antes.
- Eres preciosa.
Bajé la mirada, aunque la levanté en seguida.
- Sabes que eso no es cierto- le reproché.
- Sí que lo es - replicó con tranquilidad- Anda, ven aquí.
Me recosté en él y cerré los ojos con un suspiro. Esto no era un sueño, pero se acabaría pronto.
De pronto, noté unos golpecitos en la pierna. Miré hacia abajo, y era el ternerito tratando de llamar mi atención para que lo acariciara.
- Eh, tú, fuera de aquí - farfulló Octavius, empujándolo con cuidado.
- Dejále - sonreí. Lo cierto es que era una criatura monísima.
Octavius se quejó.
- Quiere robarme lo que es mío. Que se busque a otra.
Solté una carcajada, y me volví hacia él.
- ¿ Ahora estás celoso de un ternero ?
- Le prestas más atención que a mi - refunfuñó.
Acaricié los músculos de sus brazos con suavidad.
- Estás hecho un mentiroso, Octavius - dije con voz dulce.
Él se encogió de hombros y cerró los ojos contento con mi caricia.
- Deberías vestirte - susurré poniéndome en pie - y yo ponerme a trabajar. Pronto empezará la jornada, pueden vernos.
Él suspiró y se levantó.
Me di la vuelta sonrojada, mientras él se vestía.
- No me digas que ahora vas a tener verguenza - dijo divertido, colocando su cabeza sobre mi hombro y abrazándome por detrás.
- No- negué con voz firme, dando media vuelta, y sonreí - tienes que irte.
Él asintió, y se dirigió a la puerta. Justo antes de salir, volvió sobre su rostro y se inclinó sobre mi para darme un beso.
- Ahora sí - dijo con una sonrisa- Adiós, Unus.
Sonreí inevitablemente.
- Adiós, Octavius.
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Serva
Fiksi SejarahMe creen débil, pero soy fuerte. Soy apenas una niña, pero a la vez, toda una mujer. Soy sierva, pero nací libre. (Novela ambientada en la Antigua Roma) #1 en Novela Histórica el 18/02/19
