"Mini yos haciendo twerking"

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Multimedia de Ben😍

POV Megan

Al final decidimos tatuarnos un queso, y ella, un ratón, nos pareció un concepto gracioso y Ben estaba encantado con la idea.

Gaby hablaba y hablaba, y yo, yo no podía concentrarme en algo que no fuese el chico que nos tatuaba.

Benjamin es tan bello. Sus facciones parecen esculpidas por el mismísimo Miguel Angel, sus ojos... sus ojos son dos joyas carmesí tomadas de la madre tierra y ubicadas cuidadosamente en sus cuencas, sus labios, rosados y carnosos, que piden ser explorados cautelosamente, y muero por ser yo quien los explore.

Tenía que hacer algo, él no podía no ser mío. Me inspiraba a hacer cosas que, si mis padres se enteraran, no dudarían ni un segundo en llevarme a algún convento.

Sé que Gaby cree que es lindo, lo noto por su forma de mirarlo, analiza minuciosamente cada parte de su rostro.

¿Me molesta?

No.

¿Por qué?

Porque aunque le parece lindo, creo que prefiere al recepcionista.

Eso no lo sabes.

Lo sé. Cada tanto, ella mira el dirección a ese chico. Tal vez sea bueno juntarlos y que así, por fin, supere a Nathan.

Con ese pensamiento, el ratón de mi cerebro empezó a correr dándome una idea.

Salir los cuatro. Yo podría conocer más a Ben, y hacer que él me conozca a mí para que vea lo linda y divertida que soy, y que Gaby salga con ese chico y que deje su obsesión por mi hermano de una vez por todas.

--¿Cómo se llama él? --pregunté señalando al chico de la sala próxima.

Ben, quien estaba terminando el tatuaje de mi mejor amiga, levantó la cabeza un segundo y luego volvió a su trabajo.

--Terence-- dijo sin más.

--¿No les gustaría como... salir algún día con nosotras?--preguntó Gaby quitando las palabras de mi boca.

--Por mí estaría bien--sonrió de lado.

Todas mis yo internas bailaron de  alegría, aunque más que un baile de victoria, eran mini yos haciendo twerking, si, eso era lo que Ben lograba hacer en mí.

--¿Cuándo están libres?--

--Cuando quieran-- respondimos Gaby y yo al unísono.

Terminados los tatuajes, llevé a Gaby a la heladería. Se supone que no debemos consumir lácteos después de un tatuaje pero como somos unas rebeldes, decidimos ir por un par de conos.

Llegamos y una tierna señora, que me recordaba a mi abuela paterna, nos atendió. Nos sentamos en las sillas junto a la barra mientras la señora llegaba con nuestros pedidos.

Mi charla con Gaby era muy amena, realmente la había extrañado, una semana sin ella fue como estar en un desierto sin agua... no tanto así, pero si la había extrañado demasiado.

Cuando pagamos los helados y nos disponíamos a salir de la heladería, una mano me tomó de la cintura y sin atraerme mucho, me dio vuelta.

Josh.

Había olvidado que él trabajaba ahí.

--Que falta de respeto no pasar a saludar-- dijo colocándose la mano en el pecho en señal de ofensa.

--Lo siento, no te vi, pensé que no estabas.

--No importa--sonrió--mira yo... yo... me preguntaba si... saldrías de nuevo conmigo--se rascó la nuca.

Mi amiga me dio un codazo, cuando volteé a verla, estaba con las cejas alzadas y una sonrisa ladina.

Genial, ahora me atacará con preguntas.

--De hecho, Josh... ¿puedo pedirte un favor?

Ladeó la cabeza y levantó una ceja.

--Lo que necesites.

--Necesito que me acompañes a una cena. ¿Cuándo estás libre?

--¿Una cena? Eh... si, por supuesto, ¿cena de qué?

--Luego te digo los detalles, sólo dime cuando puedes ir.

--Mañana es mi día de descanso, en la noche está bien.

--¡Perfecto!--lo abracé y olvidé por completo el helado, el cual quedó estampado en su camisa.

Tapé mi boca con ambas manos.

--De verdad lo siento, en serio. Déjame  ayudarte.

Tomé la servilleta que venía con el helado de Gaby e intenté limpiar la gigantesca mancha pero sólo lo empeoré, ahora también había pedazos de servilleta en la camisa.

--Tranquila, no importa. Este tipo de cosas suceden siempre, tengo ropa de emergencia adentro. No te preocupes.

Solté todo el aire contenido, por primera vez, alguien estaba preparado para mi torpeza.

Tomé su mano y lo miré a los ojos.

--¿Entonces si me harías el favor?

Entreabrió los labios para responder cuando una voz a nuestras espaldas llamó nuestra atención.

--Vaya, vaya... que linda pareja.

Volteé para encontrarme cara a cara con Vince.



El TatuadorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora