Esta es la historia de Aaron y Stephen, dos principiantes en el amor con mentalidades y metas distintas, contada desde la perspectiva de ambos.
El amor no es perfecto y ellos tampoco lo son, pero a pesar de eso ambos se mantienen juntos y avanzando...
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Scott 👆❤
S😌❤😏A
Scott:
La primera vez que vi a Hunter fue en una fiesta.
Las luces de la pista brillaban como parpadeos veloces y coloridos, y yo a penas y era capaz de mantenerme de pie de lo borracho que estaba, pero eso no me detuvo a mirarlo desde de lo lejos. No pude distinguir el color de sus ojos, pero si el de su cabello. Era negro. Negro azabache. Y debido a su altura, resaltaba por encima de las cabezas de todos, pero no sólo eso lo hacía resaltar, también su ropa. Era escandalosamente cara. De ese tipo de ropa que alguien que, creía yo en mi estado de ebriedad, tenía diez y muchos o veinte y pocos no podía comprar con un trabajo común y corriente como el mío.
La gente se montaba a su alrededor con motivos ocultos, pero a él sólo le interesaba bailar y tomar. Le gritaba al DJ para que pusiera ciertas canciones y cuando este último las ponía, se desvivía bailando. Sostenía una botella de Brandy en una mano y la tomaba mientras bailaba y reía con todas fuerzas con los que parecían ser sus amigos o personas a las que acababa de conocer.
La vista era espléndida.
Me lo quedé viendo la mayor parte del tiempo esperando que, con suerte, me notara y me lanzara una de esas deslumbrantes sonrisas de dientes blancos que les había estado regalando a todos, pero sus ojos nunca encontraron los míos. ¿Y cómo iban a encontrarse? Casi todo el tiempo los tenía cerrados por estar sumido en la música y en sus pasos de baile.
Algo molesto seguí bebiendo —mala idea— me embriagué aún más y, como ninguno de mis amigos quería irse a pesar de mi serio estado de ebriedad, decidieron que dejarme en la tina de uno de los baños de la casa era buena idea, así que lo hicieron. Me quedé dormido hasta que una voz me sacó de mis sueños. Abrí mis ojos completamente desubicado y lo primero que me encontré fue un par de ojos verdes por debajo de unas cejas oscuras. No me di cuenta al principio de que se trataba de un hombre, pero lo noté cuando fue capaz de levantarme con uno de mis brazos alrededor de sus hombros. Tal vez era Conrad, un amigo de mi clase y el más cuerdo de todos, que había decidido llevarme a casa.
Él me decía algo, pero se oía demasiado lejano como para que pudiera entenderlo.
Me llevó hasta su auto y condujo hacia algún lugar mientras mis pulmones se llenaban de un olor a jabón de menta y a él mismo. No recuerdo que Conrad oliera de esa manera, pero bueno, tampoco recuerdo lo que pasó después...
Desperté la mañana siguiente en una cama gigantesca y con un cuerpo durmiente a mi lado.
Al principio me aterroricé. Me miré a mi mismo en busca de ropa y cuando noté que no estaba desnudo sentí un gran alivio. Entonces mi mirada cayó sobre la persona que dormía suavemente a mi lado. Era el chico de ropa cara —aunque en ese momento no llevaba más que unos pantalones de pijama negros—. Era un chico de cabello azabache, largas pestañas y piel morena. Me lo quedé mirando durante unos segundos, deslumbrado por lo bonito y estructural de sus labios y su nariz. ¿Quién es? No tenía ni la más mínima idea —y algo me decía que él tampoco sabía de mi—.Revisé el bolsillo de mi pantalón en busca de mi teléfono. Tenía más de diez llamadas perdidas de mis amigos y otras más de Mary.