— ¿Por que debo esconder que me gustan las cosas de niñas?— preguntó el pequeño Marck de tan solo 7 años a su débil pero hermosa madre.
—Solo será un tiempo, hay personas malas en el mundo que por el hecho de que eres diferente te querrán hacer daño, pero cuando seas grande, podrás usar cualquier cosa que te guste.
—¿Papá es... una de esas personas malas?— la madre soltó una pequeña lágrima.
—Me temo que si, así que nunca debes decirle a papá sobre las cosas que te gustan ¿Esta bien?— el pequeño abrazó a su madre, el sabía por que estaba teniendo esta conversación con ella.
—Te amo, mami— la mujer, como pudo, abrazó más fuerte a su pequeño hijo, el cancer le limitaba hacer muchas cosas, entre ellas, abrazar a su hijo como deseaba.
Unos minutos después el niño salió un rato de la habitación para dejar a su hermana mayor hablar con su madre a solas.
—¿Ya sabes donde está escondida?
—Si mamá, nadie más sabe donde está, solo yo.
—Ya sabes, no debes sacarla hasta que seas mayor de edad, con esa libreta de ahorros y mi testamento debes terminar lo que yo no pude hacer por ustedes ¿Esta bien?
—Lo sé, créeme que lo sé— dijo la hija con lágrimas amenazando salir de sus ojos.
—Recuerda que esas dos cosas no deben caer en sus manos, o será peor— la chica asentía, recibiendo las instrucciones de su madre— Y cuida muy bien de Marck, el es muy pequeño aún.
La madre veía como su hija intentaba aguantarse el llanto a pesar de ya haber derramado algunas lágrimas.
—Recuerda que te amo— la algo fría mano de la mujer pasó por la húmeda mejilla de la chica— Perdónenme, en serio lo lamento, no quería tener que dejarlos tan pronto.
La joven de 11 años sonrió con nostalgia y profunda tristeza.
—No tienes porque disculparte,mamá.
(. . .)
—¡Eres igual que tu madre! ¡Una maldita perra malagradecida!— gritó el hombre mientras la chica subía las escaleras en dirección a la habitación que compartía con su hermano, cuando entró, este la miró asustado, estaba realmente lastimada.
El ya tenía 11 años, habían pasado 4 años ya viviendo aquello, viendo como su hermana era maltratada, pero aún así, no podía acostumbrarse a ver como su hermana recibía golpes en nombre de los dos.
La chica sollozaba débilmente mientras su hermano menor curaba sus graves heridas, el menor había aprendido primeros auxilios y como tratar heridas solo para cuidar de su hermana, era lo menos que podía hacer, sabía que a su hermana le dolía, le dolía su cuerpo, le dolía su pecho,le dolía el saber que tendría que soportar eso por 3 años más.
No, no podría soportar tanto, tal vez 3 años no era mucho para otra persona, pero para ella y su hermano esos últimos años habían parecido una eternidad, habían sido los más largos de toda su vida, y cada día peor que el anterior.
—¿Sabes Eliza?— la llamó el menor con el cariñoso diminutivo, sacándola de sus pensamientos— A veces imagino como sería si escapáramos de casa, como sería nuestra vida lejos de aquí, pero... eso nunca pasará— finalizó con un suspiro.
La chica debía aceptar que varias veces había pensado en escapar de casa, incluso una vez hizo sus maletas, lista para irse, pero dos cosas la detenían: Su hermano y la promesa que le hizo a su difunta madre. Pero si seguía en aquella casa, no dudaba en que su padre la podía matar antes de que hiciera lo que debía e irse todo por la borda.
—Vete— dijo el menor, su hermana lo miró extrañada— Se que te has querido ir varias veces, y se que te detengo, pero no puedes seguir así y lo sabes— finalizó con tan significativa frase.
Su hermana hizo las maletas rápidamente, pero cuando estas estuvieron listas, miró a su hermano.
—No puedo hacer esto— dijo esta— Quedarás solo, no puedo dejarte solo con ese monstruo, estarás indefenso y...
No siguió ya que su hermano la abrazó.
—La única manera de que yo quede completamente indefenso es que te llegue a pasar algo a ti, yo soy fuerte, por lo que resistiré mientras tu estés bien.
La mayor lo miró con lágrimas y dolor en sus ojos, su hermano se había vuelto más fuerte que ella, ahora era él quién cuidaba de ella.
—Prometo que volveré, volveré por ti para que tengamos esa vida que imaginaste; no importa cuantos años me tome, pero volveré por ti ¿Está bien?— dijo ella con lágrimas en los ojos y con la voz rota, igual que el.
Ella besó su frente y bajó por la enredadera que se hallaba al lado de la ventana de la habitación, habitación a la que le dio una última mirada llena de tristeza.
Fecha de public.: 10/03/18
Fecha de edición: -
Extrañaba actualizar, pero aquí nuevamente un cap, fue algo difícil para mi escribir esto, es un tanto doloroso, pero supongo que quedó bastante bien, deberían escucharlo con una canción triste, le da un buen efecto, tal vez en el futuro les deje una en la multimedia.
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Él es Hermosa
Teen FictionMark Cowell es un chico talentoso, estudioso y que amaba el boxeo, bueno, asi lo veían todos. Pero lo que nadie sabía, es que Mark, un chico con un fuerte temperamento, tenía una vida problemática y dolorosa, y el hecho de que pasaba algunos de sus...
