Gritos, quejidos y sonidos de eminentes golpes inundaban la casa.
—¡Para por favor! ¡Ya no mas!—gritaba Marck en el piso casi en súplica con la voz rota por el llanto, su padre le dió una última patada en el estómago.
—Así aprenderás a no alzarme la voz, espero no termines como esa perra malagradecida—dijo refiriéndose a la hermana de Marck.
El, como pudo, se arrastró escaleras arriba hacia su habitación, poniéndole seguro.
Fue al baño de su habitación, su rostro lucía horrible: Su labio roto e hinchado, algunos golpes colorados en su rostro (que después serían violetas) y sus ojos rojos debido a llorar.
Su cuerpo estaba lleno de golpes y en su pierna derecha se encontraba una enorme cortada que desbordaba sangre, su padre se la había hecho con una botella.
Buscó el botiquín en su baño y de a poco, curó cada una de sus heridas. Antes de guardar el muy usado botiquín, vió en el fondo de este una navaja.
Recordó cuando usaba eso muy seguido, había días en los que quería reemplazar su dolor emocional con el dolor que transmitía ese peligroso objeto; ese era uno de esos días, pero ¿Estaba bien hacer aquello que anhelaba tan efímeramente? Sin pensarlo, ya había dejado su cadera descubierta.
Aún se podían divisar las cicatrices de las anteriores cortadas en esa zona, ese era el lugar al que más recurría para cortar, no quería otros lugares y que los cortes y cicatrices fueran visibles para alguien más, después de todo, su cuerpo ya era lo sificientemente asqueroso.
Había empezado a cortar su blanquecida piel, la sangre brotaba sin impedimento, Marck lloraba, pero no por las cortadas, si no por las desgarradoras palabras de desprecio que lanzaba hacia si mismo, palabras que nunca nadie ha escuchado, las cuales solo la navaja y el baño serían testigos
Marck abrió los ojos de golpe y tiró la navaja lo más lejos que pudo de su cuerpo, como debía estarlo; no debió hacer eso, no podía recaer en lo mismo, si seguía así, podía estar al borde de convertirse en suicida, un hoyo sin fondo que te absorbe y del que prácticamente no había salida.
Curó nuevamente sus heridas y salió del baño, el cual tenía mancha rojizas por todos lados.
¿Cuantas veces ya, había pasado por ese patrón? Golpes, lágrimas, cortes y mucho vendaje. De solo pensar que esa tarde estaba preocupado por algo tan trivial como que sus amigos se "olvidaron" de su cumpleaños; de solo pensar que estaba tan feliz de comer ramen y tener largas conversaciones con sus amigos...como un chico feliz, normal y común.
Pero no era así, era un chico que tenía que esconder lo que le gustaba, lo que tenía...lo que era.
No podía seguir así, por lo menos no ahora, necesitaba salir de esa enfermiza habitación, necesitaba hablar con alguien.
Pero no podía decirles a sus amigas, ellas no sabía que el se cortaba, se los contaría, pero no hoy.
Por lo que solo tenía alguien a quién recurrir, tal vez solo lo conocía de hace unos meses, pero era alguien que lo escuchaba perfectamente, y eso era exactamente lo que necesitaba.
Fecha de public: 23/01/18
Fecha de edición: 09/06/18
¡Dos caps en un día, deberían estar agradecidos!
*Se tira rosas hacia si mismo* Alv no, esto es para recompensar cuando no actualizo rápido, por cierto ¿Verdad que está bella la nueva portada?
Yo no la hice, pero olvidé el user de la maravillosa persona que sí ;-; si estas viendo esto, enviame tu nombre para los créditos ;-;
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Él es Hermosa
Novela JuvenilMark Cowell es un chico talentoso, estudioso y que amaba el boxeo, bueno, asi lo veían todos. Pero lo que nadie sabía, es que Mark, un chico con un fuerte temperamento, tenía una vida problemática y dolorosa, y el hecho de que pasaba algunos de sus...
