El padre se recompuso después de la muy clara amenaza del adolescente, no se iba a dejar pisotear por un niño encaprichado. Estaba muy enojado, debido a que el muchacho había interrumpido lo que empezaba a llamarse ebriedad, apenas había empezado a beber; y ese mismo enojo, sabía en quién descargarlo.
Este tomó una pequeña llave que dejó en la mesa y se encaminó hacia la arrinconada y escondida puerta del sótano, abrió un pequeño candado que obstruía la puerta, encendió el viejo bombillo que apenas iluminaba la habitación y bajó las escaleras con una clara renquera que le había proporcionado su hijo al darle una mínima pero dolorosa fractura en su fémur izquierdo al intentar escapar.
Cuando por fin llegó al pequeño sótano, logró divisar a su hijo semi-inconsciente en el piso con una muy clara cadena atada a su tobillo para evitar que el menor escapara, tal vez pareciera algo exagerado, pero el hombre tuvo que descubrir a la fuerza que su hijo era más fuerte de lo que creía y estuvo a punto de lograr su cometido.
Y no podía arriesgarse, ya que este le dijo muy claramente que cuando saliera por esa puerta lo primero que haría sería llamar a la policía.
—Despierta, maldito—llamó el hombre, pero Marck ni se podía mover, así que se acercó al chico y se arrodilló, tomando fuertemente sus hebras castañas, las jaló hacia arriba, obligándolo a levantar la mirada.
Los acaramelados ojos color chocolate de Marck estaban oscuros hasta el punto de rozar con el negro, tenía la mirada llena de un sufrimiento vacío inmensurable, después de todo, 4 días de golpes y torturas no era algo que una persona normal pudiera sobrellevar fácilmente.
—¿Sabes? Una asquerosidad como tú vino a visitarte, ya sabes, la basura con la que te acuestas.
Marck parecía un cascarón vacío, pero al oír mencionar a Noah (ignorando el nombre con el que fue llamado) sus ojos retomaron vida e interés y vio al monstruo de su padre a los ojos.
—¿E-en...serio?- el menor apenas podía hablar, pero un brillo de esperanza se notó en sus ojos u en su voz. Marck temía que aquella noticia fuera una alucinación producida por la droga que su padre le hacía ingerir con la poca comida que le daba, todo para mantenerlo débil y suceptible, y así, hacer que el chico cediera ante todas sus órdenes.
Sin mencionar que era para que no escapara, desgraciadamente el hombre sabía lo listo que era su hijo.
—Si, pero—hizo una pequeña pausa, jugando con las pobres esperanzas del muchacho—Ese chico no volverá—cualquier rastro de fe y expectativa de Marck, decayó ferozmente y sin darse cuenta, empezó a llorar.
Quería a su hermana, a sus amigas, quería a su mamá, quería y necesitaba a Noah; ya no quería sufrir más.
Ahogó su llanto al recibir una patada en su estómago, haciendo que escupiera sangre otra vez.
—Eres patético—dijo y dio otra patada, se había puesto en posición fetal para protegerse de los golpes.
Marck se desesperó y rompió en llanto.
—¡No más! ¡Detente! ¡Para, por favor!—gritó Marck con todas sus fuerzas, con dolor y ardor en su cuerpo, suplicó casi inaudiblemente por unos segundos.
—Si quieres que pare, debes vivir bajo mis condiciones, las cuales son: ...
—No hablar con mi hermana, ni con mis amigas y mucho menos con Noah. No contarle a nadie sobre esto. No salir de casa y hacer todo lo que tu ordenes—recitó Marck robóticamente.
El hombre se arrodilló nuevamente frente a Marck y tomó su rostro.
—Bien dicho ¿Aceptas?
Marck abrió la boca para responderle, pero en cambio, le escupió sangre en el zapato y sonrió.
—Y dices que yo soy patético, tu tienes que golpear a un idiota adolescente, drogarlo y encadenarlo para que no se te escape, que bajo a caído señor Cowell, el gran Cowell, exprofesor de Judo a llegado a ser menos que. . . un maricón—Susurró lo último triunfante y lleno de desprecio.
El hombre estalló en ira, tomó el cuello de la ensangrentada camisa de su hijo y tirarlo fuertemente contra la pared, haciendo que se golpeara la cabeza y quedara inconsciente por completo.
Fecha de public: 05/07/18
Fecha de edición: -
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Él es Hermosa
Fiksi RemajaMark Cowell es un chico talentoso, estudioso y que amaba el boxeo, bueno, asi lo veían todos. Pero lo que nadie sabía, es que Mark, un chico con un fuerte temperamento, tenía una vida problemática y dolorosa, y el hecho de que pasaba algunos de sus...
