39. Movimiento divino. (Maratón 1/2)

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- Chicos, los quiero a los dos, pero quítense - les pido y solo así se despegan y me dedican un par de miradas avergonzadas - Resuelvan sus asuntos luego.

Dean se pone de pie y me da una mano.

- ¿Hemos regresado?

- Sí, deseo darme un baño y regresar a casa, pero tenemos que cumplir con Benny.

Cas se acerca a ambos y apoya sus manos en nuestros hombros y en un segundo ya estamos delante del molino, donde el vampiro fue enterrado. Gracias a Dios, tuvo la molestia de higienizarnos.

- Cas eres el mejor - lo elogio y me regala un pequeña sonrisa.

No nos lleva mucho el revivir a nuestro viejo amigo y desearle un buen camino, hacia donde quiera que vaya y que siempre puede llamarnos si está en problemas. Una vez más, el ángel nos teletransporta afuera del búnker, el día está cayendo y no dudo en ir directo hacia la puerta con ellos siguiendo mis pasos.

 Abro la puerta y bajo, prácticamente, corriendo las escaleras. Apenas alcanzo a dar dos pasos, que unos pequeños torbellino corre directo hacia mí. Tal vez sea, por el cansancio o la falta de comida, pero cuando se aferra a mis piernas, por poco caigo al suelo. Lo levanto y lo abrazo con tanto amor. Lo he extrañado tanto, sus brazitos rodean mi cuello y esconde su cara ahí.

- Te extrañe, tanto Dylan. Eras mi único pensamiento, en cada minuto que pase lejos. Lo siento amor - le digo y ahora me doy cuenta de que estamos llorando los dos - Déjame ver esos hermosos ojos tuyos - le pido y muy despacio se despega para mirarme - Te amo cachorro - agrego besando su frente y vuelve a su posición anterior.

Miro a nuestro alrededor y Maia con Sam han mantenido su distancia, para respetar el tiempo de Dylan. Al sonreírles, ambos se acercan y nos abrazan. Alcanzo a escuchar un ligero gruñido por parte de mi bebé, al parecer me quiere solo para él. Los cinco vamos a la sala y tomamos asiento para poder ponernos al día.

- ¿Hace cuánto que llegaron? - me pregunta Maia.

- Hace una hora - le responde Cas - Tuvimos que hacer una parada en el camino.

- ¿Cómo es el Purgatorio?

-Sammy, solo te diré que se sintió puro - le respondo - El cansancio de todo este mes me está golpeando ahora, creo que me iré a dormir por una semana.

- Ve, Dylan hará lo mismo - me dice Maia.

Los dejo allí y solo puedo quitar el calzado de ambos antes de caer rendida en mi cama, abrazando a mi pequeño hijo. Ninguno de los dos tiene la necesidad de alejarse.

- Por favor Gemma, han pasado dos semanas y los noto tan cambiados que me preocupan. Apenas y dicen algo de ese lugar- me presiona Maia.

Sam no dice nada, solo finge estar concentrado en ayudar a comer a su sobrino. Y Dean me dedica una mirada de pura comprensión.

- Okey, el Purgatorio estaba lleno de todo tipo de monstruo que deseaban un pedazo de carne Winchester, y el lado positivo es que nos ayudó en ponernos en forma a ambos.

- Eso no es gracioso.

- Y no digo que lo sea, pero salimos de allí en una sola pieza. Somos, jodidamente, afortunados aunque eso provoca cierto cambió que nos hace estar en alerta constante.

- Deben de hablarlo con nosotros...-

- Lo que debemos hacer es salir de casería - acota Dean para cambiar de tema y se lo agradezco.

- No tengo ninguna anotada para estos días - le aviso.

- Lo sé, pero aquí hay un caso que parece tratarse de un grupo de Wendigos - agrega mirando la lapto - Se denuncia desapariciones de muchos campistas. Esto ocurre solo en esta época del año y sigue sucediendo desde más de una década.

Una Odisea DimensionalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora