-Yo...- ella giró su rostro apenada -Nada- bajó su mirada evadiendo la mía.
-¿En qué pensaste Poché?- pregunté nuevamente buscando su mirada. Quiero que me diga la verdad.
-¿Quieres saber?- levantó su rostro, ahora las dos nos vemos fijamente.
-Sí- respondí decidida. No sé el porque de su nerviosismo.
-Pensé...- ella se movió del sillón para estar más cerca mío -¿En serio lo quieres saber?
-¡Poché!- protesté. ¿Acaso está mujer no se cansa de hacerlo de emoción?
-Bien, tú lo pediste- ella suspiró -Yo... pensé en ti- susurró cerca de mi rostro sin quitarme la vista de encima.
¿Qué acabo de escuchar?
-¿Cómo?- musité atónita a las palabras de Poché. Debe ser una broma, ¿no?
-Sí, Daniela Calle, pensé en ti- ella me dió una media sonrisa -¿Acaso es tan difícil de creer?- ella junto sus cejas triste.
Me quedé callada unos segundos, en realidad no me lo esperaba para nada. Las dos nos quedamos en silencio, no puedo pensar, esas palabras siguen en mi mente, pero supongo que le tengo que responder algo.
-Oye... yo- ella agachó su rostro al escuchar hablarme -¿Estás bien?- después de que pregunté eso empezó a temblar levemente -Poché...- pensé que comenzaría a llorar, pero para mi sorpresa se echó a reír.
-JAJAJAJAJA Daniela Calle- ella soltó una carcajada golpeando el suave sillón -Hubieras visto tu cara- me apuntó mientras seguía riendo.
Lo sabía...
-Vamos Calle, lo decía en broma- ella seguía riendo mientras me daba leves golpes en el brazo -Muy buena por cierto, creo que fue mejor que la tuya- opinó.
-Eres una idiota, si lo creí- dije pegándole con un cojín en la cara molesta. ¿Cómo se atreve a asustarme con eso?
-Marica es todo una broma, no te pongas brava- se sobó con suavidad su nariz pero todavía con su sonrisa característica. No le contesté -Ya está bien, perdón- dijo más tranquila -¿En paz?-
-En paz- rodeé los ojos. No quería hablarle.
-Eso no es estar en paz- hizo un puchero. María José y su obsesión con los pucheros por Dios -¿Estás molesta?-
-No estoy molesta- respondí evadiendo su mirada -Oye, por cierto, ¿qué le dirás a tu papá sobre tu herida?- pregunté cambiando de tema.
Ella se quedó pensando un rato, después sonrió, parece que tiene una buena idea.
-¡Le diré que tú me mordiste el labio!- contestó con entusiasmo -Una gran idea, ¿no crees?
Qué pésima idea.
-¡Debes estar loca!- grité lanzandole otra vez el cojín.
-¡Calle, deja de aventarme eso!- gritó atrapandolo a tiempo antes de que impactará nuevamente en su cara.
-Lo dejaré de hacer cuando dejes de ser tan boba- murmuré.
-¿Entonces lo seguirás haciendo?- preguntó con su mano en su mentón.
-¿Te estás diciendo boba?- reí de solo pensarlo.
-El primer paso es la aceptación- respondió con burla -Pero bueno, es tarde- ella se levantó del sofá -Me voy despidiendo.
-Te acompaño a la entrada- mencioné tratando de levantarme.
-No, así está bien, no te molestes- ella volvió a sentarme poniendo sus manos sobre mi hombro -Supongo que gracias por la noche, al final terminó un poco bien- dijo sonriendo dando pasos hacia atrás -Adiós Calle- justo cuando dió la media vuelta para irse, Poché chocó contra la pared que está al lado de la puerta.
-Qué estúpida jajaja- reí.
-No te burles de la desgracia de los demás Daniela Calle- ella se sobó su frente -Ahora sí me voy para siempre, ¡adiós!- se despidió con entusiasmo.
Sonreí, al final resultó todo lo contrario a lo que pensé. Dudé sobre lo que le había dicho a Vale, de no ser amiga de Poché, pero... creo que si hay posibilidades.
Cuando me levanté del sillón para ir hacia mi cuarto, en la mesita de cristal había una pequeña hoja. La tomé con curiosidad, en ella estaba una letra en cursiva muy bonita.
"Calle, solo porque soy buena persona y una muy amigable, te dejare esto por acá..."
Al final de la nota estaba escrito un número, su número. ¿Cuándo le dió tiempo para hacer esto?, supongo que cuando fui a buscar las cosas... creo que me guardaré esto.
POV POCHÉ
Salí de la casa de Calle un tanto feliz, a pesar de todo lo que pasó, terminó muy bien el día. El Uber, que minutos antes habían pedido, ya estaba aquí, así que subí rápidamente.
Él transcurso fue calmado, sin plática, solo viendo las luces que alumbran las calles. Recordé lo que pasó minutos antes cuando Daniela me dijo que pensará en lo que más me hace feliz, inevitablemente pensé en mi familia y de ahí en mi mamá. Fue imposible no hacerlo, todavía siguen las mismas imágenes de ella rondando mi mente. No me cansaba de decir que la extraño, me hace tanta falta en mi vida, quiero que me aconsejé pero ya no está. Ahora mismo daría todo lo que está a mis manos y más para tenerla a mi lado, aunque sea solo para abrazarla una vez más.
-Señorita- habló el señor conductor interrumpiendo mis pensamientos -Llegamos- avisó.
-Ah, está bien, muchas gracias- bajé pagando lo debido.
Caminé dentro del edificio hasta llegar al elevador, esperé un momento y subí en el, luego pulse el botón del piso del departamento. Pensé de nuevo, me agradaba la idea de convivir con Calle, en realidad no la paso tan mal como creía.
Llegué a la puerta del departamento, sinceramente no quiero entrar, no quisiera ver a mi papá pero tengo que enfrentar los hechos. Bien María José, tú puedes.
Tomé la manija con decisión y abrí la puerta rápidamente. Lo primero que ví al entrar, además de la sala, fue a mi papá al fondo en la cocina.
-Poché- se dió cuenta de mi presencia al cerrar la puerta -Que bueno que llegas.
-Hola papá- saludé -¿Y Vale?- pregunté caminando hacia él.
-Ya está dormida- respondió limpiando sus manos con un trapo.
-Pa', creo que ya se a donde va esto, la verdad también quisiera hablar contigo pero, ¿puede ser mañana?, Hoy no estoy muy dispuesta- pedí esperando que aceptará. Ahora estoy muy cansada para hablar.
-Muy bien Poché, pero mañana hablaremos- dijo decidido -En todo caso, yo también estoy cansado.
-Sí, no te preocupes- dije. Justo cuando me iba a ir, mi papá me detuvo.
-Poché- me habló.
-¿Sí?- contesté al pie de las escaleras.
-¿Qué es eso qué traes en el labio?- preguntó acercándose -¿Por qué tienes una herida ahí?
-Eh...- balbuceé sin saber que decir.
Pensé que no notaría eso, ahora estoy nerviosa por no saber que mentira decir. Obviamente no confesaré que dos tipos me sometieron en el estacionamiento de un local de ocio, no, no, no, no, mi papá me mataría.
-Daniela me mordió- dije rápidamente sin pensar bien las cosas. Fue lo primero que se me vino a la mente... Y no fue lo que esperé, soy una tonta.
-¿Daniela Calle?- preguntó asombrada. María José, piensa.
-No exactamente, es que Calle tiene una perrita y se llama igual que ella, Daniela, aunque no me mordió, más bien me rasguñó el labio- me excusé torpemente.
-Bien...- dijo no muy convencido -Buenos noches, Poché.
-Buenos noches, papi- subí rápidamente a las escaleras y me encerré a mi habitación.
Qué día de locos fue hoy...
ESTÁS LEYENDO
Alguien Como Ella | TERMINADA
FanfictionCalle es una chica con un futuro prometedor y Poché con un pasado que la persigue. Calle esta rodeado de gente que la quiere y Poché se aísla alejando a todo aquel que quiera acercarse. Calle es buena hija y Poché trata de serlo. Aún siendo tan dife...
