Recuerdos

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—¡Wow! Hola Calle, ha pasado mucho tiempo desde ma última vez que te vi, ¿no crees?— saludó Mario efusivamente. Al verlo entrar por la sala, note la expresión inmediata de asombro por parte de ella.

—¿Tú qué haces aquí?— ella le preguntó alzando una ceja mientras se levantaba del sofá donde minutos antes estábamos las dos.

En un segundo, pase de Mario hasta llegar con Calle, donde estando a su lado, entrelace su mano con la mía. Mario desvió su mirada de ella a nuestras manos juntas y sonrió ampliamente.

—Vengo a felicitarte, es tu cumpleaños, seguramente estás muy feliz— él mencionó dejando su mochila a un lado del sillón que tenía al lado.

—Lo estaba antes de verte— Calle confesó frunciendo su ceño, expresando su molestia al verlo ahí delante de ella.

—Que mal, lástima que no me moveré de aquí— él se encogió de brazos mientras se dejaba caer en el sillón.

—¿Qué haces aquí? Está casa es de Allison, y ella no le gustará verte, así que será mejor que te vayas— Calle le ordenó señalando la salida y Mario se carcajeó en su lugar.

—¿Allison no le gustaría verme? Cuéntame otro chiste— Mario recargó su mejilla sobre la palma de su mano.

—¿La conoces?— hablé dando un paso para estar más cerca de él.

—La conozco desde hace cuatro años— contestó dejándonos totalmente sorprendidas —¿Lo pueden creer?

—No puede ser... ella apenas llegó de Colombia hace meses, no tiene ningún sentido lo que dices— Calle mencionó negando lentamente con su cabeza, sin dar crédito a lo que escuchaba.

—Allison ya estaba aquí en Colombia desde hace cinco años, pero no estaba en Bogotá, sino en Montería. Allí es donde vivía yo antes de llegar aquí— confesó posando su mirada fría en mi.

¿En Montería? Así que ella también estaba allí... no podía estar pasando esto.

—¿Allison...?

—Sí— Mario me vió haciendo desaparecer todas mis dudas.

Comencé a sudar frío al darme cuenta que tenía dos personas cerca mío contra mí y nunca me dí cuenta...

—¿Pasa algo?— Calle me susurró y miré su expresión preocupada. Ella acarició mi mejilla izquierda lentamente con los nudillos de su mano.

—Quiero irme, no quiero estar otro segundo más aquí— baje mi mirada al suelo, mientras imágenes borrosas, que antes eran pesadillas, llegaban a mi mente una vez más.

Ella me miró unos momentos con duda, decidiéndose que hacer, pero al último su suspiro hizo que me aliviará.

—Vámonos, tampoco quiero seguir en este lugar— ella murmuró dándome un beso en la frente.

—¿Qué? ¿Acado ya se van? Pero si apenas llegué— Mario fingió lástima —Bien, antes de que te vayas Calle... te tengo una sorpresa— dijo tomando su mochila y la abrió.

—No quiero nada de ti— ella espetó tomando fuerte mi mano para caminar hacia la puerta. Antes de salir de la sala, Mario nos paró.

—Ey, yo insistó— se levantó del sofá dándole a Calle un objeto en forma de cuadrado de un tamaño mediano, este venía envuelto en papel de regalo con un moño rojo en medio.

—¿Qué es?— Calle preguntó mirando con suma atención lo que tenía Mario. ¿Acaso pretendía tomarlo?

—Por favor, vámonos...— susurré de nuevo cerca suyo. Estar aquí, en este ambiente melancólico me asfixiaba.

Alguien Como Ella | TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora