Pesadillas

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Maratón (1/2)

"Me gustas
Nunca antes lo había sentido con alguien más—
Somos mejores amigas, es algo realmente importante para mí—
Nadie puede vivir con algo así—
Los sentimientos comienzan a evolucionar—
No me mientas—
No puedo, lo siento—"

Me desperté de un salto al terminar de escuchar todas esas voces en mi sueño, mi respiración es agitada junto con las palpitaciones de mi corazón. Mi frente estaba llena de sudor y mi mente no dejaba de repetir esa última frase, ¿qué fue lo que pasó? Llevé mi mano derecha a mi pecho y arrugue esa parte de mi camisa, duele de solo pensar en aquellas palabras, pero... ¿por qué?

Me levanté de la cama para dirigirme al baño. Cuando llegué al espejo, noté mis mejillas húmedas, las toqué levemente y en eso una lágrima cae por el lado derecho. Al llegar a mi mentón, la limpió rápidamente, ¿qué me está pasando hoy? Doy un largo suspiro y limpio cualquiera rastro lágrimas que faltaba.

Tarde unos minutos en bañarme, otros en arreglarme y por último en maquillarme un poco. De repente, una llamada entrante sonó por toda mi habitación y fui a mí mesita de noche corriendo para tomarlo antes de que se acabará la llamada de mi celular.

—¿Aló?— saludé mientras de un lado a otro buscando que tenis ponerme.

—¡Poché!— dí un leve respingo al escuchar el grito imprevisto de Calle —Que bueno que contestas—

—¿Calle?, ¿qué pasa?— pregunté tratando de meter mi pie dentro de mi tenis blanco.

_Quería preguntarte si quieres ir a desayunar conmigo— comentó con voz dulce, eso hizo que sonriera instantáneamente.

Me senté sobre mi cama y antes de responder, recordé lo que ya tenía planeado para hacer hoy, en eso, mi sonrisa desapareció.

—Oh...— un sonido de desilusión salió sin querer de mi boca.

—¿"Oh"?, ¿pasa algo?— preguntó ella con voz preocupada.

—Bueno yo... ya tengo otros planes en mente— confesé con una risita, me siento mal —Mario, él me invitó a su departamento—dije, no quiero secretos entre nosotras.

—Oh— ahora ella emitió ese sonido —Bien... esta bien— escuché un susurró de decepción.

_¡Pero si quieres puedes venir conmigo!— comenté levantándome de un salto de mi cama y gritando. Que buena idea se me ocurrió —Bueno, solo si quieres— me calme volviendome a sentar.

—¿Por qué te quiere Mario en su departamento?— preguntó ella ignorando mi propuesta. Además, creo haber escuchado un poco de desconfianza en su voz.

—Hablando con la verdad, no lo sé ni yo— respondí tomando un mechón de mi cabello castaño decolorado —Solo dijo que tiene algo que decirme. Importante— añadí.

—¿Algo importante?, ¿Cómo qué?— preguntó rápidamente. Que extraño.

—Si lo supiera te lo diría— respondí soltando un suspiro —Pero es lo único que se ahora mismo—

—Bien, iré contigo, te acompañare— dijo y mi sonrisa volvió a mí rostro —Pero cuándo acabemos de hablar con él, de ahí nos vamos a comer algo, ¿te parece?—

—Si, claro que sí— respondí sin dudarlo.

—Bien, en unos minutos estoy allá— avisó y se escuchó mucho movimiento al otro lado de la línea —Adiós—

—Adiós, ven con cuidado— escuché un sonido de afirmación antes de colgar.

Di un largo suspiro y dejé caer mi cuerpo sobre mi cama, este día será genial. 

POV CALLE

Detuve el auto frente al edificio del departamento de Mario, una vez más regresé al lugar que nunca imaginé que volvería, y menos con ella.

—Calle, ¿estás bien?— preguntó Poché sacándome de mi trance.

—Eh sí, sí claro— respondí tratando de ocultar mi nerviosismo —Ven, vamos a ver a tu "amiguito"— dije con sarcasmo bajandome primero del auto.

—"Amiguito"— repite Poché entre risas.

—¿Algún problema con eso?— la mire alzando una ceja.

—No, nada, es solo que se me hace muy graciosa la forma en como lo dices, es todo— confiesa encogiéndose de hombros mientras comienza a caminar dentro del edificio.

—Graciosa la cara de él— murmuré entre dientes siguiendo sus pasos.

Camino a un paso seguro, confío en que todo saldrá bien y no pasará nada malo. Mario no le dira ese algo TAN importante que imagino yo, o es lo que quiero creer.

Cuando entramos al elevador, mi seguridad se esfuma de la nada y comienzo a ponerme más nerviosa y preocupada. ¿Y sí en verdad Mario le dice todo?, esto no es bueno, nada bueno.

Mi mente comenzó a divagar y recordé algo, específicamente lo que pasó aquella noche, cuando baje por este elevador llorando y pensando seriamente en las palabras que me atreví decirle a Poché y las razones por las cuales dije un simple "no puedo, lo siento".

—Calle, ¿por qué me mentiste?— su voz, un poco molesta, me hizo salir de mis pensamientos, haciendo que la observará.

—¿D-de q-qué hablas?— pregunté sin poder ocultar mi nerviosismo.

—Me dijiste que estabas bien y no lo estás— mencionó con el entrecejo fruncido, colocándose delante mío —Sabes que puedes confiar en mí, digo, a este punto deberías saberlo p-porque... ya sabes... tú... yo...— comencé a reír al verla tan apenada, se miraba tan tierna —Bueno, tu entiendes— habló Poché dándose por vencida en intentar decir aquellas palabras —No me gusta verte así, tan perdida, tan ida, quiero que estás aquí, conmigo— al escuchar eso, sentí mi corazón derretirse de amor.

—Perdón, es solo que... últimamente he tenido pesadillas sin sentido y me cansa mucho ya que después no puedo dormir demasiado bien— respondí con una mirada triste. Lo de las pesadillas es verdad.

—Mira que casualidad, yo también he tendió pesadillas— comentó ella con expresión sorprendida y después se acercó a mí para abrazarme pasando sus dos brazos sobre mis hombros.

—¿Y qué has soñado?— pregunté con interés sintiendo como recarga su rostro sobre mi pecho—

—Solo logro distinguir voces, como si estuvieran en una conversación, es raro porque parecían como si estuvieran en una discusión, y... terminan llorando, solo al final se oye un "no puedo, lo siento", y se acaba todo— contestó y al escuchar lo último, mi cuerpo se tensó inmediatamente —Puede sonar extraño pero siempre termino llorando, por alguna razón, eso me termina doliendo— confesó apretando más el abrazo —Pero se que nada es real, es solo un producto de la imaginación, tu deberías pensar lo mismo— se alejó de mi pecho y tomó entre sus manos mis dos mejillas —Si un día no puedes dormir, llámame, estaré ahí para tí—

—¿Segura?— alcé una ceja con una media sonrisa —No creo que puedas despertarte, tienes un sueño pesado, además, no eres de las que se ponen muy feliz cuando las despiertan— le recordé haciendo que girará sus ojos, eso me dió más risa.

—Ush, solo a veces pasa eso— susurró apenada —Además, eres tú, se que no me enojaría— confesó haciendo que abriera los ojos sorprendida —Bueno, me enojaría un poquito— añadió por último.

—Gracias— susurré tomando su mejilla izquierda y acercándome a su rostro.

Cuando estoy lo suficientemente cerca, le doy un beso lento pero profundo en sus labios. En ese momento, escuche las puertas del elevador abrirse haciendo que me separé de ella.

—Vamos, tienes un asunto pendiente que hacer— mencioné al separarme.

—Lo terminaré cuanto antes— contestó con una sonrisa y sus ojos cerrados, después tomó mi mano llevándome fuera del elevador y yendo directamente a la puerta del departamento de Mario.

Espero y todo salga bien.

Alguien Como Ella | TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora