Mamá

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-Y bien... ¿qué piensan tatuarse?- preguntó caminando a un pequeño lavabo, no tan alejado, para limpiar sus manos.

-Bueno, solo yo lo haré- respondí levantando la mano -Y tengo planeado tatuarme unas letras que digan...

-Bien, ya entiendo- habló interrumpiendome mientras gira para vernos -Ya han venido clientes pidiendo lo mismo.

Él camina hacia nosotros con los ojos entrecerrados, pareciendo que está analizando algo.

-Entiendo lo que quieres, pero, ¿no crees qué es muy extremo tatuarte el nombre de tu novia?- preguntó seriamente.

Me sorprendí junto a Calle por lo que dijo, maldita sea entendió mal. Antes de poder decirle algo, él habló nuevamente.

-O sea, no quiero ofenderlas ni nada por el estilo, es su decisión tatuarse lo que se les venga en gana, pero aunque estén muy enamoradas es algo no muy inteligente- rió levemente secándose las manos con un trapo -Hay diferentes formas de demostrase su amor, como un paseo tomadas de la mano en un parque, o una tarde de películas, o una cena romántica, o...

-No, no, no, no, oye amigo te equivocas- reí junto a Calle por su ocurrencia -¿Ella mi novia?- señale a Calle con el pulgar -Para nada, es solo mi amiga,l.

-Te estás equivocando, yo solo la vengo a acompañar- Calle habló entre risas.

-Sí, además a ella le gusta alguien más- mencioné en bajo con una sonrisa burlona.

-Y a ti también- Calle habló viéndome con los brazos cruzados.

-¿A mí?- pregunté señalándome -Claro que no, querida.

-¿Y por eso le das otro oportunidad a pesar de que te dejó plantada y no saldrías con él nunca más?- preguntó con una ceja alzada.

Mierda, quería hablar pero no se me ocurría nada para defenderme.

-Oigan, eso no debe impedir que se junten en una pareja- dijo formando un corazón en el aire con sus manos.

-No, aún así no, solo somos amigas- mencioné con una ligera sonrisa.

-Si, estoy de acuerdo con la pequeña- dijo Calle. La miré molesta.

-Creanme que he tatuado a muchas personas que eran amigos y cuando volvieron de habían conocido muy bien- confesó entre carcajadas.

-Muy bien- dije lentamente -Esto se está saliendo de contexto, solo vine a hacerme un tatuaje, solamente eso.

-Perdón, fue solo una broma eso, es solo que me gusta hablar con mis clientes, ya saben, hacer nuevos amigos en esta vida solitaria- dijo caminando hacia la silla.

-Es grandioso pero, a lo que venimos- Calle habló siguiéndolo.

-Si, claro, bueno, siéntate por favor- me ordenó señalando la silla de cuero.

Hice lo que me pidió y me senté sobre el cómodo sillón. Él tomó algodón y un poco de alcohol sobre la mesita junto a este.

-Bien, ¿dónde quieres aplicarte el tatuaje?- preguntó.

-Aquí- dije tocando la parte baja de mi palma, en mi muñeca derecha.

-Bien- él comenzó a pasar el algodón con el alcohol.

-Bien- repetí lo que el dijo. Me costaba respirar ahora mismo, he oído que los tatuajes duelen.

-Tranquila- Calle tomó mi otra mano entre la suya, notando mi nerviosismo. Yo solo le di un ligero apretón antes de sonreírle.

-¿En serio no son pareja?- preguntó nuevamente Umberto rompiendo el momento.

-¡No!- dijimos al unísono Calle y yo.

Él río por nuestro gritos exagerados y siguió haciendo lo suyo. Tomó un paquete de una vitrina, en él había unos guantes. Después de abrir la bolsa se los colocó.

-Ahora si, dime, ¿qué tatuaje deseas?‐ preguntó mirándome.

-Si, yo...-me acomode en el sillón y sentí un nudo en mi garganta que se fue rápidamente al pasar saliva -Deseo tatuarme "mamá"- confesé algo incómoda a la mirada de Calle.

Umberto parpadeo elevando sus cejas sorprendido, y me dió una pequeña sonrisa antes de hablar.

-Está bien- Umberto se aclaró la garganta.

-Pero quiero tener esa palabra con su letra, aquí hay una hoja de como escribía, ¿puedes recrearla?- pedí en súplica. Sería genial tener su letra grabada en mi piel.

-Si claro, puedo intentarlo- él se levantó del banquillo junto a mí silla y se dirigió a su su escritorio.

-Poché...- Calle susurró frente mío.

-Hey- le sonreí evitando su mirada.

-¿Por qué no me lo dijiste?- preguntó.

-Bueno, tenía planeado decírtelo hoy, solo que... nunca pensé que te lo llegaría a contar en realidad, por eso no te lo dije antes- agaché mi mirada dejando salir un gran suspiró -Pensé que la forma en la que nos conocimos y nos llevamos me hizo pensar que no llegaríamos a una amistad así, tenía mis dudas- confesé viendola por fin.

-Vale un día me habló sobre esto- Calle mencionó.

¿Vale?, no, ¿qué le habrá dicho?, ojalá no sea lo que estoy pensando.

-Tú tienes miedo de contar algo importante sobre tí porque lo pueden usar en tu contra, y tú no quieres que te lastimen con eso, pero el día que llegues a contar algo a alguien es porque le tienes confianza y es importante para ti...- dijo.

-Ese pequeño demonio- susurré para mí.

-¿Eso quiere decir que soy alguien importante para ti?- preguntó con una sonrisa arrogante mientras lleva una mano a su cintura.

-No lo sé- dije recostandome en la silla ignorando su pregunta.

-Aceptalo, María José- ella sonrió apuntandome con su dedo índice.

-Lo usarás para molestarme- mencioné sintiendo mis mejillas arder.

-¿Entonces es verdad?, mira que te has puesto roja de la vergüenza, que linda te miras sonrojada- rió tratando de pellizcar mis mejillas.

-No te acerques- dije esquivando sus manos. Puse mis pies entre ella y yo para que no se acercará a mí -¡Calle!- chillé al momento que ella me tomo del tobillo y casi me tumba del sillón.

-Chapeeeeeeen-

Calle se detuvo y soltó mi pie para ver a Umberto con una ceja alzada apartado en su escritorio. Me acomode en mi lugar y también lo ví. Él giró al vernos y tenía un gatito en su regazo.

-Ah, disculpen por interrumpirlas y perdón si sonó extraño pero así se llama mi gatita y me emocioné al verla- dijo levantando su gatita a la altura de su cara dejando que lamiera su mejilla.

-¿Chapen?, ¿en serio se llama así?- pregunté dudosa.

-Ehhh, sí- respondió nervioso viendo a todas partes.

-Ajá- Calle susurró sin creerle dando dos pasos lejos de mi.

-Bien, aquí está el diseño- él se acercó casi corriendo después de dejar a su gatita en el suelo.

En la hoja blanca hay unas letras cursivas con la palabra "mamá" terminando en un hermoso corazón.

-Es perfecto, gracias- le dije con lágrimas en los ojos.

-Me alegró que te guste- él me sonrió y pasó las letras a una plantilla -Deja que termine esto y continuaremos con el tatuaje.

Asentí observando como continúa su trabajo.

Alguien Como Ella | TERMINADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora