Valentina
—La Flavia no te quita el ojo de encima, weona. Qué rabia, conchetumare. —La Cata me avisa y yo rodeo los ojos—. Dile algo po'. Tiene una mirada asesina.
La Cata hoy se sentó al lado mío. No sé cómo convenció a la profe de que la sentara conmigo. Somos dinamita juntas weón. Todos los profes cachan que somos demasiado hiperventilás.
—Qué le voy a decir yo a la presi. —Le digo a la Cata, un poco dejá y sin pasarme tantos rollos—. En volá está enamorada de mí, quién sabe.
—Ay, Valentina. Yo estoy más preocupá que vo'. Esta weona cacha que andamos en los vicios y hasta su vieja nos vio saliendo de la botillería la otra vez. Qué esperai. Si esta weona nos puede cagar como sea. —la Cata razona.
Igual tiene razón, pero hoy ando entera relax. No pienso estresarme por weás que en volá ni siquiera pasan. Aparte es lunes y no quiero que hoy se vuelva un día paaajero. Si la Flavia me quiere mirar que me mire too' lo que quiera, yo no haré nada al respecto.
—¿No te ha hablado el Damián? —La Cata atina en preguntar y yo dejo de escribir para quedarla mirando—. ¿Qué?
—¿Y a vo' qué bicho te está picando?
—¿Pero por qué? ¿Qué hice?
—Que andai preguntando sobre el Damián. Si él y yo no fuimos amigos, aparte no me ha vuelto a hablar. Tampoco espero que lo haga. Era entero frío y la weá. Prefiero que me webees con el Seba antes que con él. —le contesto, dejando mi lápiz pasta de lado y haciendo fijación visual.
—Buu, la weá fome. ¿No te ha dejado de seguir en insta? —Yo frunzo el ceño intentando adivinar psíquicamente si lo hizo o no, hasta que avispo en ver mi celular y buscarlo entre seguidores, y, por suerte, lo sigue haciendo.
—Sigue siendo mi fans. Soy fans. —repito el meme y de la nada la conversación se interrumpe porque le cae la punta de un cuaderno en el ojo a la Cata.
Sí, literalmente. Unos weones de la otra esquina le tiraron un cuaderno que le cayó en sus azules.
—¡Qué volá, pendejo desatinao'! —La Cata se pone de pie—. ¡¿Acaso tirai la comida en tu casa?!
Me comienzo a reír.
—¡Lo siento, Cata! Se la iba a tirar a la Fefi. —El Velázquez, un compañero de nosotras, explica.
—Si li ibi i tirir i li Fifi. —La Cata repite.
La weona agarra el cuaderno que quedó en la orilla de la ventana, a punto de caerse, pero se queda pegá mirando la ventana.
La weona copuchenta, siempre hace la misma.
Aprovecho de psicopatear al Damián y veo que subió una historia pública. Son unos fierros celestes con una cancha detrás, y puso la horita a un costado. Se me hacía muy familiar ese lugar.
—Wachito rico el que está ahí. Estoy así de tirarle un papelito con mi insta pa' que me hable. —Cata culiá pelá, pero soy igual de copuchenta que ella así que me asomo igual a la ventana aprovechando que la profe estaba pegá en su pc—. Mira ese chiquillo. Ta entero rico.
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volao culiao
Fiksi RemajaDe cómo la Vale le ayuda a vender mota al Damián, un weón drogo con polola.
