Alan
Estacioné el auto enfrente de la clínica de Seth y toqué la puerta como loco.
-¡Seth! ¡Abre la maldita puerta ya!
-Maldición, eres igual que William-mencionó Seth mientras abría la puerta-. ¿Quién es el siguiente nefasto que viene aquí?
-¿Nefasto?-pregunté, con mi entrecejo arrugado por mi enojo.
-¿¡A...Alfa!?-gritó Seth-. Disculpe mi falta de respeto, no sabía que era us...
Lo detuve con una señal que hice con mi mano.
-Eso no me importa, solo vine a algo urgente.
-¿Desea pasar?
-No, es rápido.
-¿Qué sucede? Puedo oler sus hormonas y me doy cuenta de que está enojado y preocupado-se cruzó de brazos.
-Seth..., ¿William...vino aquí?-mi corazón se detuvo por completo, esperando la respuesta de él.
-¿Por qué la pregunta?-de repente, Seth abrió los ojos demás por la sorpresa que apareció en su rostro-. ¿¡Algo le sucedió a William!?
-¿Eso responde a mi pregunta?-mencioné, y Seth giró su cabeza hacia un lado, evadiendo mi mirada penetrante-. Seth, esto es importante...William está en peligro.
Él apretó sus manos, unas con otras, pudiendo sentir los nevios al máximo. Frunció el ceño y, titubeante, dijo:
-Sí..., sí estuvo...aquí.
-¿¡Cuándo!?
-A...ayer por la mañana, vino aquí.
-¿Y sabes a qué?-me volví a detener, esperando su respuesta.
-Eso...No sé si deba decírselo, Alfa.
-Tsk-gruñí y, con mi fuerza, agarré los hombros de Seth y, en un grito, dije-: ¡Mi Mate está perdido, Seth! ¡Si no me dices de una maldita vez a dónde fue y qué hacía aquí, no podré salvarlo! ¡Necesito la verdad!
Seth, con su mirada ahora fija en mí, me dejó saber que él tenía mucho que ver con lo que William me ocultaba.
Asimismo, me dirigió unas palabras después de unos segundos de duda, haciendo que me sorprendiera demasiado:
-William...-me latía el corazón débilmente. Era como si cada una de sus palabras fueran un latido para mi corazón. Apúrate y dilo, pensé. Solo dilo, maldita sea-, vino a hacerse una prueba de...-otro latido. Bum, bum-embarazo.
-Eso...-bum, bum, mi corazón ahora se estaba acelerando.
-William...-bum bum bum-está embarazado.
Bum.
Mi corazón se detuvo por completo.
El aliento me faltaba.
¿Qué sucedía?
》¡A...Alfa!-solté los hombros de Seth y, tambaleante, me dirigí hacia mi auto-. ¿Se encuentra bien? ¡Alfa!
Me apoyé en mi auto, tratando de guardar la calma.
-¿Cómo es que no me lo dijo?-susurré, y cerré mis ojos fuertemente.
-¿Perdón?-dijo Seth, acercándose a mí.
-¿¡Por qué mierda no me lo dijo!?-abrí mis ojos y miré a Seth-. Tú lo sabías. Y no me dijiste, ¿por qué?
-Ah..., William...tenía sus razones.
-¿"Razones"? ¡Es mi hijo, maldita sea!
-Sí, Alfa, pero...se lo iba a decir, en serio. Pensó que todavía no era el momento para decírselo.
-¿Y cuándo será ese momento?-lo miré fijamente. Me sentía enojado, frustrado, traicionado y triste.
¿Por qué no me lo dijo?
-Eso...no lo sé-agachó su cabeza, y yo miré el hermoso horizonte gélido.
-¿Cuánto tiempo lleva?
-Muy poco. Lo hicieron anteayer, ¿no?-le di una rápida mirada y después la desvié.
-Sí..., tienes razón-suspiré-. ¿Sabes a dónde se fue él y a qué hora?-dije, ya un poco relajado.
-Creo como por ahí a las 10 A. M, y se fue por allá-me señaló el camino por donde la pista continuaba.
-Pero sabes bien que más adelante el camino se convierte en una bifurcación, ¿no fuiste con él? No sabe el camino de vuelta.
-Insistí en ello, pero me obligó a quedarme. Me dijo que él podía cuidarse solo y...Mierda, me siento terrible por haberlo dejado solo-lo miré: él tenía los brazos cruzados y los ojos fijos en el suelo. Podía sentir su preocupación, pero no era el único el que estaba en ese estado.
Suspiré.
-Está bien, no te preocupes. Pase lo que pase...-miré a Seth atentamente, y me serenisé por completo-lo encontraré.
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William.
-¿Qué mierda quieren de mí?-pregunté, mirando fijamente a esa mujer.
Sonrió.
-Yo no quiero nada de tí, el que sí quiere algo de tí es nuestro Alfa mayor.
-¿Para?
-Mm...probablemente para vengarse.
-Vengarse mis huevos. Sácame de aquí ahora-la miré fijamente.
-Vaya, sí que tienes los huevos para decir tal estupidez-mencionó ella-. A ver si ahora los tienes para responderle a nuestro Alfa-dio una señal con el movimiento de su cabeza para que los hombres que me tenían me agarraran fuertemente y me sacaran de la habitación.
-¿¡Qué!? Esperen, ¿a dónde me llevan ahora?-volteé a ver a aquella mujer.
-Cuando llegues lo verás-volvió a sonreír.
¿Así eran todas las mujeres? Porque las que se acostaban conmigo no.
Alan, pensé. Ayúdame.
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The first time.
Manusia SerigalaEl padre de William Clark (un empresario millonario) decide hacer una fiesta por el cumpleaños de su hija, Amanda Clark, y obliga a su hijo adoptivo (también empresario), William, a ir, pues hacía tiempo que no se veían. En el camino, William se de...
