Alan.
-¡Alan! Necesitamos pasar.
-¡Pero son demasiados! ¿¡Cómo los derrotaremos!?-grité con todas mis fuerzas entre la multitud de gente que estaba peleando.
-¡Podemos vencerlos. Aquí lo principal es llegar con el líder, Chris!
-¡Pero...!
-¡Transfórmate y avancemos, no hay tiempo!-gritó mi padre, desesperado por lo caótico que se estaba poniendo esta situación. Esta guerra.
Me transformé en lobo rápidamente y, con mi padre y unos que otros de mi manada, avanzamos directamente hacia la mansión de aquel maldito de Chris.
Esto era la guerra. Él debía de pagar.
El sonido de la guerra era aterrador y perdurable: los gritos de las personas estaban presentes por todo el lugar; el ruido de las espadas siendo desenvainadas y atravesando el cuerpo de las personas, llenándose de sangre, hacía un remolino de terror en mi mente; el fuerte clamor de las personas me hacían querer ayudarlas, pero me era imposible; la guerra era horrible. Tanto que jamás la desearía.
Pero aquí estoy, en marcha hacia las profundidades de la guerra, todo solo para "acabar" con la guerra.
Pero...si Chris muere..., ¿el conflicto entre nosotros cesará...o seguirá? La única manera de demostrar la verdad es matándolo, ¿no?
Matándolo...
Matándolo...
-¡Alan!-gritó mi padre, haciendo que despertara de mis pensamientos y volteara a verlo-. ¡Ya llegamos! Rápido.
-Sí.
En la entrada habían varios guardias o, mejor dicho, vampiros, que nos empezaron a atacar. Nosotros contraatacamos.
-¡Padre! ¡Tú ve por él, yo me quedaré a detenerlos!- él asintió y se perdió entre las penumbras del lugar.
Mierda, pensé. Son demasiados.
---------
Ethan.
-¡Ah!-grité mientras contraatacaba.
-¡Tú y tu manada no tienen oportunidad alguna!-gritó el vampiro que me atacaba. Estaba más herido que yo.
Nadie me podía vencer.
-Eso ya lo veremos-alcé mi hocico de lobo y le mordí el cuello, haciendo que todo su rostro se llenara de sangre, al mismo tiempo que lo hacía con el piso y mi hocico; la sangre de los vampiros sabía horrible-. Agh, tu sangre es desagradable-mencioné mientras escupía la sangre que había entrado a mi hocico.
Corrí rápidamente por el pasillo, deteniéndome en unas partes porque había licántropos y vampiros en contra mía.
Ya estaba cansado y herido, pero necesitaba seguir.
Todo lo que sea por mi manada, pensé.
Olfateé el lugar en busca de Chris, y pude encontrarlo en una habitación con unas puertas grandes de madera negra; agarré impulso y, con ferocidad, tumbé las puertas, y ahí estaba: detrás de su escritorio mirando a través de la ventana, donde podía ver claramente todo lo que estaba sucediendo afuera.
Él sabía que estaba aquí, era claro, pero no se volteaba siquiera a verme.
¿Estará esperando a que ataque o...?
-Por fin llegas-mencionó con su voz de Alfa.
Me destransformé, regresando a mi forma humana.
-Veo que soy bienvenido-dije sonriendo, aunque sabía que él no me veía.
Aunque no pude verle el rostro, se escuchó el sonido de una risa de parte de él.
-No te sientas especial solo porque vas ganando-de su bolsillo sacó una caja de cigarrillos y, sacando uno junto con su encendedor, lo prendió y lo puso en su boca.
¿Fumando y hablando tranquilamente en una situación como esta? Vaya líder que tienen.
》¿Qué? ¿Quieres uno?-me extendió su brazo, aún estando de espaldas hacia mí.
Agarré uno y lo puse en mi boca, después él me lanzó el encendedor y prendí mi cigarro. Le regresé el encendedor.
¿Por qué no volteaba a verme? Como sea, tenía que estar listo para cualquier cosa. Mi hijo aún seguía peleando allá afuera.
Me puse de espaldas hacia él, apoyándome, al igual que él, en el escritorio que nos tenía separados.
Ambos de espaldas, como si él fuera el color negro y yo el blanco.
Absorbí el humo del cigarro y después lo solté.
-¿Qué harás ahora?-preguntó-. ¿Qué harás cuando todo esto termine?
Lo pensé por unos segundos.
-Seguir adelante con mi manada, ¿qué esperabas?-volví a absorber el humo del cigarro.
-No me refería a eso..., Ethan-ah, mi nombre en su hocico...era repugnante.
Di un vistazo hacia atrás, sin necesidad de girar mi cabeza, pues solo moví los ojos.
¿De qué habla?, pensé.
-¿A qué te refieres?
Él suspiro y después, dándole un último sorbo a su cigarro, lo apagó en el cenicero que estaba a su derecha.
Volteó a verme y una oleada de furia y tristeza inmensa me inundó.
Sus ojos brillaron.
-Si me derrotas..., ¿crees que la guerra habrá terminado? ¿Crees que los vampiros y licántropos de aquí serán libres o estarán satisfechos con lo que les hiciste?-se levantó de su lugar y, rodeando el escritorio, se puso enfrente de mí, estando yo aún sentado en el escritorio.
-Probablemente, pero no sabremos hasta intentarlo-dije sonriendo, e igual apagué mi cigarro.
-¿Crees que con solo venir aquí y hacer un caos va a matarme?
-No es necesario el caos, solo es necesario que agarre mi espada y la encaje en ese maldito corazón de lobo que tienes-me crucé de brazos al igual que lo hice con mis piernas.
Él dio una fuerte carcajada.
-¿De verdad crees que te la dejaré fácil?-se acercó hasta mi rostro y nos miramos desafiantes.
-No, pero sé que, sea lo que sea, al final el resultado será el mismo: yo ganaré y tú te pudrirás entre todos esos malditos fétidos.
-¡Maldito hijo de...!-antes de que pudiera terminar su frase, agarré la navaja que traía en mi traje y se lo encajé en el estómago; él rápidamente se alejó de mí adolorido, con la sangre escurriéndose por su abdomen y manos.
Se rio fuertemente, como si estuviera loco y el dolor no le provocase nada.
》De verdad que...¡esto es magnífico! Tú...tú...de verdad...de verdad actuaste. ¡Me lo encajaste así sin más! ¡Sin arrepentimiento alguno!-rio. De verdad estaba loco-. Dime...¿cómo se sintió?
Fruncí el ceño tanto como pude.
¿Qué mierda le pasaba?
》Ah, pero no me mires así-sin delicadeza se arrancó la navaja que le había encajo, así de fácil que hasta yo no hubiera podido aguantar tanto dolor-. Agh, ¿tanto me odias?-de repente, empezó a escupir sangre, manchando el piso de madera oscura, pero no se notaba tanto en el piso-. Ey, ¿qué sucede? ¿Creías que esa navaja de juguete iba a matarme?-rio-. ¡Se necesita más que eso para matarme, Ethan!
-Eso fue solo un cáliz-intervino Alan, quien había entrado sin previo aviso a la habitación, con el pelaje lleno de sangre.
Se destransformó y se quedó apoyado en el umbral de la puerta con los brazos cruzados.
Chris abrió los ojos tanto como pudo, expresando su sorpresa tan grande.
Una macabra y fuerte sonrisa se dibujó en su rostro.
-¡Alan! ¡Lárgate, yo me encargo de él!-dije.
-No, padre. Estamos aquí por él. No eres el único que quiere matarlo-respondió Alan.
Suspiré.
-¡Pero qué sorpresa! ¡Así que padre e hijo han venido a matarme! Esto es tan adorable-dijo Chris, aún con su perversa sonrisa-. Vamos, ¿por qué no nos sentamos a tomar el té, eh?
-¡Maldito...!-antes de que Alan pudiera hacer algo, lo detuve.
-Alan, no hagas nada-dije sereno, teniendo la vista fija en Chris. Y este último volvió a escupir sangre.
-Pero, padre...
-"No" es "no", Alan-él asintió y se quedó detrás de mí.
Avancé, haciendo que Chris también lo hiciera; estábamos girando en círculos mientras nos mirábamos fijamente y desafiantes.
-Tu hijo ha crecido bastante, Ethan. Recuerdo la última vez que lo vi: era apenas un mocoso.
-Bueno, recuérdalo como es ahora, porque ya nunca lo volverás a ver.
Él rio fuertemente.
Sus carcajadas eran de un demonio. De verdad disfrutaba de este momento.
-Me encanta cómo respondes. ¿Y si cerramos esa dulce boquita que tienes? No te preocupes, seré cuidadoso.
-El hocico que deberíamos de cerrar es el tuyo, Chris.
-Dime...¿cuántos años tiene?
¿Quién? ¿Alan?, pensé.
-28-tragué saliva.
-¡Vaya! Ya es un adulto. Dime, ¿ya encontró a su mate?
-No.
-Auch, qué lástima-volteó a ver a Alan-. Ey, dime...¿de verdad te consideras el heredero de la manada Roja sin siquiera haber hallado a tu mate? Qué decepcionante.
-Tú...
-Alan-lo detuve antes de que hiciera una estupidez; nos está provocando. ¿Cuál era su intención realmente? ¿Qué buscaba hacer con eso?
-Vamos, Ethan, has que venga a mí. Ah, mierda-volvió a escupir sangre. Su herida se estaba recuperando-. Son unos malditos cobardes. Si van a pelear ¡háganlo!
Fruncí el ceño y corrí hacia él rápidamente para después darle un fuerte puñetazo en el rostro.
Volvió a escupir sangre y se rio fuertemente.
》¡Así es! ¡Golpea con todas tus fuerzas!-esquivé un golpe que me iba a dar-. Esquivas bien para ser el líder.
-Mejor que tú, sí-dije, haciéndolo enojar más.
Pasaron unos minutos en los que nos dábamos uno que otro golpe. Claro que, algunos los esquivábamos, pero los dos estábamos sangrando y en decadencia.
-¿¡Eso es todo lo que tienes!?-gritó Chris.
-Claro que ¡no!-grité, pero antes de que pudiera llegar hacia el con mi puño, un tubo de hierro me atravesó por completo el abdomen, haciéndome caer de rodillas y escupir mucha sangre.
-¡Padre!-gritó Alan, mi hijo.
-Ah...agh, ah-mencioné, intentando hablar o reaccionar ante la situación. Me había atravesado todos los intestinos, joder; era un tubo de hierro un poco grueso y largo que había salido detrás de mí.
Alguien más estaba en la habitación, ¿¡cómo es que no lo noté antes!?
-Vaya, cariño, ¿no crees que fuiste muy ruda?-dijo Chris y, aterrorizado y con dolor, volteé atrás de mí, que es hacia donde Chris estaba mirando, y ahí estaba: una mujer completamente diferente a un licántropo. Una mujer que había dejado su humanidad solo para tener más poder; su cabello era un desastre inmenso, sus ojos rojos brillaban con intensidad, su ropa estaba rasgada de unas partes y emanaba una furia inmensa.
¿Qué diablos era esa cosa?
》¿Qué? ¿Sorprendido, Ethan?
Estaba más que sorprendido...
Estaba atónito.
-¡Padre!-la voz de Alan se escuchaba lejos, ¿por qué? Mi mirada solo se podía concentrar en esa cosa. Me tenía inmóvil-. ¡Padre!
-Responde, Ethan. Tu hijo te llama.
-A...A...Alan-apenas podía hablar, mi herida no dejaba de sangrar y aún seguía en el suelo manchándolo de sangre. Era demasiada sangre; mi boca, mi ropa, mi abdomen y mis manos estaban llenas de sangre.
Todo se estaba tornando borroso. Pero no podía dejar solo a Alan. Era mi hijo.
Me levanté lentamente.
-¡Vaya! Pero qué sorpresa. Después de ese ataque que recibiste puedes seguir en pie, es sorprendente-dijo Chris.
Alan quería intervenir, pero le di una fulminante mirada que hizo que se quedara ahí parado sin hacer nada.
》Dime..., ¿cómo se siente?
Una vez parado, escupí sangre, posando mi mano izquierda en la herida, intentando detener la hemorragia. Miré furioso a Chris, y después sonreí.
-De la mierda.
-Eso quería escuchar-susurró, y rápidamente pude sentir cómo aquella mujer me lanzaba fuertemente hacia la pared, provocando que en esta misma apareciera una enorme grieta; cuando fui lanzado pude ver mi sangre volando por unos milisegundos, y cuando quedé pegado a la pared, volví a escupir sangre.
-¡PADRE!-gritó Alan, aun estando de espectador.
-No te preocupes, el siguiente serás tú, Alan-espetó chris.
-Maldito, juro que si das un paso más voy a...
-¡Alan!-grité, y él se detuvo por completo-. No te metas..., esto es...entre él y yo.
-Pero...
-¡Alan!-él asintió furioso y, con todas mis fuerzas, me levanté.
Mi respiración era agitada y me dolía el cuerpo.
-¡Eres increíble! Después de todas las adversidades, sigues en pie. No esperaba menos de tí.
-Agh-con mi brazo me limpié la sangre que tenía en la boca; lo miré desafiante, después-. ¿Eso es todo lo que tienes?
-No tientes a la suerte, Ethan. Podrías terminar muerto en cuestión de segundos.
-Antes de venir...me dejó de importar eso-espeté-. Ven-me posicioné en forma de combate, listo para pelear.
Me dolía como el mismísimo demonio, pero tenía que soportarlo.
-Me fascina tu perseverancia-corrió hacia mí y esquivé con dificultad su ataque-. Vamos, déjate morir, Ethan. Ya no te queda nada.
Pasaron los minutos e iba perdiendo, pues mi cuerpo se estaba volviendo cada vez más lento y débil: tenía demasiadas heridas.
Estaba sangrando mucho, pero estaba esperando el momento exacto.
-Te equivocas-él se detuvo por completo.
-¿Cómo?
-Te has olvidado de mi hijo-sonreí, y de un momento a otro, Alan se lanzó hacia aquella mujer, acorralándola.
-¡Cristella!-gritó Chris-. Maldito, estuviste esperando el momento exacto para que ese hijo de perra vaya por ella.
-No te sorprendas, tú también lo sabías.
-¿Qué?
-Estuviste jugando conmigo a propósito. Dime, ¿qué carajo es esa cosa?
El silencio gobernó por unos segundos, pero la fuerte risa macabra de él deshizo el hueco en el silencio.
-Tienes razón-volteó a ver a Cristella-. Les presento a mi esposa...una especie modificada.
-¿Qué?-dije sorprendido.
-Como escuchaste, Ethan. Mitad vampiro y mitad licántropo. Sorprendente, ¿no?
-¿Cómo mierda puede pasar eso?-dijo Alan, aún teniendo a Cristella debajo de él; ella parecía una marioneta.
-No es común ver a una especie modificada, así que costó demasiado poder lograrlo-rio.
-¿Qué hiciste?-dije.
-Digamos que...hice un intercambio.
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The first time.
WerewolfEl padre de William Clark (un empresario millonario) decide hacer una fiesta por el cumpleaños de su hija, Amanda Clark, y obliga a su hijo adoptivo (también empresario), William, a ir, pues hacía tiempo que no se veían. En el camino, William se de...
