Alan.
-¿¡Cómo!?
-Lo que escuchaste-mencionó.
-Pero..., ¿cómo? ¿Quién?
-No lo sé, pero estoy en busca de más pistas para probar mi teoría.
-¿Quiere que llame al personal?
-Sí, ve preparando todo.
-Enseguida-colgué.
Antes de salir de la mansión, frené de golpe cuando vi a mi hermano, Kendal, pararse frente a mi auto.
-¿Qué crees que estás haciendo?-dije una vez bajé el vidrio del auto.
-¿A dónde vas?-se cruzó de brazos.
-¿Tú qué crees? Por mi Mate, no lo encuentro.
-Oh, ¿y has pensado en siquiera preguntarme?-sonrió.
-¿Qué quieres decir con eso?-apreté con fuerza el volante del auto.
-Nada, nada, solo que...-miró hacia otro lado-estaba con él antes de que se fuera.
-¿Qué es lo que quieres?-fruncí el ceño; si mi hermano hacía esto quería decir que quería algo, que necesitaba algo. No quería darle aquel lujo, pero si él lo vio irse de la mansión quiere decir que tiene pistas.
-Bueno, es simple, quiero ir contigo.
-Ni lo pienses.
-Tsk, ¿¡y qué hay sobre tu mate!? Yo tengo pruebas, ¿las vas a tirar por la borda solo por tu terquedad?
-No es terquedad, es simplemente un detenimiento por tus caprichos. No irás. Además, ¿para qué querrías ir?-dije, aún mirándolo fijamente.
Se me agotaba el tiempo y, a su vez, la poca paciencia que tenía.
-Sabes bien que una amiga mía fue desterrada en aquel lugar donde tú la mandaste. Ahora iremos ahí que, supongo yo, también debería de estar tu Mate ese.
-¿Tienes pruebas?
-No con seguridad, pero es simplemente de...lógica.
Suspiré.
-Como sea, no irás-empecé a arrancar el auto, pero una sola frase de mi hermano fue suficiente para que me detuviera por completo.
-¿¡Y qué harás con tu nuevo hijo!?
Lo miré rápidamente y con el ceño fruncido.
-¿Qué?
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William.
-¡Déjenme malditos de mierda!-grité, aún arrodillado en el suelo.
Hacía ya unos cuantos minutos desde que habían llegado esos idiotas y me habían detenido, dejándome ahí en el suelo.
》¿A quién mierda estamos esperando, eh?-rugí.
-No es de tu incumbencia-respondió el vampiro que me tenía sujeto.
¿Todos lo vampiros eran así de creídos y fastidiosos? Ahora los aborrezco.
-Bueno, pues esa persona ya se tardó, ¿no lo creen? Ya déjenlo, así que...¿por qué no mejor me sueltan?...¡Y así poder agarrarlos y comérmelos hasta que no quede nada, malditos idiotas!
-Cállate, la señorita ya viene-respondió el otro vampiro que estaba a un lado de la puerta, aquel que me había traído la comida.
Suspiré.
Escuché el sonido de unos zapatos de mujer acercarse a nuestra ubicación, así que me quedé mirando la puerta atentamente.
El vampiro que me había traído la comida abrió la puerta y con un gesto agradable dijo:
-Señorita Mackenzie, me alegro de que haya venido-se inclinó en forma de respeto.
-Espero que ses rápido, no tengo mucho tiempo-respondió aquella mujer, cosa que hizo que sintiera algo...No sé, era como si ya hubiese escuchado aquella voz.
Y entonces...
Ahí estaba...
Una mujer...
Aquella mujer que me había traído a esta miserable pocilga.
Esa mujer...
¿Cómo iba a olvidar aquel cabello rosado y esos intensos ojos rojizos que traía?
-¡Tú!-dije, aún impactado por su aparición.
-Hola, Luna. Nos volvemos a ver-sonrió, dejando a la vista aquellos colmillos afilados que tanto odiaba.
Odio a los vampiros, pensé.
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Alan.
-¿Qué dijiste?
-Lo que escuchaste, ahora déjame ir.
-No hasta que me expliques eso que dijiste.
-Bueno, entonces no te lo explicaré hasta que me dejes ir. Ambos estamos jodidos, ¿no?
Fruncí el ceño lo más que pude, mostrando mi ira. Y me dolió el entrecejo.
¿Qué quiso decir con eso?, pensé, ¿es lo que yo creo que es? ¿De verdad William...? Mierda.
Después de unos segundos de estar pensando, dije:
-Súbete, y no quiero nada de tus idioteces.
Él sonrió.
Se inclinó en forma de respeto, pero él lo hacía para burlarse de mí, no por respeto.
-Por supuesto, joven Alan.
Y, con su saco ornamentado al estilo de príncipe que lo tenía como capa (sin tener los brazos dentro de las mangas), se dirigió hasta mí.
Su forma de vestir...era rara, pero elegante.
Arranqué rápidamente el auto, sintiendo el rugido del motor.
-Bien, ¿y qué pruebas tienes?-dije, con la vista en nuestro camino.
-Bueno, no es mucho pero...-su mano estaba urgando entre mis cosas.
Le di una mirada rápidamente y después regresé la vista hacia el camino.
-¿Me mentiste?
-¡Pero...!-elevó la voz, dando a entender que lo dejara terminar su frase-Tiene que ver bastante con lo que te dije-de repente, agarró una pequeña bolsa color azul que estaba en la guantera-. Wow, ¿qué es esto, eh? Veamos: "para Willia..."
Frené de golpe el auto, haciendo que Kendal, mi hermano, se hiciera hacia el frente de golpe y se golpera en su estúpido rostro. Todo por no traer el cinturón.
》¡Maldita sea, mi rostro! ¿¡Acaso sabes manejar!? Agh, jódete.
-Te dije que no quería nada de tus idioteces. Y no toques lo que no es tuyo-dije, usando mi voz de Alfa.
-Oh, pero mira quién se enojó. ¿Qué? ¿Pensabas darle eso a William? Pero, ¿cómo? Si ni siquiera lo has encontrado.
Agarré con fuerza el volante. No quería enojarme de nuevo.
》¿Y qué si jamás lo encuentras? Ey, ¿y si lo violaron incontables veces y después lo golpearon hasta matarlo? Eso sería genial, ¿no?-sonrió.
Cálmate, pensé. Cálmate, Alan...
Inhalé y exhalé, así seguidamente.
》Ah, y qué genial sería que mataran a ese bebé que trae, ¿no?-abrí los ojos de golpe. Mi corazón se aceleró y sentí una fuerte oleada de furia rodearme; me estaba provocando-. Qué lastima que nunca nacerá, porque ya no estará para enton...
Con mucha furia e intensidad, golpeé a mi hermano en su rostro, haciendo que él escupiera sangre y tociera fuertemente, y que su cabeza se volteara de golpe. El golpe fue muy fuerte, aunque no me sorprende, porque tengo más fuerza que él, que todos.
》Ah...-dijo, pudiendo escuchar su clamor-, mierda...-posó su mano derecha en su nariz y boca por el gran montón de sangre que salía de ahí, dejando caer la pequeña bolsa azul que tenía. La agarré y la guardé en mi abrigo-. Joder, ¡pero qué golpe, hombre! Joder..., me dolió una mierda, eh-sonrió.
Definitivamente estaba loco.
-Dime lo que sabes y después te largas de aquí-dije, sereno e iracundo.
-¿Eh? Pero quedamos en un trato.
-Tu maldito trato se fue a la mierda desde que empezaste a despotricar.
-Así que eso te es algo contundente, eh. Vaya idiotez-volvió a hacer presión en su nariz-. Mierda, no deja de sangrar. ¿Por qué tuviste que ser tan duro, eh?
-¡Solo dime de una maldita vez lo que sabes! ¿O acaso quieres otro golpe?-sonreí-. Vamos, déjame arruinarte ese lindo rostro.
-Bien, mierda. Cualquier cosa menos mi rostro-rugió.
-Ahora abre el hocico-dije, sin ninguna expresión en mi rostro.
-Estaba en la sala de presentaciones, tocando el piano, cuando de repente fui interrumpido por él-su mirada se posó en los pinos-. Tenía un olor excitante..., así que quería cogerlo.
Apreté fuertemente mi puño, sintiendo la fuerte presión y la sangre hirviendo.
El tragó saliva.
-Continúa-mi voz seguía igual de serena y grave. Necesitaba tranquilizarme para no poder golpearlo de nuevo.
-A...así que lo agarré y...-ahora apreté mis dientes, esperando a que Kendal no le haya hecho nada a William-lo empecé a oler y pude darme cuenta de que tenía un aroma embriagador saliendo de su estómago.
Él se detuvo y lo miré seriamente.
-¿Y?
-Y...Bueno, no estoy seguro de lo que sentí, así que...
-¡Me vale una mierda! Dilo.
-Creo que...William está embarazado.
-¿Cómo?-dije, soprendido y con los ojos bien abiertos por la sorpresa.
¿¡Qué!?, pensé. Entonces...No, no puede ser. ¿Es mentira? Necesito comprobarlo, necesito más pruebas. No puede ser.
-Ah, también sentí otro aroma, algo extraño, pero era como el de un Omega y un Alfa, claro, también estaba tu aroma, pero...era como si fuera un Omega y un Alfa a la vez. Raro, ¿no?-sonrió.
-Fuera de aquí.
-¿Qué? Pero ya te dije lo que sé, así que cumplí mi parte, ahora cumple la tuya.
-No, te dije que el maldito trato se había esfumado, así que lárgate de aquí. No te quiero ver en mis asuntos.
Después de unos segundos él decidió hacerme caso y se bajó del auto.
-¿Sabes qué? ¡A la mierda tu Mate!-cerré la puerta rápidamente y arranqué-. ¡Váyanse los dos a la mierda!-paró el dedo de en medio-. Joder.
Lo único que vi antes de irme fue a él caminando en dirección contraria a la mía, con la sangre aún brotando de su nariz y labios.
Si William estaba embarazado, solo había una persona con la quien podía acudir: Seth.
Solo él podía saber esto.
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The first time.
Hombres LoboEl padre de William Clark (un empresario millonario) decide hacer una fiesta por el cumpleaños de su hija, Amanda Clark, y obliga a su hijo adoptivo (también empresario), William, a ir, pues hacía tiempo que no se veían. En el camino, William se de...
