3 días después.
William.
Ya han pasado 3 días desde aquel "accidente" y no podía olvidarlo. Era como si eso me hubiera dejado una cicatriz.
Con respecto a mi celo..., Seth me dio varias cajas con antibióticos para el celo. Aunque eso no iba a detener mi celo por completo, pero, si consumía bastantes, podría aminorar un poco el dolor. Seth dijo que, tarde o temprano (probablemente también en la Luna Madre) los antibióticos dejarían de hacer su efecto y mi celo explotará completamente.
Necesitaba que Alan se despertara cuando antes, pero...
Alan...Alan aún seguía sin despertar y lo visitaba todos los días, así como sus demás parientes.
Justo ahora estaba sentado al lado de él; él estaba acostado boca arriba con varias cobijas tapándolo, y sabía que, debajo de tantas cobijas, entre la calidez de ellas, estaba sin camisa con una venda alrededor de su abdomen cubriendo la herida.
La herida que Chris había causado.
-Tsk-susurré, como en forma de enojo.
Solía cambiarle la venda de vez en cuando y darle de comer; era como un bebé grande para mí.
Sonreí.
Lo extrañaba tanto. Quería que se despertara cuando antes para poder abrazarlo, besarlo, hacerle el amor y demás.
Pero...sabía que eso no iba a pasar..., ¿o sí? No sé.
Desde entonces, no se ha sabido nada de Chris, mi padre, de la Manada Nux y de...Kendal, el hermano de Alan. Todos piensan que esa explosión fue obra de Kendal, y realmente estoy de acuerdo con ello, pero...es simplemente una idea que tenemos todos.
Dicen que nos traicionó por una vampira que había sido desterrada en aquella manada.
Quién sabe en dónde estén ellos.
Pero los dejaremos y viviremos nuestra vida como lo es ahora.
Y al final...no pude hablar con mi padre...
Después de tanto tiempo...
Tenía tantas ganas de preguntarle las preguntas que todos estos años me han estado rumiando.
Pero se fue...
Otra vez.
Suspiré y bajé las cobijas sobre Alan hasta su cintura: su abdomen era tan suave, fornido y blanco. Era el hombre perfecto.
Le quité la venda manchada ya de sangre y le puse una nueva, limpiándole, a su vez, la sangre de su herida.
Su respiración era tan tranquila al igual que su rostro. Y me preguntaba: ¿qué estará soñando? ¿Despertará? Y demás.
Guardé las cosas y tiré el vendaje anterior. Acaricié el cabello de Alan y lo miré atentamente.
Después, dirigí mi mano hacia mi bolsillo derecho y agarré la carta de mi madre que me había dado mi padre. ¿Qué dirá la carta? Ni siquiera tengo la osadía de leerla.
La arrugué mientras mi mano se hacía un puño. La guardé en el cajón de la mesa de noche.
No quería abrirla.
Aún no era el momento.
Aún no.
Aunque pasaran años, décadas.
Entonces, miré a Alan cariacontecido.
》Cuánto te extraño-susurré-. Te extraño muchísimo-mi mano recorrió todo su rostro hasta llegar a su abdomen. Lo pensé por un momento pero acerté ante la idea de querer tocarlo más-. Eres tan jodidamente deseable-me acerqué a él y le di un beso en los labios-. Dime..., ¿cómo es que te largaste así sin más, eh? Dejándome con estas ganas tan insoportables de desearte más, con ganas de que fueran efímeras-sonreí..., pero era una sonrisa triste; mis lágrimas no tardaron en aparecer-. Me dejarás...al igual que todos hacen conmigo. ¿¡Qué mierda tengo que hacer para que no me abandonen de nuevo, eh!?-grité, aferrándome a Alan-. Estudié demasiado para volverme el mejor, obtuve una beca, dinero, mujeres y me volví un empresario millonario muy famoso. ¿¡Qué más debo de hacer!? ¿Podrirme en el olvido? ¿Dejar todo solo para tener a alguien? De verdad...-le di otro beso-, no quiero perderte.
Entonces...
Entonces...
¿Cómo decirlo? Era como si...
Como si algo hubiera hecho un clic.
Como si mis palabras...lo hubieran sido todo.
Me acosté en el regazo de Alan, intentando no aplastar su herida.
Estaba devastado, enojado y triste.
Pero...
Pero...
Una mano...
Y una voz. ¡Oh, era tan suave que me generó una gran epifanía de felicidad!
Y entonces...
Solo entonces...
Con aquellas dulces palabras que me obligaron a mirar lo que jamás pensé verosímil...
Aquellas dulces palabras...que me hicieron recordar aquellos momentos con mi madre.
Esos recuerdos tan agradables...
-"La soledad será algo con lo que naces, pero el amor no...-siguió acariciándome el cabello-. Por eso, el amor es algo por lo que se debe luchar y conservar eternamente...-me miró fijamente-, aunque eso signifique perder una vida".
-A...Alan-susurré. Mis lágrimas habían parado por completo. No sabía cómo reaccionar, estaba tan...perplejo.
-Ah-tosió-, pero no me mires así-rio y volvió a toser-, aún sigo enfermo, ¿sabes?
La efusividad no tardó en aparecer en mí.
Me lancé hacia él, abrazándolo.
Cariacontecido, dijo:
-Agh, mi herida mi herida.
-Perdón-lo solté rápidamente y ayudé a que se incorporara en la cama-. Alan.
-William-sonrió alegremente y después extendió su mano hacia mi rostro-. Oh, mi querido William.
Besé su mano.
-Te extrañé tanto.
-Y yo a tí más-rio.
Entonces, quité su mano y le grité.
-¿¡En qué mierda pensabas para enfrentar a Chris tú solo, eh!?
Él rio nerviosamente.
》¡Eres un maldito imbécil!-grité-. ¿¡Estás loco!? ¡Pudiste haber muerto!
-Auch, cariño, no seas tan severo. ¿No vez que estoy herido? Trátame con más amor-guiñó un ojo.
Le arrojé una almohada.
-¡Cariño tu trasero!
-Qué agresivo, lindura-rio, quitándose la almohada.
-En fin-suspiré-. ¿Estás bien? ¿Cómo es que despertaste hasta ahora?
-Si me das un beso estaré bien-lo fulminé con la mirada-. Ah, bien, será después; bueno, no es que haya despertado por coincidencia, más bien...Digamos que tú me despertaste-sonrió.
-¿Yo?
-Sí-agarró mi mano y la puso en su desnudo y fornido pecho-. Verás, mientras yacía inconsciente, pude sentir un horrible dolor en mi pecho de arrepentimiento y tristeza. Sabía que estabas triste y adolorido, y eso me ponía peor.
-¿Estás tratando de decir que es mi culpa?-frunci el ceño.
-No-rio-. Tus palabras...me dieron el impulso suficiente para poder levantarme. Quería ayudarte, decirte que tus palabras eran erróneas.
-Pero...
Besó mi mano.
-Te lo dije: "puedes usar mi cuerpo como apoyo-citó-; puedes usar mis fuerzas cada vez que te falten; puedes usar mis ojos para iluminar tu camino; y puedes usar mi ser...para ver de lo que realmente eres capaz de hacer".
-Eso...
-Y mi padre se lo decía todo el tiempo a mi papá. Después...entendí lo que realmente significaba esa oración-me miró fijamente-. Y es que realmente quería decírtelo.
-Es...lindo-reí-. ¿Qué eres? ¿Romeo?
-Seré lo que quieras que sea-su lábil lengua recorrió mis dedos.
-Maldito ángel calenturiento-reí-. Calma tu tórrido cuerpo-me levanté de la cama-. Iré a avisar que ya estás despierto.
-Espera.
-¿Qué?
-No te he visto ni tocado en días.
-¿Quieres decir que...?
-Sip, quiero hacerlo-rio.
-Maldito pervertido. Ni siquiera te importa tu estado-mencioné.
-Mm...pero si podré poner mi pene en tu...-agarré un almohada y le tapé la boca-...no...haya...problema-su oración no se escuchó por completo.
-Cierra el hocico-gruñí y le quité la almohada-. Regresaré después. Si necesitas algo...-guardé silencio y abrí la puerta. Lo miré furioso, después-ven tú mismo a buscarlo-cerré fuertemente la puerta.
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La sonrisa de Alan se desvaneció y su mirada fue captada por los cálidos rayos tan cegadores del sol matutino; pensó en demasiadas cosas.
Sabía que su pasado lo seguiría por la eternidad, pero nadie puede dejar parte de lo que era su vida en el olvido, ¿no?
Tenía que afrontar el futuro.
"¿Qué pasará después?", pensó.
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The first time.
WerewolfEl padre de William Clark (un empresario millonario) decide hacer una fiesta por el cumpleaños de su hija, Amanda Clark, y obliga a su hijo adoptivo (también empresario), William, a ir, pues hacía tiempo que no se veían. En el camino, William se de...
