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Han pasado 13 días desde el accidente de Derek. Es la primera vez que no paso la navidad a lado de mis hijos y que no celebramos el cumpleaños de Drew, él lo entiende. Mis padres han venido a Nueva York para cuidar de ellos,  yo por mi lado no me he despegado ni un solo momento de Derek. No ha tenido ninguna mejoría y me parte el corazón verle así. Miles dice que es normal, que quizá sea un proceso para que su cerebro sane. Pero no se oye muy convencido. 
Mi familia intenta relevarme pero yo me he negado todas la veces, solo me alejo de él para ducharme y comer. Mis días enteros la paso a su lado, duermo aquí en un pequeño sofá que hay en la habitación. 
Ed viene todos los días a verlo, les doy su momento, creo que se siente un poco culpable, pero no me atrevo a preguntar, me gusta pensar que tiene un verdadero amigo y eso me tranquiliza. Dan se asegura que yo esté bien, ya estoy fuera de peligro, sin embargo, él no baja la guardia y me revisa constantemente, le estoy tomando afecto, es un buen hombre. A diario me hace compañía e intenta distraerme, en ocasiones lo logra. Me ayuda a no pensar en la devastadora situación en la que se encuentra Derek y en lo terrible que fui con Fred, porque cuando estoy sola no puedo evitar pensar en aquel peculiar Italiano. 

También en todos estos días han venido a visitarlo doctores, doctoras, enfermeros, enfermeras y hasta ex-pacientes, lo cual no me sorprende que entre el grupo hayan sido más mujeres que hombres. Algunas enfermeras son muy jóvenes y muy lindas físicamente, pude notar como se ruborizaron al conocerme, pero fueron muy amables y respetuosas, no puedo negar que mi esposo es un hombre maduro pero guapo y sinceramente no me molesta porque prefiero confiar en que él fue todo un caballero. 
Pero cuando despertó mi furia fue cuando vi entrar aquella joven coqueta, la misma que vi en su apartamento, la muy descarada no me miró a los ojos y todo el tiempo fue arrogante y prepotente, sin duda, se que ella quería una relación con mi esposo, me corrijo, la quiere aún y me lo ha demostrado con su amarga actitud. No demostré ningún sentimiento negativo, al contrario, me mostré sonriente y  todo el tiempo acariciaba la melena de mi esposo y eso le molestó. Despues de su partida, me lamenté por eso, caí tan bajo al mostrar que marcaba territorio. Derek no es un trofeo por el cual deba competir  y no soy cualquier mujer que deba pelear a un hombre. 

Hoy, como todos los días, bajé a comer con Dan mientras Ed le hacía compañía, he notado algo raro en Dan, su forma de mirarme es distinta, cada vez que me sonríe es tierno y coqueto a su vez, pero se mantiene a raya, no me insinúa nada mas allá y es respetuoso como siempre. Yo por mi lado, he fingido no notarlo. Quizá sean alucinaciones mías, hace mucho tiempo que no tengo un amigo varón y sea yo la que esta distorsionando las cosas. Como sea, no le doy demasiada importancia y me muestro como siempre. 

Al subir de nuevo a la habitación voy por lo elevadores, y empiezo a recordar la primera vez que vi a Fred, lo recuerdo con mucho cariño, es un gran hombre, debo admitir que en navidad estuve apunto de llamarle, solo quería saber como estaba, pero dada a las circunstancias, sé muy bien que no la estaría pasando bien, yo por mi parte anhelé que me llamara, no lo hizo, y creo que eso fue lo mejor. 
Cuando las puertas se abren regreso a la realidad, doy un paso para salir del cubículo de hierro y entonces me paralizo, puedo reconocer a larga distancia ese cuerpo, ese porte, esa voz, ese espécimen femenino, está pidiendo informes sobre donde se encuentra Derek. ¡qué sínica! ¿por qué rayos se presenta aquí? ¿qué acaso no tiene pudor? Maldita. La sangre me ebulle.
La enfermera le indica cual es su habitación, dejo que la escena continúe, quiero ver hasta donde puede llegar su desfachatez. 
Toca la puerta, a los segundos sale Ed. Ella se presenta y le estira el brazo en forma de saludo, al parecer Ed la reconoce y duda por un instante en darle la mano, puedo imaginar que frunce el ceño. Intercambian algunas palabras, luego de unos segundos la deja pasar. Me siento traicionada. Ed camina hacia donde estoy y luego se detiene abruptamente cuando me ve. 

Cuando Las Hojas Caen  (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora