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2003:
Estaba ansiosa, el fin de semana llegó, y Derek y yo emprendimos el viaje a Nueva York, como dos solteros. Drew se quedó en casa de mis padres, querían un fin de semana a solas con él y pues nosotros haríamos nuestra pequeña luna de miel, no tuvimos una y a veces pensaba que ya era tarde para tener una.  Bueno Derek no sabía que yo planeaba tener una luna de miel, pero él no se negaría.

Al llegar a Nueva York, nos hospedamos es uno de los hoteles más lujosos, en ese entonces a mi se me hacía una barbaridad tirar tanto dinero en nada, pero Derek me decía que valía cada maldito centavo, así que yo solo me dejaba llevar.
No me dio tiempo de recorrer la ciudad, sólo llegamos dejamos el equipaje y fuimos directo con la agente de vienes raíces, Derek no quería cualquier casa, así que le pidió al mujer que nos llevara a las zonas más prestigiadas, y así lo hizo.
A cada casa que entrábamos yo me enamoraba al instante, pero Derek siempre haya a un pretexto para decir, "siguente".
Me estaba poniendo de mal humor, estaba cansada, hambrienta y moría de ganas por una ducha.
—¿que te parece esta?  —me pregunta y yo solo me encojo de hombros y le pongo mala cara— ¿eso significa No? 
—¿de que sirve que te diga que si? Al final la decisión será tuya, parece no importarte mi opinión
—oye ¿que pasa? —acunó con sus manos mi rostro
—estoy fastidiada, hemos visto Muchas casas, estoy cansada, hambrienta, hay que hacer una pausa ¿si?
—bien, disculpe ¿podemos continuar mañana? —le dice a la agente y sin esperar a que conteste me saca a rastras.
—¿a donde quieres ir? O ¿que quieres hacer? —me pregunta cuando estamos en el coche
—no se, no conozco esta ciudad —digo malhumorada
—oye lo siento, solo quería la mejor casa para ustedes, perdón —lo miro de soslayo, agacha su cabeza decepcionado, ahora me siento como la mala del cuento.
—no, lo siento yo —no me mira, me escabullo a su lugar y me siento en su regazo con torpeza, pues el volante no ayudaba de mucho —tengo una idea
—¿que ha maquinado ahora tu linda cabecita? 
—pidamos servicio a la habitación —besé su cuello— y quedemonos toda la noche —desabroché el primer botón de su camisa— haciendo el amor —luego invadí su boca.

Y así hicimos, no salimos de la habitación Hasta el siguente día.

—entonces ¿alguna casa que quieras elegir? —me pregunta mientras desayunamos
—¿la que yo quiera?
—si
—me gusta esta, esta y... Esta —le nuestro las fotografias de 3 casas diferentes
—bien, ahora elige una, con la que mas tengas conexión
—bien, pues esta, no tiene baño en la habitación principal, pero me encanta su jardín, esta me gusta todo de ella...
—pero.... —Derek sabe que hay un pero
—su jardín es muy pequeño
—¿y la última? 
—me gusta todo de ella, sus habitaciones, su cocina, su jardín, pero el precio es muy elevado
—ese no es impedimento
—pero ¿como la pagarás?
—tu no te preocupes por eso.

Más tarde, Derek ha a firmado los papeles y la ha puesto a mi nombre, y le hacen entrega de las llaves.
—señora Romanov, las llaves de sus casa
—nuestra casa —dije yo abrazándolo por el cuello.
Me tomó de la cintura y me pagó a él —nuestra casa —volvió a repetir.
Sus labios se posaron en mi y su lengua me imploró entrar. No me pude resistir y le di paso, sus manos tocaban mis glúteos y yo enredé mis dedos en su cabello.
—dentete, Derek —dije sin aliento— aquí no
—¿y por que no? —su voz era entrecortada— Vamos a inagurarla
Sacó mi vestido por encima de mi cabeza sin dejar de basarme, yo hice los mismo con su camisa, luego seguí con su pantalón y bóxer. Él extendió nuestras ropas en el suelo, luego se deshizo de mi ropa interior y nos tiramos al piso.
Yo gritaba y gemía con cada embestida, aunque fue incómodo estar en piso, lo disfrutaba. En ocasiones era suave y tierno pero en otras era muy rudo y dominante.
Seguía ese ritmo hasta que me hizo perder el control, estaba muy excitada, y mi cuerpo le pedía más, mucho más no quería que parase, hasta que ya no pude más y exploté en un intenso orgasmo, minutos después también lo hizo él.
Él estaba tumbado sobre mi pecho mientras acariciaba mi abdomen, que entonces ya no era el mismo, —ahora tenía estrías y no estaba tan firme como antes— esperando que nuestras respiraciones volvieran a ser normales.
—¿Derek? —me armé de valor
—hmm
—¿que pasa? Siento que ya no eres el mismo —se levantó para verme
—¿por qué dices eso?
—te noto un poco pensativo, a veces cuando tenemos una conversación  siento que tu mente abandona tu cuerpo, por las noches tienes pesadillas y tu sonrisa la has cambiado por un ceño fruncido
—claro que no, estoy bien, es la edad, supongo
Acaricié su mejilla y lo obligué a que me sostuviera la mirada —sabes bien que no es eso, dime ¿a caso no confías en mi?
—claro que si
—¿entonces?
—no lo sé, ta vez porque veo Muchas cosas en el hospital
—¿cosas horribles? —asiintió con tristeza, cierra sus ojos como si le doliera, no quería perturbarlo más
—¿sabes que me tienes a mi?
—lo sé, Drew y tu son lo que me motivan a seguir, pero favor no me preguntes, solo abrázame cuando la oleada me golpee —se tumbó en mi pecho nuevamente y yo lo abracé.

Cuando Las Hojas Caen  (EDITANDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora