CAPÍTULO 36: CURANDO LAS HERIDAS

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Oceanus se marea cada vez más debido a la progresiva pérdida de sangre que está sufriendo, siendo totalmente incapaz de sanar el agujero que le ha dejado el maligno corcel en el abdomen. Cuando Dragnya, Umbría y Selenya ven que la sangre empieza a bañar el asfalto de la ciudad quedan horrorizadas.

DRAGNYA: ¡Señor Oceanus! ¡Nos ha salvado a las tres! ¡Ha sido muy temerario!

OCEANUS: Cough... Cough... Eso no importa... Lo importante es que vosotras estáis a salvo. He sufrido heridas mucho peores que esta... ja, ja...

UMBRÍA: ¡IDIOTA! ¡SIEMPRE NOS ESTÁS PROTEGIENDO A TODOS! ¿Y QUÉ HAY DE TI? ¡POR LO MENOS DEBERÍAS PERMITIR QUE NOSOTROS TE PROTEJAMOS Y TE AYUDEMOS TAMBIÉN A TI!

OCEANUS: Je... Ya lo habéis hecho... Me salvasteis de las tinieblas que me envolvían en el pasado... Eso para mí es más que motivo suficiente para ponerme en peligro si es para protegeros a cualquiera de vosotros... Ja, ja...

Tras estas palabras Oceanus colapsa y pierde el conocimiento.

DRAGNYA: ¡¡SEÑOR OCEANUS!! ¡¡SEÑOR OCEANUS!!

Dragnya trata de sanar la hemorragia concentrando toda su energía sin éxito.

SELENYA: Su condición empieza a ser crítica. Hay que llevarlo rápido al refugio para que sea tratado por la anciana Olezya.

UMBRÍA: ¡Sí! No podemos perder ni un segundo o podría incluso... 

A Umbría se le forman lágrimas en los ojos sin que éstas lleguen a derramarse pensando en la posibilidad de que su esposo pudiese morir, horrorizándose aún más al ver el terrible agujero que tiene en el abdomen que no cicatriza y del que sale una constante cantidad de sangre.

SELENYA: ¡Yo lo cargaré! ¡Hay que darse prisa! ¡No estamos muy lejos! ¡Deprisa!

Dragnya y Umbría asienten al unísono mientras Selenya empieza a cargar a Oceanus. Tras unos minutos corriendo a toda velocidad por las calles de la ciudad hasta llegar al centro médico del lugar. Las 3 entran a toda prisa y jadeando, encontrando a Lúmina y a Olezya haciéndose cargo de las heridas del resto del Nova Squad, cuyas heridas varían dependiendo del integrante del grupo.

DRAGNYA: ¡LÚMINA! ¡SEÑORA! ¡TENÉIS QUE AYUDAR AL SEÑOR OCEANUS, POR FAVOR!

UMBRÍA: Está así por habernos protegido de esa criatura infernal... Curadlo, os lo suplico...

LÚMINA: Olezya, ya sabes lo que tienes que hacer.

OLEZYA: Lo sé a la perfección, querida Lúmina. Muy bien, ponedlo en el suelo suavemente, veré qué puedo hacer por él.

SELENYA: Entendido, Sabia Olezya.

Selenya va bajando con mucho cuidado a Oceanus como le ha dicho Olezya. Tras esto la joven retrocede unos pasos, esperando pacientemente junto a Dragnya y Umbría a que la anciana lo sane con su milagroso poder. Olezya se acerca al guerrero, poniéndose de rodillas y extendiendo sus manos mientras pronuncia un dialecto arcano, dejando fluir una energía curativa de color jade.

DRAGNYA: <<Señor Oceanus...>>

UMBRÍA: <<Por favor... Ponte bien, Oceanus... Por favor...>>

La energía envuelve por completo el cuerpo de Oceanus, cerrando poco a poco la terrible hemorragia que tiene en su abdomen, cicatrizando por completo y desapareciendo en cuestión de segundos. Dragnya y Umbría suspiran aliviadas, al igual que Selenya.

OLEZYA: Hecho. Con este tratamiento debería de recuperarse sin ningún tipo de problema. Simplemente deberá descansar unas horas y estará como nuevo, al igual que el resto de vuestros compañeros. No tenéis de qué preocuparos.

LÚMINA: Es un alivio escuchar eso, Olezya. Estos muchachos han ayudado a defender a los ciudadanos del peligro y los han ayudado a evacuar el lugar junto a la guardia, a pesar de poner en peligro sus vidas. Os estamos muy agradecidas por vuestra magnífica labor.

SELENYA: (desviando la mirada) Es mi trabajo, lo hago encantada.

OLEZYA: ¿Vosotras os encontráis bien? ¿Necesitáis que os sane con mi magia?

UMBRÍA: No es necesario, nosotras a diferencia de Oceanus y del resto nuestros daños han sido mínimos y nos encontramos perfectamente. Muchas gracias por preocuparte por nuestra condición, sabia Olezya.

DRAGNYA: Lástima que no pueda decirse lo mismo de la ciudad. Está en muy mal estado tras la aparición de esa bestia descontrolada.

LÚMINA: Eso no será problema, combinando mis poderes junto a los de Olezya podremos devolver la ciudad a su estado anterior en poco tiempo. Lo importante es que la evacuación de los ciudadanos y la derrota de esa criatura demoníaca han sido todo un éxito, tenéis nuestro más sincero respeto y agradecimiento.

DRAGNYA: A mí no me parecía tan malvada. Parecía estar sufriendo un dolor insoportable y no encontrarse en sus cabales. He podido sentir que estaba tratando de reprimir su poder para no destruir nada y no hacer daño a nadie.

SELENYA: Eres demasiado inocente, pequeña Dragnya. Esa bestia ha aparecido aquí para causar caos y destrucción. Afortunadamente hemos podido ahuyentarla antes de que el daño fuera mucho mayor de lo que ya era.

OLEZYA: No termino de estar de acuerdo contigo, joven Selenya. La situación actual que está viviendo este mundo está causando que los seres vivos sucumban al poder de la oscuridad, volviéndose cada vez más violentos y malvados sin que puedan hacer nada para evitarlo.

SELENYA: ...

LÚMINA: ¡Cáspita! Había olvidado presentaros formalmente a ambas, aunque las circunstancias no han permitido hacerlo antes. Dragnya, te presento a Olezya, la venerable anciana y cabecilla del Ejército Estelar en la Tierra Universal.

DRAGNYA: Es un placer conocerla, Doña Olezya.

OLEZYA: No es necesario que me trates con tanto respeto, jovencita. El gusto es mío, Lúmina ha estado hablándome de vuestras andanzas y con vuestra ayuda podríamos poner fin a la pesadilla que lleva viviendo este mundo tantos siglos. Es un honor que estéis aquí para ayudarnos en nuestra labor.

Dragnya se sonroja, mientras Umbría le sonríe dulcemente. De repente el comunicador de Olezya empieza a sonar, quien coge rápidamente la llamada de los miembros del exterior que conformaban el equipo de evacuación.

OLEZYA: ¿Todo bien? ¿Hay alguien herido entre los ciudadanos?

SARGENTO: No, Sabia Olezya. Todos los ciudadanos se encuentran sanos y salvos, pero hemos encontrado a un hombre inconsciente al lado de una nave en muy mal estado que porta la medalla del asentamiento del norte. Nos disponemos a regresar a la ciudad junto a nuestro compañero malherido para que pueda tratarlo.

OLEZYA: Entendido, tiene que haberle pasado algo horrible para estar tirado en la orilla del mar. Volved cuanto antes para tratar la situación lo antes posible. Tengo un mal presentimiento sobre lo que haya podido ocurrirle.

SARGENTO: ¡A la orden! 

La conversación termina y Olezya guarda su comunicador, al mismo tiempo que dibuja una expresión de preocupación en su rostro que es detectada por todos los presentes.

LÚMINA: ¿Todo bien, Olezya?

OLEZYA: Han encontrado a uno de nuestros compañeros del norte inconsciente en la playa junto a su nave en muy mal estado. Eso no es buena señal... Mientras esperamos a que vengan llevemos a Oceanus y al resto de estos chicos a las habitaciones para que puedan descansar adecuadamente.

DRAGNYA: De acuerdo.


DIVINA CONVICCIÓN II: BATALLAS DE LEYENDADonde viven las historias. Descúbrelo ahora