CAPÍTULO 41: EL FIN DEL QUE LO ABANDONÓ TODO

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Cuando Tiger ve a Lya en el suelo siente una gran furia dentro de él bullendo como el incandescente magma de un volcán, lanzando un disparo a toda potencia con su bazooka. El malvado monstruo sonríe y a medida que el proyectil se acerca hacia él espera hasta el último segundo para reventarlo de un puñetazo, ocasionando una explosión que apenas hiere a Lyo.

LYO: ¡JA! ¿Eso es todo lo que puede ofrecer el mejor discípulo que he tenido? ¡Vergonzoso!

Tiger rechina sus dientes presa de la impotencia cuando Lya se levanta algo dolorida por la herida que le ha infligido su malvado tío. Dragnya y sus compañeros ven aterrados a su camarada luchando contra el letal veneno que corre por sus venas destruyendo lentamente todas sus células.

LYA: Nosotros ya no somos familia tuya. Renunciaste a todo por poder y mira en lo que te has convertido, es verdaderamente decepcionante. Mi padre jamás habría acabado como tú, él era mucho mejor monarca y persona de lo que tú jamás serás.

Al escuchar las palabras de Lya, el rostro de Lyo muestra una furia inimaginable con varias venas marcándose por su cara y su cuello. En un acto de rabia le dispara a su sobrina un ataque de energía maligna, el cual es interceptado por un ataque combinado de Dragnya, Elyan y Selenya, teniendo como resultado una explosión que produce una espesa niebla. Tiger aprovecha para coger a Lya y ponerla a salvo, pero un rápido proyectil oscuro le roza el brazo, generándole un corte del que comienza a salir un río de sangre.

TIGER: ¡Argh! Me he distraído y me ha alcanzado con un ataque furtivo, ¡mierda!

LYA: Tiger, ¿te encuentras bien?

TIGER: Por mí no tienes que preocuparte, lo único que me importa es que tú y el resto estéis bien.

LYO: Es una lástima que vayan a morir aquí y ahora.

Tiger se queda pálido y el sudor comienza a recorrer su rostro al escuchar a su espalda la siniestra voz de Lyo. El monstruoso ser alza su garra para rematar de un golpe a los dos guerreros antropomorfos de un mortífero zarpazo imbuido de energía maligna. En los escasos segundos que tiene lugar el hecho, Tiger abraza con fuerza a Lya, teniendo la intención de protegerla con su vida. Antes de que Lyo pueda alcanzarlos, su brazo es cortado por Elyan, cayendo al suelo dejando chorrear sangre negra. El león da un enorme salto para esquivar los ataques lanzados por Dragnya y Selenya para alejarlo.

ELYAN: ¡Espabilad! ¡Incluso si estáis al borde de la muerte luchad hasta que vuestra vida se extinga!

Lya y Tiger miran a Elyan con una mirada llena de determinación y asienten al unísono. La sanguinaria criatura ríe de manera macabra y atrae su brazo cortado hacia él con telequinesis, volviendo a colocarlo en su lugar correspondiente. Tiger avanza hacia Lyo para plantarle cara con una mirada que el león recuerda a la perfección, sonriendo de manera burlona. Dragnya y el resto de sus compañeros observan sin intervenir, ya que no sienten que el monstruo vaya a atacarle de momento.

LYO: A pesar de haber olvidado la mayoría de los recuerdos de mi vida pasada reconozco a la perfección esa mirada llena de determinación y superación. Es la misma que me lanzabas cuando querías retarme a una lucha cuerpo a cuerpo en nuestros días de entrenamiento, ¿estoy en lo cierto, mi antiguo discípulo?

TIGER: Así es, antiguo maestro. Quiero proteger a mis seres queridos y para ello debo acabar contigo aquí y ahora. Por ello te reto a una batalla a muerte de "Shingoru".

Lya se horroriza al escuchar a Tiger, suplicándole que no lo haga, pero el joven tigre la mira con calma y decide no intervenir. Cuando Dragnya, Elyan y Selenya se acercan Lya los detiene, esperando que Tiger pueda hacer frente al que una vez fue su padre adoptivo.

DIVINA CONVICCIÓN II: BATALLAS DE LEYENDADonde viven las historias. Descúbrelo ahora