Gilbert Blythe tomaba una taza de café mientras leía el periódico. Miró por la ventana y se dio cuenta que su padre estaba por entrar a la casa.
–Gilbert –dijo el hombre–. No sabía que estabas aquí. Vengo por la vajilla. La pobre de Martha la quiere.
–Sí, pobre de ella –respondió, inexpresivo, viendo cómo el hombre sacaba todo de una pequeña vitrina. Entonces el mayor se giró a ver la taza de la cual su hijo estaba tomando café, Gilbert vertió el líquido sobre un plato y se la entregó.
–Gracias –le dijo. Trató de llevarse una pila de platos, pero no los pudo sostener, así que los dejó en su lugar–. En fin, me llevo estos luego –sonrió de una manera que Gilbert pensó que era estúpida–. Cuídate, adiós.
En la escuela, Moody, Jerry y Anne esperaban a que el resto llegara. La pelirroja estaba completamente impaciente, preguntaba todo el tiempo si creían que todo ese loco plan había funcionado.
–Lacroix se quedó toda la noche –dijo Jerry tomando el puñado de avellanas que Moody le ofrecía–. Así que seguro se acostaron.
–¿Puedes no decirle así? No es bonito decir «Se acostaron». Tal vez solo conversaron hasta el amanecer, tal vez compartieron sus historias, ¿por qué no?
Jerry tenía una mirada de incredulidad.
–Yo creo que cogieron toda la...
Moody pidió silencio.
–Diana nos dio noticias, la situación es clara, así que no reparé en gastos y...–sacó algo del bolsillo de su camisa– le compré esto a Stacey para que Lacroix se lo regale.
Era una pulsera de oro. Anne la sostuvo en sus manos por un momento.
–Es muy hermosa, Moody. Tienes un extraordinario gusto. Te aseguro que la chica con la que salgas será muy afortunada. Es encantadora.
Gilbert Blythe caminó a paso lento hacia ellos.
–¿Seguros de que Sebastian pasó la noche con ella? –recibió un puñado de avellanas.
–Hicimos algo hermoso. Deberíamos estar orgullosos –dijo Anne.
–Sí, claro. Lo hacemos para que no nos echen de aquí –respondió Gilbert.
Anne torció los ojos.
–Ahí vienen –dijo al ver a la señorita Stacey acercándose.
Había algo que no cuadraba en aquella escena.
Moody fue el primero en notarlo.
–¿Dónde está Sebastian?
–Viene tras ella –respondió la pelirroja.
–¿Acaso no tenían que llegar juntos? –preguntó Jerry.
–Supuestamente –respondió Spurgeon.
–No sean aguafiestas. Tal vez tenían cosas que hacer, por eso no llegaron juntos o tal vez no quieren que los vean juntos ¿no? –Anne trataba de ser lo más optimista posible.
Sebastian pasó junto a ella, ambos se evadieron. Los chicos se quedaron boquiabiertos.
–Creo que esos dos no cogieron –dijo Diana subiendo los escalones–. Digo, esa no es la actitud de dos personas que ya se vieron desnudas.
–Eso lo dice la experta en sexo –mencionó Jerry.
–Eso es lo que soy, cariño, tómalo o déjalo –dijo, desafiante.
–Por ahora lo voy a dejar –respondió el muchacho, de la misma forma.
Anne intervino en aquella conversación.
–¿Estas segura, Diana? Tal vez tuvieron una «Noche loca» y ahora no se pueden ver ni las caras después de acordarse de todo lo que hicieron. ¿O quien sabe?, tal vez están tratando de ocultarlo.
La chica Barry volcó sus ojos.
–Nadie se avergüenza al inicio de una relación –siguió caminando–. Comida, charla y sexo. Vives al máximo.
–No se si hablas por experiencia –le dijo Jerry–. Pareces de los que se asustan y huyen cuando las cosas se ponen serias.
Moody se acerco a ellos desde atrás.
–Oigan, ¿se pueden calmar unos minutos…? –entonces –entonces levantó la vista– Phillips.
Ahí estaba, con una sonrisa de querer asesinar a todo que se atravesase por su camino.
–Buenos días, sinvergüenzas –les dijo. Los muchachos respondieron de vuelta-. El tiempo se acaba. Estoy ansioso por echarlos de esta escuela. Solo falta un mes para que termine el año escolar. Su preciada señorita Stacey no estará aquí el año que viene –movió sus manos como si estuviese limpiándolas–, y entonces yo… –su vista se centró en Anne, frunció el ceño de una manera confusa– Anne, querida ¿Qué haces con estos buenos para nada? Vamos hija, ve a conversar con tus amigos decentes –los miró de reojo– ¡Aléjate de estos sinvergüenzas!
–Pero, profesor… –comenzó a decir.
Gilbert Blythe la interrumpió.
–Tiene razón, «No te juntes con estos sinvergüenzas». Comemos carne humana y tal vez te comamos a ti –le dijo sin mirarla.
El director Phillips sonrió de manera irónica y dio dos pasos adelante.
–Gilbert. Te detesto, Gilbert –caminó hacia él hasta que estuvieron frente a frente–. Los expulsaré de todos modos, por el bien de la humanidad. Entonces me ganaré un lugar en el cielo.
–No diga eso, profesor –respondió el muchacho con tranquilidad y con su usual sarcasmo apoderándose poco a poco de su ser–. Me quiero graduar de la preparatoria y ser subdirector para vestir el mismo traje todo el año, no tener metas en la vida y poder molestar a chicos de 17 años de la misma forma que lo hace usted.
A Phillips le temblaba el labio, pero después de unos segundos su sonrisa volvió.
–Los expulsaré a todos de aquí. Los voy a echar, así sea lo último que haga –lo miró a los ojos–. Eso te lo juro muchacho. ¡Sociópatas!
Cuando sus pasos comenzaron a sentirse lejanos, Jerry lo señaló sacudiendo su dedo índice, Moody puso una mano en el hombro del chico Blythe.
–Bien hecho, amigo.
Diana le dio palmaditas en la espalda, con una risa burlona.
–Viejo, lo destruiste. «El mismo traje» eso estuvo bueno.
Todos caminaron a las aulas correspondientes, Anne se quedó un segundo en el pasillo, volteó a ver a Phillips un momento, pero luego le siguió el paso a los chicos.
ESTÁS LEYENDO
「𝐋 𝐎 𝐕 𝐄, 𝐩𝐭. 𝐈 ; 𝐀𝐧𝐧𝐞 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐚𝐧 𝐄」
FanfictionSí, son los peores del instituto. Rebeldes, indolentes, y probablemente, unos fracasados cuando les llegue la hora de crecer, pero hay algo que los une: El amor. Fecha de inicio: 03.11.2020. Fecha final: 06.03.2021.
