Como cada mañana desde su llegada a Avonlea, Peter González iría a dejar a su prometida en la escuela. Aquel día, llevaba puesta la chaqueta de Sebastian, esa que Moody le había devuelto por «equivocación». Ella se sorprendió al verlo entrar, le preguntó la razón y el tipo contestó que tenía que hablar de negocios con el director Phillips, ese negocio sorpresa.
De igual forma, Moody Spurgeon caminaba a clase cuando su vista se centró en el grupo de muchachitos que compraban en una de las pequeñas tiendas cercanas a la escuela.
¿Qué demonios estaba pasando? Tenía que averiguarlo con «sus» muchachos. Sí, con esos nerds que lo sabían todo. Uno de ellos le dijo que «alguien» había hablado con el director Phillips contándole que la cafetería vendía comida de un productor no autorizado, le habían pedido los papeles a Bruce, el tipo de la cafetería y, al ver que no los tenía, le quitaron el contrato. Las otras tres escuelas ya habían sido notificadas.
Bruce entró desesperado al salón vacío.
–¡Spurgeon! ¿De dónde sacaste a ese maldito hombre? Ese desgraciado es un traidor.
–No sé de quién hablas –respondió.
–El que trajiste el otro día –creo que no hace falta explicar que se refería a Peter–. Fue a hablar con Phillips. Claro, el tipo tampoco consiguió las cafeterías, puesto que, de ahora en adelante, cada escuela administrará las suyas.
–¿Qué piensas hacer? –preguntó Moody, se veía preocupado.
–¡Nada! –Bruce estaba desesperado– Estoy jodido, todas esas personas también perdieron sus empleos –exhaló–. Ese desgraciado. El maldito arruinó a muchas personas. ¿Cómo pudo hacernos esto? ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo vamos a mantenernos? –Moody mantenía la mirada baja, tenía una mezcla de frustración y odio en su rostro– Lo trajiste acá, le contaste todo a detalle ¿Por qué le contaste? ¡No puede ser! ¿Por qué? –suspiró– Dios. ¿Sabes qué, muchacho? –puso una mano en su hombro– Nos vemos, cuídate.
La voz de Gilbert Blythe empezó a retumbar en su mente: «Es un cretino. Se creen más inteligentes que él, pero un tipo sin dignidad vencerá la inteligencia y lo que sea. Sugiero que no se metan en eso».
En la salida, Spurgeon envió a uno de «sus» muchachos para que gritase «Ladrón» y le quitase a Peter la chaqueta. Cuando el hombre estuvo por subir a su auto, miró al frente, Moody se metía una avellana a su boca sin decir una palabra, solo con sus ojos, hizo entender a González que no sabía en qué, ni con quién se estaba metiendo. Sin embargo, en su interior, estaba completamente destrozado.
Cuando se hizo de noche, caminó unas calles y se sentó en el asiento trasero de un auto que pasó a su lado.
–Buenas noches, señor Moody –dijo quien conducía–. Espero que hayas tenido un buen día, ¿todo en orden? –él mantuvo su codo apoyado en la ventana, con una mano en el rostro respondió un simple «mmhm»– Antes de ir a casa, debemos ir a la tienda a comprar unas cosas.
–De acuerdo –bajó el brazo, miró por la ventana–. ¿Y tú que tal?
–Igual que siempre, igual. Estuve ocupado, muchos encargos por parte de los patrones.
–¿Papá?
–¿Sí, hijo? Dime.
El chico sonrió con lástima.
–Nada. Te iba a preguntar por mamá, ¿hablaste con ella hoy?
–Así es –respondió el hombre, asintiendo–. Lavó ropa todo el día, también pisos. Estaba furiosa, nos asesinará si olvidamos sus cosas.
El chico no sacaba de su mente lo hijo de puta que había sido Peter González, así que decidió preguntarle a su padre si conocía a alguien en Registro de propiedad.
Si Anne hubiese estado ahí, en ese momento, por fin habría entendido el por que Moody estaba obsesionado con el dinero.
ESTÁS LEYENDO
「𝐋 𝐎 𝐕 𝐄, 𝐩𝐭. 𝐈 ; 𝐀𝐧𝐧𝐞 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐚𝐧 𝐄」
FanfictionSí, son los peores del instituto. Rebeldes, indolentes, y probablemente, unos fracasados cuando les llegue la hora de crecer, pero hay algo que los une: El amor. Fecha de inicio: 03.11.2020. Fecha final: 06.03.2021.
