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Diana, Jerry y Anne estaban frente a la sala de maestros a punto de hacer funcionar su plan. La chica de cabellos rojos estaba reuniendo valor, cuando Jerry le insistió por tercera vez que entrara. Diana abrió la puerta y la empujó dentro.

Los ojos de todos los profesores estuvieron sobre ella.

–¿Anne? –preguntó el señor López– ¿Tienes algo que quieras decirnos?

–Sí –respondió rápidamente–. Como sabrán, se acerca el próximo acto cívico escolar. Para la muestra estudiantil de este año…

–Eso me toca a mí –interrumpió la maestra Roberts–. El director Phillips me la delegó este año…

–¿Por qué no lo cambiamos? –también interrumpió Anne– Bueno, como representante estudiantil quisiera proponer que la muestra de este año sea supervisada por la señorita Stacey y el profesor Lacroix.

–No será necesario –dijo Roberts–. El maestro Lacroix y yo nos encargaremos.

Anne estaba viendo la situación algo tensa, pero no detuvo el plan.

–Pensamos que sería una forma de pasar tiempo con la señorita Stacey antes que se vaya.

Muriel sonrió.

–¿Pero por que no lo hago yo sola? ¿Para que necesitamos al profesor Lacroix?

–Ese es el otro punto, ya que, como es nuevo, podría… podríamos romper el hielo.

–Creo que es una idea brillante –dijo el señor López–. Nos enorgullece que nuestros estudiantes sean tan considerados al idear un plan así, ¡Bien hecho, Anne!

Antes que la campana para el descanso sonara, Muriel Stacey se presentó en el aula de Sebastian.

–Tenemos que hablar –dijo.

Él le pidió que tomara asiento, pero ella no quiso.

–Necesitamos estar juntos… no de esa forma, me refiero a que es decisión de los estudiantes para el próximo acto cívico escolar.

–No, gracias –respondió Bash–. Es lo último que necesito.

–Créeme que yo no me muero por querer trabajar contigo, pero tenemos que hacerlo.

–Podemos hacer otras cosas. Mas divertidas –dijo el hombre, con coquetería.

Muriel se cruzó de brazos.

–Si te refieres a lo que dije ese día, te recuerdo que estaba ebria y que dije algo que no quería decir. No hay nada, yo no quería decir lo que dije.

–¿Cuándo? –preguntó él.

–Ya te dije que nunca.

Sebastian mostró una sonrisa.

–Si pudieras dejar de pensar en eso por un minuto. Estoy hablando de los ensayos.

Ella bajó la cabeza, apenada.

–Durante los descansos… empiezan hoy.

–De acuerdo, estaremos juntos en el descanso de hoy –dijo con gracia.

Muriel salió del aula y él sonrió.

「𝐋 𝐎 𝐕 𝐄, 𝐩𝐭. 𝐈 ; 𝐀𝐧𝐧𝐞 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐚𝐧 𝐄」Donde viven las historias. Descúbrelo ahora