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Jerry entró con el rostro serio, unos segundos más tarde, Diana Barry también lo hizo. Gilbert Blythe se aseguró de que no llegase nadie más y, entonces, cerró la puerta. Para cuando quiso parpadear, todos estaban comiendo pizza. Diana se sentó en una mecedora luego de ver como la ventana daba vista al mar.

–¿En serio vives aquí tú solo? ¿Dónde están tus papás? –le preguntó cruzando las piernas.

–Mis papás tienen nuevas familias. Me dejaron nuestra antigua casa –dio un mordisco a su comida.

–¿Te dejaron vivir aquí sin ningún adulto?

–Sí hay uno, mi abuelo –señaló al hombre dormido en un mueble.

–¿Seguro que está vivo? –preguntó Jerry, con la boca llena.

–Sí, no se ha muerto –respondió Gilbert.

Luego de la comida, empezaron a buscar soluciones... civilizadas.

–Yo digo que le demos una paliza a Phillips –propuso Jerry–. Hay que romperle el brazo y se lo metemos en el trasero.

–O lo compramos para que no nos expulsen –añadió Moody.

–Que ideas tan brillantes tienen ustedes, no imagino como logran cruzar la calle con esos cerebros –dijo Gilbert.

–De verdad, muchachos, olvídense de Phillips, nuestro tema es Stacey –dijo Diana–. Debemos lograr que cancelen su traslado. No puede irse, ella es nuestra única salvación.

Gilbert hojeó un libro.

–Si se casa, se queda en la ciudad que quiera –leyó–. Stacey necesita casarse con alguien de Avonlea.

–¿Y qué? –preguntó Jerry– ¿Deberíamos ir a pedir su mano?

–Claro, estaría encantada de casarse contigo –replicó el muchacho Blythe–. De seguro su sueño es casarse con un estudiante patético de preparatoria.

–Te voy a matar –dijo Jerry sin tanta ira.

–Eso quisieras –respondió Gilbert sin expresión alguna en su rostro.

Diana volcó sus ojos, quiso hablar.

–Stacey es alguien romántica, bueno a veces. Primero necesitamos que se enamore –comenzó a abrir sus ojos lentamente–. ¡Eso es! ¡Amor! Hagamos que la señora Stacey se enamore.

Moody preguntó cómo conseguirlo.

–El amor es una emoción ridícula –dijo Gilbert, dejando el libro sobre la mesita frente a él–. Ustedes siganla, a mí déjenme fuera de esto.

–Lo único que sé es que si alguien ama a una persona y esa persona no le corresponde uno debe soportarlo y continuar, es innecesario y confuso –añadió Moody, sentándose en una silla.

Jerry levantó la cabeza.

–Te querrán si les das lo que quieres –soltó en voz baja–, sino te dejarán atrás. Y te sientes fatal.

Así es –respondió Diana–. El amor es egoísmo. Si les das lo que quieren, vienen. Si dejas de hacerlo, se van. Es un sentimiento asqueroso.

「𝐋 𝐎 𝐕 𝐄, 𝐩𝐭. 𝐈 ; 𝐀𝐧𝐧𝐞 𝐰𝐢𝐭𝐡 𝐚𝐧 𝐄」Donde viven las historias. Descúbrelo ahora