[ cauchemar ] 89

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Las manos pálidas, delgadas y frías de Doyoung se posaron en las mejillas de Jaehyun quien poseía algunos rastros de barba que se sentían como pequeñas agujas en sus palmas. Pero eso no importó, nada importó. Sobre todo cuando Jaehyun lentamente se recuperó del shock y cerró sus ojos aceptando el beso, el cual era suave y dulce. Muy malditamente dulce, exquisita y tortuosa miel. Sus brazos tomaron la cintura de Doyoung y lo acercaron todavía más mientras que el joven no detenía el beso aunque la falta de aire estuviera presente. Incluso aquello lo hacía mucho más intenso. Porque el joven se separaba un poco sin cerrar los ojos y volvía a besarlo una y otra vez sin esperar aunque sea un segundo, como si no pudiera obtener suficiente.

Jaehyun también lo disfrutaba, muchísimo. Pero todo empezó a derrumbarse entre ellos cuando sintió las gotas también mojando su rostro. Sus ojos se abrieron para observar a un Doyoung con la nariz y mejillas rojas por el frío, que lloraba. Se separaba y le volvía a besar amargamente, derrumbándose allí mismo.

Su vecino esta vez fue quien tomó su rostro deteniéndolo. Los ojos de Doyoung reflejaban su alma triste y rota, mientras negaba con mordiendo sus labios un poco hinchados. No pudo evitar pensar que incluso así se veía exageradamente bello.

—Por favor, no quiero despertar, por favor —le imploró Doyoung ahogado en su propio llanto.

Jaehyun se acercó a él lo suficiente como para que sus narices se rozaran y sus ojos estuvieran tan cerca, que no pudiera mentir aunque fuera el mejor actor del puto mundo.

—No es un sueño —le brindó un suave beso en el que chupó levemente su labio inferior, el que estaba mordiendo previamente. Doyoung estaba tan sorprendido que no podía moverse, no podía hacer absolutamente nada—. No es un sueño. No lo es —reafirmó Jaehyun moviendo su propia nariz de un lado a otro sobre aquella roja y redonda nariz.

Y esta vez él fue quien lo besó, con calma y suavidad. Disfrutando de cada gota de miel que aquellos suaves, benditos labios podían ofrecerle. Doyoung también ya no sentía nada de su cuerpo, solo se concentraba en la sensación en su boca, hasta que una lengua se coló allí y se permitió sonreír tímidamente aceptándola y besándolo tanto como podía.

Sin embargo, a su cabeza llegó la imagen de su vecino cayéndose y soltó una risilla que interrumpió el beso.

—Wow, me siento algo así como ofendido... —murmuró Jaehyun separándose de él, aunque todavía tenía las manos en su rostro.

—Lo siento... —El hombre limpió las lágrimas en sus mejillas—. Es que incluso tienes pasto y debo tener mis mejillas sucias porque tus manos están llenas de barro.

Jaehyun abrió sus ojos cuando apartó sus manos y se dió cuenta que efectivamente Doyoung tenía su rostro sucio. Pero un suave rubor junto con una sonrisa pequeña, aunque sincera, lo acompañaban haciendo una escena perfecta.

No pudo evitar brindarle otro beso. Esta vez un pequeño y tierno que hizo sobresaltar a Doyoung.

—Ya no podemos volver a casa, vamos con papá. —Jaehyun se levantó y le ofreció la mano a Doyoung quien la aceptó con su corazón latiendo al mil.

«Qué perfecto sueño. Maldita sea. El mejor. »

89. CAUCHEMAR

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holi volví. feliz año <3

je te laisserai des mots ; jaedoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora