Las gotas de lluvia cayeron también ese día. Una tras otra mojaron su cuerpo, se deslizaban lentamente por su frente y caían a los grises charcos en el suelo que la multitud pisaba cuando caminaban con sus paraguas huyendo del clima en aquella zona empresarial.
Sin embargo, Jaehyun no había corrido con tanta suerte ya que le había dado su paraguas a Doyoung y por lo tanto, se estaba mojando y no veía mucho sentido a salir corriendo porque igual ya estaba empapado. Así que solo caminaba sin molestarse en cubrirse mientras las personas lo evitaban hasta que, finalmente, después de una hora y una gripa asegurada llegó a su edificio. Sacó sus llaves para abrir la reja, cuando un suspiro ahogado se escuchó detrás suyo.
Se giró y tardó varios segundo en recordar que era la chica que trabajaba con Doyoung. Difícilmente podría saber su nombre ya que nunca había hablado de ella con el joven, pero la recordaba porque quería regalarle un gato a Doyoung.
—Ho-hola —saludó ella nerviosamente sin siquiera verlo a los ojos. Era un efecto que solía provocar en las personas, era consciente de su buen físico, pero algunas veces le molestaba demasiado. Se preguntaba cómo sería ser aunque sea el 50% menos atractivo de lo que era, pasar desapercibido para todos, lo que tanto quiso todos estos años.
—Hola —saludó devuelta con su semblante de hielo. No tenía ganas de socializar, aunque ella era la única persona cercana a la edad de Doyoung con quien lo había visto hablar.
Yves se preguntó qué había de malo. Antes cuando lo conoció solía sonreír y ser totalmente cálido hacia Doyoung, no entendía esa actitud tan repentina, pero aún así no podía dejar de verlo.
—Qué bueno que te encontré, necesito hablar con Doyoung, pero no tiene celular y no sé dónde vive... Ni qué hace —la chica movió su cabello sonriente, pero sin llegar a coquetearle—, ¿tú lo ves seguido? ¿Podrías darle mi mensaje?
Jaehyun asintió sin hablar. Ella no tenía idea de cuánto lo veía, de cuánto le gustaba verlo, en realidad.
Yves frunció el ceño cuando notó cómo el semblante de Jaehyun pareció relajarse.
—Primero, llamaron a la escuela porque no contestaba su teléfono. Era su hermano que debía hablar con él urgente, dejó este número —lo buscó entre su bolso mientras Jaehyun la miraba sin entender ¿Doyoung tenía otro hermano? Él pensaba que eran solo Jinsoul y él—. Y segundo, que mis gatos todavía siguen esperando una respuesta de su parte. Ya solo me queda una gatita y un gato, creo que cualquiera de los dos podría hacerle compañía a su gata.
Jaehyun se estremeció con la idea. Ella ni siquiera sabía que la gata había muerto.
—¿Podrías darme tu número? —Le preguntó de la nada a lo que ella le miró sorprendida, pero totalmente feliz.
—Mira —ella sacó su celular y le mostró su número a lo que Jaehyun rápidamente comenzó a anotar en el suyo propio hasta que escuchó un suspiro.
Ambos voltearon a mirar a Doyoung quien se veía pasmado aún en el elevador con las puertas abiertas. Se miraron a los ojos, Doyoung rompiéndose un poco mientras él quería decirle que no se preocupara por nada.
El joven tragó saliva con los ojos llorosos y cerró las puertas del ascensor un segundo antes de que Jaehyun pudiera alcanzarlo.
«me destrozó un poco, más que todo porque no te habías dado cuenta de lo feliz que estuve segundos antes de que las puertas se abrieran.»
«lamento no haber visto esa sonrisa, debió haber sido hermosa y yo solo la rompí.»
«no es como si tuvieras la culpa.»
«igual, lo lamento.»
96. MAL COMPRIS
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je te laisserai des mots ; jaedo
Romance«Te dejaré palabras debajo de tu puerta Debajo de la luna que canta Cerca del lugar por el cual pasan tus pies Escondidas en los agujeros del tiempo de invierno Y cuando estés solo por un instante... Bésame Cuando quieras Bésame, Jaehyun.» ___ Doyou...
