[ matins ] ; 67

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Doyoung no pudo evitar sentir un golpe cálido llenando su pecho cuando observó de reojo en la puerta entre abierta de Jaehyun, que tenía su carta allí, justo al lado de una humeante taza de café. Recordó aquella vez que se dio cuenta que él no las botaba en la basura tal y como pensaba, fue tan feliz.

Ese día no tenía que ir a la universidad, así que podía dormir hasta tarde, aunque lastimosamente su reloj biológico ya estaba activado para levantarse relativamente temprano odiándose a sí mismo.

Cuando salió al pequeño corredor, notó que el piano ahora estaba allí y casi no había espacio para pasar a la sala y la cocina. En serio su presencia estaba fastidiando más de lo necesario.

Necesitaba un cigarro pronto.

Volvió a su habitación y tomó uno de la pequeña caja en la que solamente quedaban dos. Después pasó al comedor intentando encenderlo hasta que escuchó un carraspeo.

Se congeló antes de girar lentamente su cuerpo hasta que se encontró con su vecino en una posición muy sexy leyendo el periódico sentado en lo que solía ser su sofá.

Wow, le quedaba tan bien. Se obligó a sí mismo a cerrar su boca antes de que la saliva saliera delatando sus pensamientos.

—Lamento molestarte, Dongyoung, pero preferiría que fumaras cerca a la ventana —sugirió antes de bajar el periódico y dirigir sus ojos hacia el joven quien asintió como un niño regañado—. Good morning.

—Buenos días, YoonOh. —Contestó sonriendo de medio lado aún con el cigarro en sus labios.

Ambos desearon tanto en ese pequeño instante, sin demostrarlo físicamente, que sus miradas pudieran chocar de aquella manera todas las mañanas por el resto de sus vidas.

"Realmente... Era increíble."

67. MATINS

je te laisserai des mots ; jaedoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora