Jaehyun también se quedó petrificado. Prácticamente aquello que había salido tan fácil de su boca, era una confesión. Cosa que obviamente sentía, pero no quería expresarlo, o por lo menos no todavía. Aunque no sabía muy bien porqué...
¡Claro que quería a Doyoung!, que quería abrazarlo y ayudarlo en todo.
No entendía de dónde había nacido aquello o cuándo, ya que antes, cuando solamente Doyoung pasaba las cartas debajo de su puerta, se limitaba simplemente a observarlo de lejos, sin analizarlo o dedicarle pensamiento alguno más allá de aquellos que despertó el primer día que lo vió en aquella foto en la billetera de Jisoo.
Doyoung era aquel joven universitario solitario que vivía tras la puerta con la inscripción "A-5". Algunas veces salía corriendo por las escaleras porque se le hacía tarde y el ascensor de ese edificio era tan viejo, que no le quedaba de otra; su ropa siempre estaba llena de pelos debido al gato que tenía, además, se notaba que no tenía mucho dinero y algunas veces poseía una expresión en su rostro de odiar la vida entera, de haber tenido episodios depresivos. Era un joven que fumaba como un demonio sosteniendo los cigarros con sus muñecas llenas de cicatrices, pero que también regaba las plantas en el pasillo teniendo mucho cuidado, que tenía la voz más angelical de la existencia entera cuando cantaba y que poseía la cara de un tierno conejo.
Tal vez, le había dedicado más pensamientos que los que alguna vez había creído.
Doyoung mordió su labio bajando la mirada todavía bastante incómodo aunque ruborizado, hasta que vió algo en el suelo que por un momento le distrajo de sus pensamientos.
—Una moneda —la levantó. Efectivamente, era plateada y brillaba un poco bajo la luz de la luna.
Jaehyun tragó grueso suspirando antes de dejar de lado ese momento incómodo y brindarle toda su atención al objeto que tenía Doyoung en su mano.
—¿Ha-Hay alguna fuente de los deseos? —Preguntó el joven aún apenado.
—No, pero podríamos jugar con ella —se la arrebató Jaehyun mientras iba caminando hasta el centro del puente.
—En serio algunas veces me pregunto si realmente tienes veintisiete años, YoonOh —rió Doyoung a la vez que veía cómo su vecino se sentaba acomodándose a su lado.
Jaehyun intentó que su cuerpo no temblara cuando Doyoung lo llamó "YoonOh", en cambio suspiró pesadamente y aclaró su garganta pasando la moneda entre sus dedos. Podía sentir sus orejas ardiendo.
—Tienes razón, la vista es hermosa —murmuró Doyoung embelesado porque la luna quedaba casi a mitad del lago, parecía que incluso estuviera saliendo de éste, y las luciérnagas rodeándolos hacían el papel de las estrellas que esa noche faltaban en el oscuro firmamento.
Jaehyun también subió su vista. Todo era tan hermoso como lo recordaba la última vez que estuvo con su padre hacía ya muchos años, cuando todavía estaba con Jisoo.
Doyoung realmente significaba para él algo extraordinario, porque no solo lo había llevado a ese pequeño pedazo de cielo que era tan suyo, sino que también, lograba distraerlo más de lo que lo hacía su trabajo, razón por la cual no había vuelto allí. ¡Lograba hacerlo sonreír! Eso no pasaba desde... Jisoo tampoco.
Nuevamente el frío se coló entre sus ropas y Doyoung no se había dado cuenta que tenía el cabello tan largo, hasta que gracias a la ráfaga, éste chocó contra su rostro. Se lo pasó detrás de la oreja medio sonriente, aunque Jaehyun se quedó admirando solo su perfil.
«tu nariz redonda es todo lo que está bien en esta vida.»
82. MONNAIE
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Same Jaehyun, same.
Pd: por ahora les dejo esta imagen jeje ustedes verán si la toman en cuenta o no

También les dejo esto bai

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je te laisserai des mots ; jaedo
Romantik«Te dejaré palabras debajo de tu puerta Debajo de la luna que canta Cerca del lugar por el cual pasan tus pies Escondidas en los agujeros del tiempo de invierno Y cuando estés solo por un instante... Bésame Cuando quieras Bésame, Jaehyun.» ___ Doyou...
