El nuevo Hoseok , parte 2

595 102 14
                                        

Tiene los labios gruesos, poca barba. Al oír la puerta, dirijo la vista al ordenador, fingiendo que no estoy como un flan. «¿De verdad me he puesto así? ¿Qué me pasa? Qué estúpido». Me tiemblan las manos, no atino con ninguna letra del enorme teclado.

—Buenos días —saluda él al cruzar la puerta. Qué voz tan grave. Me atrevo a levantar la vista, pero mi corazón se acelera a una velocidad que no entiendo y opto por mirarlo sólo de reojo.— ¿Puedo sentarme? —Señala la
silla frente a mí.

—Buenos días. Sí, pase —le digo, ofreciéndole asiento.  Doblo las piernas para relajarme o para tratar de hacerlo. No lo consigo. Termino cogiendo aire y echándole ojeadas a cada segundo. Él se sienta cómodamente y se queda mirándome. Esperando que yo hable. No puedo. Su mirada es profunda, penetrante. Veo que tiene una cicatriz en la mejilla derecha, no muy marcada aunque visible. Carraspea, creo que quiere llamarme la atención por mi indiscreción, y se remueve incómodo en el asiento porque yo no hago caso.
«No tengo por qué», me digo, obligándome a salir del estado de
ensoñación por el que, tontamente, he sido abducido.

—¿Le da asco? —me espeta él al final, mientras se señala la mejilla. Me deja atónito. «Qué sincero».

—Por supuesto que no.

—Déjelo ya entonces —pide con desgana.

—Perdone, estaba pensando en... —me excuso al tiempo que señalo los papeles. Él asiente sonriendo, y me muestra unos bien alineados dientes
blancos. No puedo evitar agarrotarme. Me paso la mano por la cara un momento, espabilándome de una vez.— Dígame, ¿en qué puedo ayudarlo?.

—¿Podemos tutearnos? —pregunta sin rodeos, dejándose caer hacia atrás, con las manos apoyadas en los brazos de la silla.

—Claro, supongo —respondo serio.—¿Y bien?

—Estoy buscando un piso por el barrio. En alquiler.— Me remuevo en el asiento, es directo y no sólo eso. Lo ha pedido en mi zona. ¿Vamos a ser vecinos? Espero no tener tan mala suerte. Jackson y ahora esto. Empiezo a creer que se trata de una conspiración. No me encuentro bien, cuanto más lo miro... más se me acelera el pulso. Me noto la vena del cuello palpitante.

—¿Me has oído? —pregunta. Me mira curioso, sometiéndome a un escrutinio continuo. Yo termino asintiendo con la cabeza, con un gesto un tanto confuso. Así me siento.

—¿Entonces? Parece que se te haya comido la lengua el gato. ¿Todo bien?

—Perfectamente. Pero estoy pensando en cosas importantes —añado molesto.— Tengo que mirar. Si te parece bien, coge este catálogo —lo empujo a su lado de la mesa—y dime si es lo que buscas.

Con un dedo lo arrastra hasta tenerlo en su poder y, mientras lo mira, yo me fijo en él. Está concentrado en las imágenes, aunque parece distraído,
pensativo. En una de esas, levanta la vista sin pensar que lo pillaré y se
encuentra con la mía. Sacude los hombros, el pañuelo del cuello vuelve a molestarlo. Aunque parece una contradicción, su expresión es serena, con los ojos entrecerrados. ¿Me está evaluando?. Hay algo en él que me incomoda, que me eriza la piel. Incluso tengo frío. No sé si es su forma tan profunda de estudiarme o de sostenerme la mirada.

—¿Tú ya lo has visto? —me pregunta, con un tono bastante demandante.
Casi alto. Niego y él señala de nuevo el catálogo.— ¿Lo alquilan tal como está?

—Déjame ver. —Ladeo la cabeza y al intentar atraer el catálogo, rozo su dedo. Salta una chispa eléctrica que me obliga a apartarme de él. Frunce el cejo y sé que es porque él también la ha sentido. No me lo he inventado. Me recorre todo el cuerpo, el calambre me avasalla y hasta estoy a punto de pegar botes. ¿Qué demonios...?«Ya basta, Hoseok, piensa y repite: no-te-afecta».

DEPRIVED   (VHope)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora