Una vez me quedo solo, no pienso, soy un prisionero que busca liberación y sé que quizá este hombre misterioso que ha aparecido de pronto me la pueda dar. ¿O no? La verdad es que no lo sé... pero tampoco voy a negarme a descubrirlo. Podemos ir viéndonos y ver qué pasa. Me miro en el espejo tras acabar de arreglarme. Me gusta cómo he quedado. Llevo el chaleco verde, y un vaquero oscuro que he preparado antes, y los zapatos de negros a juego. Labios pintados sutilmente solo para darle color a mis palidos labios , de un leve carmín, como suelo llevarlos. Me acerco a mi imagen, analizándome. Hay algo en mí, quizá sí, un rayo de ilusión por la aparición de Tae en mi vida. Es precipitado que vayamos a salir... O no. Con otros a los que he visto una sola vez también he quedado, aunque luego todo fuera en vano. Suspiro un poco nervioso, qué digo, histérico. Cojo mi bolso de ropa y salgo; una vez recorro el pasillo y abro la última puerta, lo veo. Está apoyado en la moto, con las piernas cruzadas y el cigarrillo en la mano. Lleva un gorro en la cabeza, que le cuelga flojo por detrás... Qué mono. Me pica todo, siento una congoja en la garganta que me aturde. Está serio, con la mirada fija en la puerta por la que yo acabo de salir. Mostrándome seguro, me acerco poco a poco. Mientras llego, me toco el pelo, fingiendo que no he estado esperando este momento en el que ansío saber qué efecto me harán unas caricias febriles.
-¿Preparado para dar una vuelta?
-No quiero cenas, tampoco romanticismo ni escenas cursis -le digo tajante. Él suelta el humo hacia arriba de golpe-. No hace falta que me digas cosas bonitas. Los dos queremos lo mismo, no es necesario montar una parafernalia para un polvo de una noche.
-Me sorprendes, Hoseok. Porque yo no quiero «un polvo» de una noche, como tú dices. -No contesto-. Estas cosas surgen y, aunque estoy deseándolo, no así. ¿Te apetece que hablemos un rato? Se aclara la garganta.
-En mi coche -contesto-. Puedes conducirlo tú. No espero que me abra la puerta, sé que no es un caballero y entro en el vehículo. Aspiro intensamente y enseguida, cuando él entra, creo que
reconozco su olor, su colonia. ¿Lacoste?
Mi cuerpo reacciona estremecido a este aroma que me trae malos recuerdos. Malos y que en su día fueron indispensables para mí. Arranca en cuanto puede, sin esperar, como le he pedido. Como si mi coche nuevo le perteneciera, mete la marcha y no le cuesta hacerse con él.
-Supongo que no tienes pareja -comento, mirándolo. Niega con media sonrisa y con las manos en el volante, concentrado en la carretera, aunque por su cara creo que es una manera de disimular-. ¿Desde hace cuánto?
-Soy divorciado, me separé hace unos meses. -Me mira de reojo y yo me sorprendo de su confesión. ¿Cuántos años tiene?-. Tengo veinti nueve años. Casi me hace sonreír.
-¿Hijos? -pregunto, afectado por el tema.
-No. Fue un matrimonio corto, superficial y erróneo. Su respuesta me relaja sin que entienda el motivo. Por ahora no quiero saber más, me ha deprimido un poco la última pregunta. Siento una opresión en el pecho tan fuerte que me cuesta volver a
hablar. Nos quedamos callados en ese espacio cerrado. Tae también opta por no hablar y pone música. Me relajo, por poco tiempo, el justo para que yo reconozca la melodía de la canción de Bruno Mars... que habla de empezar, de lo que perdimos... de aquello con lo que puedes llegar a soñar en un momento de tu vida... Impulsivo, apago la música y me quedo mirando su perfil. Veo que hace una mueca, sin preguntarme por qué lo he hecho. Es mi coche, mi propiedad y... no sé por qué ha saltado esa canción. ¿Ha metido él el CD? No me he dado cuenta, necesito una explicación, pero se limita a concentrarse en la carretera sin dedicarme ni una sola mirada. Trato de olvidar la letra, la canción que un día le dediqué a... Suspiro y me vuelvo hacia la ventana. La luz interior del coche está encendida. Me pregunto por qué no la apaga.
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DEPRIVED (VHope)
FanfictionLos cuerpos están conectados desde el minuto uno. La necesidad indescifrable que poseemos nos consume. Pero el error del pasado nos separa. Las cicatrices en nuestros corazones no han sanado sin importar que las de la piel ya no sean más que solo u...
