Capitulo 43: Visita inesperada..

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Hoy no puedo amanecer más feliz y enamorado, absorto en este mundo.
—Aún tienes tiempo de negarte —insiste Tae por enésima vez. Yo lo ignoro, y me guardo el cepillo de dientes en el neceser—.Hoseok, te estoy hablando.

—Algunos tenemos obligaciones y… —Me pongo la chaqueta, analizándolo con el rabillo del ojo. Corbata, hmm—. Tengo que ir solucionándolo todo. Ya sabes, para nuestros proyectos juntos.

—¡Y qué más!

—Deja de gritar… Qué costumbre, Tae. Controla tu impaciencia. Se acerca intimidante, acercándome el inconfundible olor de su colonia. Me pone la mano en la espalda, luego me rodea la cintura y, de un empujón, me ciñe a su cuerpo con fuerza. Yo mantengo la mirada en el espejo,
fingiendo que no me tiembla el pulso, perfilándome los labios como si su toque no hiciera que mis hormonas se revolucionasen.

—Aunque me estás abandonando ahora —dice mientras se ríe—, ha sido una de las mejores noches que he pasado en mi vida.

—¿Una de las mejores?

—Por supuesto que hay más, pero supongo que adivinas con quién las pasé. De forma natural, se me escapa un suspiro al pensar en él como Vante. Bien, ayer Tae se sinceró y creo que es mi turno de exponer otro cambio de planes en mi vida. Uno que ya he tratado con la persona a la que
directamente atañe mi decisión. No ha sido fácil, nunca lo es abandonar aquello con lo que más o menos se está contento…

Me doy la vuelta y termino de hacerle el nudo de la corbata. Me río, me sale natural el hacerlo. ¿Desde cuándo es tan normal esto? En mi interior pugna por mostrarse el doncel enamorado que haría cualquier tontería, como este detalle. Es como si lo hubiéramos hecho siempre y fuésemos una pareja asentada, acostumbrada a cuidarnos.

—Si me tocas así… sólo quiero hacerte el amor —masculla.

—Voy a dejar Prohibido. Sus ojos, muy abiertos, buscan los míos. Me coge de la muñeca, reclamando mi atención.

—Hoy es mi última noche —añado.

—Nunca te pediría que renunciaras a tu trabajo. —Se pone serio, incluso parece alarmado—. Aunque no me guste, Hoseok, lo reconozco. Supongo que no es plato de gusto ver cómo a cerdos en celo se les cae la baba contigo. Quizá suene egoísta, sin embargo no quiero que tu decisión tenga que ver con nuestra relación.

—¿Lo dices por si no sale bien? —replico enfadado, acabando con el dichoso nudo de la corbata, que se me ha resistido al agarrarme él la muñeca izquierda—. ¿Por si no encajamos o qué? Resopla.

—Te estás equivocando. —Me pasa el dedo meñique por el contorno de los labios, para limpiar los restos de carmín—.Hoseok, tú y yo hemos conectado
siempre. ¿Cuándo discutimos? Nunca por tonterías, siempre por cosas serias. Además, ¿qué cojones me importa? Si discutimos, pues tendremos que
reconciliarnos. No te he buscado con la idea de ver si esto funciona. Tengo claro que quiero que seas quien me de mis hijos y viva conmigo para siempre.

—Tae.... Me silencia con un dedo.

—Te lo daré todo, Hoseok. —Esquivo su mirada—. ¿Sigo sin poder convencerte?
¿Cómo puede ser tan intenso? No sabe lo a punto que estoy de mandarlo todo al diablo y abrazarme a él. Aun así, me hago el duro. Es mi eterno papel. De mí emerge lo malvado que llevo dentro.

—Creo que con un par de achuchones mañaneros, un vídeo subido de tono y tú un poco meloso… Hmm… —Finjo estar pensando—. No, no puedes.

—¡¿Estás llamando achuchones a dos polvazos?! Y adoro ese sonido. No tiene remedio. Termino riéndome.

—No quería ser brusco. Por cierto, mi último baile estará dedicado a ti. Sin darme cuenta, otra vez estamos pegados el uno al otro. Sus manos en la parte baja de mi espalda, afianzándome con ganas.

DEPRIVED   (VHope)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora