Capitulo 5 : Aquella noche .... Rompió mis esquemas

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La puerta se abrió y se cerró, dejando pasar sólo un breve rayo de luz y una
suave ráfaga de aire frío. Oí un suspiro intenso, acompañado por unos leves
gemidos. Mis fosas nasales se inundaron de su olor. Era suave.
Pero tan penetrante que ocupó todo aquel espacio, invadió mis sentidos.
No sé qué me pasó, pero no me cansaba de inhalar, despertando mi hambre por volver a estar entre las piernas de un chico.

—Em, yo... soy Jung Hoseok.

—Vante.— Fui seco, pero ¿cómo actuar? El ambiente era frío, demasiado para un encuentro sexual, aunque ya me ocuparía yo de que se incendiara. No se veía nada; aun así, llevaba puesta la máscara que cubría parcialmente mi rostro, desde la frente hasta debajo de la nariz, dejando los labios al descubierto. Presionando la herida que dolía y escocía más ese día, pero que con la opresión era más llevadera.

—Bueno... yo es la primera vez que vengo a un sitio de estos —rompió
él el hielo, dubitativo. No estaba cerca, se oía a una considerable distancia y
no podía sentirlo. —Y si te soy sincero... —Hizo una pausa y carraspeó. Lo
imaginé avergonzado. —No quiero saber nada. Sólo olvidar.

¿Herido? Me daba igual.

—Queremos lo mismo. Bienvenido entonces —susurré, cogiendo el
camino fácil, simple. Ocultando mi verdadera voz. —Acércate.

—Quiero que dejemos clara una cosa. —No subió el tono, a pesar de que
era una advertencia.— No quiero que nadie me domine, estoy cansado de
machos creyendose superiores .

—Dos no hacen si uno no quiere— respondí.

—¿Me has... oído? —recalcó con un hilo de voz. Suspiré y me atreví a destrozar las barreras dando unos pasos hacia el
frente, de donde provenía su tierno sonido. ¿Cuántos años tendría? Con la
mano en el aire, me guie para encontrarlo, agitado, inquieto, y cuando tropecé con su pierna y rocé su cuerpo sin querer, no pretendía ser tan directo, ambos soltamos un gemido. Me detuve, tratando de no parecer desesperado. La situación era morbosa, distinta a lo que estaba acostumbrado. Disfrutaba viendo a los chicos con los que e estado, gozar y ahora ya no podría hacerlo..

—Esto es raro... —murmuró él— pero lo necesito. Tócame, por favor.

«Señor».

Sin tener el valor suficiente para alejarme, tal como estaba pensando
hacer, levanté las manos y, poco a poco, las deslicé por su cabeza. Las palmas me ardieron, el fuego se propagó por mi cuerpo. Cerré los ojos, aunque no hacía falta, y suspiré, imaginándolo a medida que lo descubría. Tenía el pelo liso. Con la raya en el medio. Seguí bajando, adivinándolo... Empecé a cabrearme, pues mi cuerpo reaccionó violentamente, adueñándose de todo mi maldito ser. Quizá no era por él, sino sólo por volver a tocar a alguien. Animado por su mutismo, deslicé el pulgar por su boca, seca, abierta. Intuí que tenía unos labios apetitosos, no muy finos, tampoco demasiado carnosos. Su aliento agitado se coló entre mis dedos y tuve que obligarme a controlar mi deseo de probar ese sabor que desprendía frescura, que intuía delicioso. En los casi nulos movimientos de Hoseok, noté que estaba nervioso, que respiraba más deprisa, y que casi dejó de hacerlo cuando bajé las manos y fui siguiendo su estrecha silueta. Sus pezones sobresalían un poco por la camisa lo que me hizo pensar que estaba exitado.

«Hostia y hostia».

Me mordí la lengua. Me estaba poniendo como una moto... y me detuve. La ansiedad por arrancarle la ropa conspiraba contra mí. Era inhumano obligarme a ir despacio, después de lo mucho que echaba de menos acostarme con un hombre como él. Peor aún al confirmar que el que tenía justo enfrente era atractivo, que su sabor podría ser adictivo y que con sólo olerlo...ya me atraía. Anclé los dedos en su ligera cintura, maldiciéndo.

DEPRIVED   (VHope)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora