Quince días
Parte III
Ocurría algo sorprendente al incorporar el cuerpo después de superar el limbo: toda la fiesta parecía nutrirse de ello. En cada ocasión, Chris experimentaba una curiosa subida de adrenalina.
Normalmente, pasárselo bien no le resultaba tan fácil. Durante mucho tiempo, las risas habían venido seguidas por la culpa, por la molesta sensación deque se suponía que el no podía pasárselo bien ya fuera por un motivo u otro. Sin embargo, de algún modo, aquella noche se sintió más ligero. Sin darse cuenta siquiera, había logrado incluso ignorar la oscuridad.
Cuando Chris se apresuró para colocarse en la fila y hacer su quinto intento,la cola se había acortado de forma significativa. La mitad de los asistentes ya habían sido eliminados y todo el mundo se arremolinaba en torno a Miles y Rolan, mirando a los que quedaban. Al final de la cola, Chris se sintió un poco mareado, así que, cuando notó que alguien lo asía con fuerza por el brazo, estuvo a punto de perder el equilibrio.
Iba a gritar cuando unos dedos le taparon la boca.
—Chist.
Zabdiel lo sacó fuera de la cola y la apartó de la fiesta. Su mano fuerte y cálida le recorrió el cuello y con los labios le acarició un lado de la mejilla. Por un instante, el roce de su piel en la de Chris, el intenso brillo café de sus ojos y la necesidad, creciente durante días, de agarrarse a él y no soltarlo hicieron que Chris se sintiera divinamente aturdido.
—¿Qué haces aquí? —susurró.
Le habría gustado decir: « ¡Gracias a Dios que estás aquí!» , o « ¡Qué duro ha sido estar separados!» , o simplemente la verdad:« Te quiero» . Pero en su cabeza también resonaban frases como: « Me has abandonado» , « Creía que esto no era seguro» , o « ¿Qué es eso de la tregua?» .
—Tenía que verte —dijo él.
Mientras lo llevaba tras una enorme piedra volcánica, Zabdiel dibujaba una sonrisa de complicidad en el rostro. Una sonrisa contagiosa que encontró el modo de asomarse también a los labios de Chris. Una sonrisa que no solo admitía que habían incumplido la regla de Zabdiel, sino que además estaban encantados de hacerlo.
—Al acercarme para ver la fiesta me he dado cuenta de que todo el mundo bailaba —dijo él— Y me he sentido un poco celoso.
—¿Celoso? —preguntó Chris. Estaban a solas. Chris rodeó con sus brazos sus anchos hombros y miró intensamente sus ojos de color cafes oscuros— ¿Por qué deberías sentirte celoso?
—Porque —respondió Zabdiel acariciándole la espalda— tienes el carné de baile repleto por toda la eternidad.
Zabdiel le tomó la mano derecha, pasó la izquierda en torno a su hombro y dieron un par de pasos de baile sobre la arena. Todavía se oía la música de la fiesta, pero desde aquel lado de la roca parecía un concierto privado. Chris cerró los ojos y se apretó contra el pecho de él, hasta encontrar el sitio en el que su cabeza encajaba en el hombro de Zabdiel como una pieza de rompecabezas.
—No, esto así no va bien —dijo Zabdiel al cabo de un momento. Le señaló los pies. Chris se dio cuenta de que él iba descalzo— Quítate los zapatos —le indicó— y te enseñaré cómo bailan los ángeles.
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[ El poder de las Sombras ]▪︎Chrisdiel
Romance"Nadie en el mundo podria apagar la llama del amor" Saga del libro [Fallen]__Segunda Parte
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