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Seis días
Parte II


—Con un nefilim incrédulo no practicante. —Shelson levantó la mano.

Miles tenía la mirada clavada en su comida.

—El inútil ta-ta-taranieto en octavo grado de un ángel.

—No es cierto. —Chris dio una palmadita en el hombro de Miles—. Aryan, deberías haber visto cómo nos ha ayudado esta noche a pasar a través de la sombra. Ha estado fabuloso. Por eso estamos aquí, porque leyó ese libro y además él podía...

—Sí, eso me preguntaba yo —repuso Aryan con tono sarcástico—. Pero lo que más me preocupa es este chico. —Hizo un gesto en dirección a Shelson. 

El rostro de Aryan adoptó una expresión más grave de la que Chris estaba acostumbrado a ver en ella. Incluso sus frenéticos ojos de color azul claro parecieron aquietarse.

—No son estos buenos tiempos para ser una no practicante de lo que sea. Todo está cambiando constantemente, pero al final se pasarán cuentas. Y no tendrás más remedio que optar por uno u otro bando. —Aryan miró fijamente a Shelson de forma deliberada—. Todos tenemos que saber dónde estamos.

Antes de que alguien pudiera responder, la camarera reapareció con una gran bandeja de plástico de color marrón con comida.

—Bueno, ¿qué os parece un servicio tan rápido? —preguntó—. A ver, ¿quién de vosotros quería las salchichas...?

—¡Yo! —Shelson sorprendió a la camarera con su rapidez para alcanzar el plato.

—¿Alguien querrá ketchup?

Negaron con la cabeza.

—¿Extra de mantequilla?

Chris señaló la bola helada de mantequilla de sus tortitas:

—Estamos servidos. Gracias.

—Si necesitamos algo —respondió Aryan con la mirada clavada en la cara feliz que había dibujada con nata en su plato—, pegaremos un grito.

—Oh, seguro que lo haréis. —La camarera soltó una risita tímida mientras se colocaba la bandeja debajo del brazo—. Gritaréis como si el mundo se fuera a acabar, que lo hará.

En cuanto se marchó, Aryan fue la única que se puso a comer. Cogió un arándano que había en la nariz de la tortita, se lo echó a la boca y se relamió los dedos con placer. Luego miró la mesa en su conjunto.

—¡Al ataque! —dijo—. Un bisteco unos huevos fríos no valen nada. —Suspiró—. Vamos, chicos, habéis leído libros de historia. Ya sabéis lo que se dice...

—Yo no —replicó Chris—. Yo no sé nada.

Aryan chupó reflexivamente su tenedor.

—Es cierto. En tal caso, permíteme que te presente mi versión, que, de  hecho, es mucho más divertida que la que ofrecen los libros de historia, porque no voy a censurar las grandes peleas, las palabras malsonantes ni las escenas de sexo. Mi versión tiene de todo excepto que no está en 3D, aunque esto último, en mi opinión, está sobre valorado. ¿Habéis visto esa película de...?—Entonces advirtió la perplejidad de sus caras—. ¡Oh, bueno, no importa! De acuerdo, empezó hace milenios atrás. A ver, ¿es preciso que te ponga al día sobre Satanás?

—Fue el primero en enfrentarse a Dios. —La voz de Miles era monótona,como si repitiera una lección de tercero mientras pinchaba un trozo de bistec con su tenedor.

[ El poder de las Sombras ]▪︎ChrisdielHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora