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Cuatro días
Parte I


—¿Más pavo ecológico? —Connor Madson, un muchacho rubio de la clase de biología de Chris y también uno de los camareros de la Escuela de la Costa,estaba frente a el con una bandeja de plata en el curso de la Fiesta de la Cosecha del lunes por la noche.

—No, gracias. —Chris señaló el montón tibio de lonchas de carne que tenía aún en el plato.—Quizá más tarde.

Connor, como el resto del personal becado del servicio en la Escuela de la Costa, iba vestido con esmoquin y un gorro ridículo de peregrino con motivo de la Fiesta de la Cosecha. 

Se deslizaban por la zona ajardinada de la cantina, que estaba irreconocible y había dejado de ser aquel lugar informal pero vistoso donde tomar unas tortitas antes de ir a clase para transformarse en un salón de banquetes de categoría al aire libre.

Shelson no dejaba de refunfuñar yendo de mesa en mesa recolocando las tarjetas y volviendo a encender las velas. 

Tanto el como el resto del comité de decoración habían hecho un trabajo muy bonito: habían esparcido hojas de seda de color rojo y naranja sobre los largos manteles blancos de las mesas; dentro de las cornucopias pintadas de dorado habían colocado los panecillos recién horneados, y unas estufas de exterior se encargaban de mitigar la fresca brisa del océano. 

Incluso los centros de mesa con forma de pavo y pintados por número tenían estilo.

Todo el alumnado, el personal docente y una cincuentena de donantes habían asistido a la fiesta vestidos con sus mejores galas. 

Dawn y sus padres se habían acercado en coche hasta allí para pasar la velada.

Aunque Chris todavía no había tenido ocasión de hablar con la chica, parecía recuperada, feliz incluso, y había saludado alegremente con la mano a Chris desde su sitio junto a Jasmine. 

La mayoría de los aproximadamente veinte nefilim se sentaban juntos en dos mesas circulares adyacentes, excepto Rolan, que se encontraba sentado en un rincón alejado con una acompañante misteriosa. Cuando esta se levantó, alzó su sombrero de ala ancha con forma de capullo de rosa y dirigió un saludo furtivo a Chris.

Era Aryan.

Chris sonrió a regañodientes, pero un segundo después sintió ganas de llorar.

Al verlos a los dos juntos riéndose, Chris se acordó de la escena siniestra y nauseabunda que había vislumbrado en la Anunciadora el día anterior. Al igual que Richard y Zabdiel, se suponía que Aryan y Rolan pertenecían a bandos opuestos, pero todo el mundo sabía que eran un equipo.

De todos modos, eso era distinto.

La Fiesta de la Cosecha estaba pensada para que fuera un día divertido antes de Acción de Gracias y de que terminaran las clases. Luego todo el mundo celebraría el verdadero Día de Acción de Gracias con sus familias, pero para Chris, en cambio, ese sería el único que iba a tener. El señor Cole todavía no le había respondido. 

Después del castigo del día anterior y de la revelación que había tenido en el tejado, realmente le resultaba difícil sentirse agradecido por algo.

—Casi no comes —dijo Francesca sirviendo una gran cucharada de puré de patatas en el plato de Chris. 

Se había acostumbrado al brillo estremecedor que se posaba en todas las cosas cuando Francesca hablaba. Francesca tenía un carisma sobrenatural por el simple hecho de ser un ángel.

[ El poder de las Sombras ]▪︎ChrisdielHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora