Emily
Nicolas me dejo sola y me deshice de la ropa que llevaba lentamente, inhale una gran bocanada de aire y me levanté esperando un golpe que no paso. ¡Lo logré! Entré en la tina y deje que mi cuerpo se refrescará. Al entrar en contacto con el agua comencé a sentirme más fuerte, las vitaminas de está las succionaba mi cuerpo para así curarse más rápido. Mis venas comenzaron a resplandecer y en blanco se convirtió mi cabello. Me sumergí completamente y por fin tuve la fuerza suficiente para hacer cosas simples, como bañarme. Todo volvió a la normalidad al salir del agua, incluyendo el raro mechón blanco que noté mientras jugaba con mi cabello.
Caminé de puntitas hasta mi habitación a ponerme ropa limpia, encontré un pantalón de yoga verde y una franela amarilla.
-¿Emily? ¿Estás bien?- la voz de Nicolas se escuchaba preocupada detrás de la puerta.
-Pasa.
Al entrar se sorprendió de verme levantada y aseada. No soy la típica damisela en apuros que no puede hacer nada por sí sola, quise decirle pero después del día de hoy no tenía muchas ganas de discutir o llevarle la contraria a alguien.
-¿Cómo... te recuperaste tan rápido?- pregunto frunciendo el ceño.
-El agua. Me curo más rápido con ella cuando estoy tan lastimada.
-Ya veo. Lázaro llamo y les dije que podían pasar mañana a verte, ¿te parece bien?
-Claro. Me agrado muchísimo su hermano Jimmy pero él es muy... tenebroso.- dije lo último en un susurro. Él solamente rió.
-Cuando lo conoces en verdad no es lo que parece. Su familia se hizo amiga mía porque ayudé a su abuelo Charles de morir a manos de Sebastián, lo escondí bien aquí en Atenas y desde allí todos sus descendientes son amigos míos. Deberías conocer a su padre es aun peor que él.- reí.
-Hiciste bien en protegerlo.
-Sí, lástima que no pude hacer lo mismo por otros.- su expresión fue de tristeza. Sé a qué se refiere y no permitiré que siga lamentándose.
-Pero tienes nuevas oportunidades ¿no?- asintió.
-Te dejaré descansar. Buenas noches, Emily.- cerré mis brazos alrededor de su espalda e inhale ese olor a limón y menta que desprende su cuerpo.
-Hasta mañana, Nicolas.- beso mi cabeza y se retiro.
Últimamente Nicolas y yo estamos siendo más cariñosos y temo que en algún momento me abandone como todos los demás. Me recosté en la cama y cerré mis ojos.
¿Anastasia? ¿Estás allí? Sin respuesta.
Era agradable no tener a otra persona en tu mente expresándote todas sus opiniones con respecto a lo que haces. Ya no debería preocuparme por matar a Nicolas porque mi verdadero deseo era protegerlo, no matarlo como mi ancestra.
Mañana debo agradecerle a Lázaro por todo. Esos hermanos gemelos son todo lo opuesto del otro y Jimmy es tan divertido que podría pasar horas riéndome sin descanso. Pensándolo bien, creo que Nicolas estuvo algo molesto hoy mientras Jimmy coqueteaba conmigo ¿Serían imaginaciones mías? Espero que no.
En medio de mi debate interno me quedé dormida nuevamente pero esta vez soñé algo extraño, Melanie estaba en mi sueño con su hermoso vestido de flores que le regale en su cumpleaños y comenzó a llorar descontroladamente al ver mi rostro.
-¿Emily? ¿Dónde has estado? Estaba preocupada por ti.- con que a esto se refería Sara con "cuando necesites hablar conmigo solo entra en mis sueños así será más privado". Este era el sueño de Melanie, no el mío.
-¿De verdad eres tú?- pregunté y asintió mientras abría los brazos. Corrí hasta ella y nos fundimos en un fuerte abrazo lleno de cariño y alegría. Poder estar con mi amiga, así fuera en sueños era lo que necesitaba.
-¿Cómo es que estás en mis sueños?- pregunto incrédula.
-No necesitas saber sobre eso ¿sí? Pondría en riesgo tu vida y nunca me lo perdonaría.
-Pero es que... desapareciste de repente. Tu casa estaba en llamas y la policía los ha estado buscando a ti y a tus padres. Dicen que los secuestraron unos asesinos que se hacen llamar Blood algo.
-¿Dark Blood?
-Sí, esos mismos.- esto sí que era raro. ¿Cómo llego información de ellos a oídos humanos? ¿Por qué les decían asesinos? Se supone que mantienen la paz, aunque aun así me quieren muerta.
-Mel, no hables de esto con nadie y por favor mantén en secreto este sueño. No soy la persona que crees, mi mundo es algo más complicado de lo que parece.- tomé sus manos y le hable seriamente.
-Está bien, Em.- ella es la única que me dice así desde pequeñas.
-Bien. Debería irme así estarás más segura.
-¡No! Cuéntame lo que has estado haciendo por favor, muero de ganas.- nunca cambia. Me senté en el bello prado de flores de su sueño y ella hizo lo mismo.
-He estado escondiéndome de esta rara organización porque me quieren muerta. Un joven que conocí me ha ayudado con esto desde que quemaron mi casa.- me interrumpió.
-¿¡Un joven!? Dime como es.- se aferro de mi brazo.
-Su físico es impresionante. Su piel es blanca, el cabello largo hasta las orejas y de un negro azabache, sus labios de un rosado pálido y el cuerpo ejercitado a la medida. De personalidad es aún mejor, educado, amable, detallista. Este collar me lo regalo él.- le enseñe y ella solo me hizo señas de que continuara.- Esa sonrisa que cada vez que miro me vuelve tonta. Me llevo a conocer a su hermano y cuñada, ambos personas extrañas pero muy agradables sobre todo la cuñada. He vivido muchas cosas todos estos días Mel y no sé qué hacer, quiero que todo esto termine aunque al mismo tiempo no. Lo he pasado genial sólo que en malas circunstancias y tengo miedo de que cuando todo esto acabe no vuelva a verlo.- rodee mis piernas con los brazos y enterré la cara en ellas.
-Emily, por lo que me has dicho ese hombre te estima. No dudes de él tan pronto ¿sí? Dale una oportunidad a ver qué ocurre. No te mentiré, no entiendo nada por lo que estás pasando pero mi consejo es que intentes por todos los medios salir de esto con vida, no soportaría perder a mi mejor amiga.- me acerco a ella y me abrazo como solía hacerlo cada vez que me sentía mal.
-Está bien, está bien. No moriré.- ambas reímos.
-Siempre he sabido que hay algo raro contigo solo que no le he prestado atención porque debe ser algo importante para ti. Todo a tu alrededor es mágico y no me gustaría que por mi curiosidad lo echará a perder.- no esperaba eso.
-Mel...-me callo con su dedo.
-Shh... no digas nada. No quiero que me expliques sólo ten cuidado, mi querida amiga.- lágrimas brotaban de mis ojos ante sus palabras. Era difícil ser fuerte en estos momentos y de verás necesito desahogarme con ella.
-Drena todo.-acariciaba mi cabello y tarareaba una canción de cuna.
No sabía exactamente cuánto tiempo había pasado en el mundo real mientras hablaba con mi amiga y ya debería volver. Abracé a Melanie una vez más antes de despertar de este maravilloso sueño.
-Déjalo entrar a tu corazón. No todo es malo en este mundo.- me susurró al oído. Me despedí y cerré mis ojos.
***
Como no pude actualizar el día de ayer les dejo dos caps. Espero les guste. 🌹
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Reencarnación #1 Trilogía Reencarnación
FantasyEmily Collins es una sacerdotisa común y corriente hasta que descubre que alguien más vive dentro de su cuerpo. Una bruja del siglo XVII con poderes del fuego y una terrible sed de venganza por el vampiro que la mato. Nicolas Walker entra misterios...
