Nicolas
La coloque en mi cama suavemente y limpie cada una de sus heridas. La sangre de Emily ya no causaba el mismo efecto porque el deseo de protegerla era más fuerte, por esa razón puedo vendarle las heridas sin tanto sufrimiento. Aunque, aún así algunas veces quiero probarla. Su aroma es tan dulce y exquisito que me deleitan. Sara fue ruda y no hace falta que me explique con detalle lo sucedido para saberlo, sé cómo puede llegar a ser cuando se trata de practicar magia. Como esta tan débil mentalmente todos deberíamos tener cuidado con lo que decimos o hacemos porque eso podría traerle malos recuerdos. Estos días estuve notando su estado de ánimo y me di cuenta que no estaba del todo bien sin embargo, no le hice caso y deje que mi sed de venganza me cegará. Si hubiera prestado más atención no estaría en estas condiciones. Sin darme cuenta unos ojos azules me observaban curiosamente.
-Hola.- salude en un susurro.
-H-hola
-¿Recuerdas lo que ha ocurrido?- pregunte intentando sonar tranquilo. Negó con la cabeza y miro hacia otro lado, está mintiendo.
-Seme sincera, por favor.- pedí utilizando un tono más fuerte.
-Sí.- se cruzo de brazos molesta.
-Y ¿no quieres decírmelo? Ya escuche el punto de vista de Sara solo me falta el tuyo.
-Seguramente te dijo que estábamos practicando, lo cual es cierto.- respondió tajante.
-¿No te dijo o hizo algo?
-Luchábamos con espadas mágicas y me he caído en el césped. Eso no evito que siguiéramos con el entrenamiento solo que, de pronto me sentí presionada y...
-Recordaste tú tiempo en la celda.- concluí. Rodo los ojos en otra dirección.
-¡Estoy bien! Tengo que seguir entrenando para poder defenderme mejor y protegerlos a ustedes.- rugió.
Tome su mano dándole un pequeño beso en ella, sus mejillas enrojecieron como siempre solo que miro a otro lado respirando con dificultad. Acaricie sus pómulos y comenzó a temblar. ¿Qué ocurre? Estoy actuando igual que siempre a menos que, crea que aun sigue en la celda. Eso explicaría su extraño comportamiento, el deseo de alejarse de mí, el entusiasmo de luchar y sobre todo lo cautelosa que está.
-Mi lady, te salvé de Edgar y ahora estas con nosotros. Todo lo que ha ocurrido es en este mundo no en tu mente donde él te encerró. Los gemelos están preocupados por ti por eso han hecho más estupideces de lo normal, solo para alegrarte. Sara se equivoco, no debió presionarte cuando lo que te ocurrió no fue fácil y no lo superaras de la noche a la mañana pero debes dejarlo ir. Confía en mí.
Por fin me miro con los ojos entrecerrados derramando lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. Todas las heridas desaparecieron poco a poco sin dejar rastro.
-Nicolas.- sollozo y se lanzo sobre mí.
-Ya, ya. Aquí estoy, mi amor.- acaricie su espalda mientras drenaba todo lo que tenía dentro.
Ambos nos encontrábamos tirados en la cama abrazados observándonos fijamente sin decir palabra alguna. Los gemelos y Sara no habían parado de golpear la puerta desde hace dos horas. Jimmy solo gritaba que era injusto que el único que pudiera estar con ella sea yo cuando los demás también se preocupan. Emily no deseaba alejarse ni un centímetro de mí ni yo de ella. Era tan tranquilo estar así juntos como si no existiera un mundo entero allá afuera esperándonos. Sabíamos que en algún momento tendríamos que levantarnos para recibir a Charlie, el cual dijo que llegaría en unas horas. Mi hermano viajo a París para informarse sobre los sucesos escandalosos que se han presentado. Dark Blood no para de buscar a la mestiza causante de varios asesinatos en el mundo mágico o eso es lo que han dicho. Es horrible como todo cambia de un momento a otro y a la vez puede ser fantástico. Encontré a una chica tan dulce y amable que hace que mi corazón vuelva a latir, una leve sonrisa suya hace que paré unos momentos para admirar su belleza. Con solo tenerla a mi lado me hace el vampiro más codicioso de todos al no querer verla con otro hombre o criatura aunque, en el fondo sé que su espíritu libre siempre ayudará a otros y por eso tengo que compartirla con los demás. Mi lady querida.
-¿En qué piensas?- pregunto sacándome de mis pensamientos.
-En que Sara y los otros en algún momento volaran la puerta.- reí y estallo en carcajadas.
-Entonces deberíamos salir.
Se levanto decidida hasta la puerta y cuando iba a girar el pomo la abracé por detrás haciéndola soltar un grito de sorpresa.
-Estoy aquí, no lo olvides.- susurré en su oído.
-No lo olvidaré.- me aseguro. Tomo una de mis manos que se encontraba en su cintura y la levanto hasta sus labios, depositando un tierno beso en ella. Me quede sin palabras ante su repentino acto de ¿cariño? Sí, imbécil.
Se fue de la habitación dejándome completamente solo y con una estúpida sonrisa en el rostro. Definitivamente, creo que me estoy enamorando.
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Reencarnación #1 Trilogía Reencarnación
FantasiEmily Collins es una sacerdotisa común y corriente hasta que descubre que alguien más vive dentro de su cuerpo. Una bruja del siglo XVII con poderes del fuego y una terrible sed de venganza por el vampiro que la mato. Nicolas Walker entra misterios...
