Unos meses más tarde
Verano
Una canción de Leo Rizzi acompaña en bucle la plácida ducha en la que llevo ocupada por lo menos media hora.
Por algún motivo que todavía desconozco acepté la idea que tuvo Sara hará como dos semanas y me vi inmersa en la locura que es irse una semana con ella a cualquier isla perdida por el Mediterráneo. Así que ahora mismo me encuentro en Formentera, con mi cuenta de Instagram y mi WhatsApp requisado por mi amiga y con ganas locas de estrangularla por momentos.
Y desconectada de los problemas también, por primera vez en el último año.
Cuando un anuncio interrumpe mis pensamientos, alargo el brazo fuera de esta ducha al aire libre y doy un par de golpecitos sobre la pantalla de mi teléfono para volver a reproducir desde el principio la canción de Rizzi. Un par de segundos después de mi hazaña suena el teléfono, así que me doy por vencida y envuelvo mi cuerpo en una toalla antes de contestar a la llamada.
-¿Tía, pero dónde coño estás? -Sara y su finura característica.
-Sara, eres madre. Deja de hablar como un camionero.
-No me has contestado. ¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Te has entregado al arte del fornicio con algún isleño buenorro?
-Me has pillado... -digo agitando mi melena para retirar el exceso de agua antes de entrar en la habitación-. Me he encontrado con Ben Affleck y ahora estoy camino a su chalet de Marbella.
-En Marbella lo que hay son rusos, pedazo de pendón. Ábreme la puerta de una puñetera vez, que llevo aporreando como diez minutos y solo escucho berridos lastimeros.
Abro la puerta un segundo después con las cejas levantadas y el teléfono todavía en la mano.
-¿Se puede saber qué quieres? Estaba duchándome, pesada.
-Sí, y lloriqueando por Marco, fijo. ¿Por qué lo habéis dejado si vas a estar llorando a moco tendido por él? O estás con él o conoce a otros, pero deja de protagonizar un drama de Shakespeare tía, que no eres ni Julieta ni Marco es Romeo... Tiene alguna que otra neurona de más.
Au. Había ido a hacer daño, sin duda alguna.
-Deja a Marco en paz -espeto un poco más borde de lo que me habría gustado sonar.
-Vale, vale... No te piques, sabes que solo quiero lo mejor para los dos y si tu consideras que sin Marco vas a estar mejor, genial entonces.
-¿Pero?
-No hay ningún pero... -se mira entretenida las uñas y cuento pacientemente los segundos hasta que lo deja ir. Quince.- Marco está de vacaciones con Isco y los chicos.
-Gracias, Sara. Eso lo sabía.
-Marco... No debería contarte esto. Marco digamos que tiene bastantes admiradoras...
-Está bien -sonrío tragándome la bilis que me sube por el pecho-. No pasa nada, está en su derecho de hacer lo que quiera.
-Tú también encontrarás a alguien, solo... necesitas tiempo. Que dejes de quererle... -y Sara, que es más lista que yo, zanja en ese preciso momento la conversación sacando del armario un precioso vestido de estilo bohemio.
*
La tarde empieza bastante divertida entre mi grupo de amigas. Maca tiene la fantástica idea de cenar en la playa, así que en cuanto todo el grupo asentimos a su propuesta, reserva mesa para cinco en un chiringuito en la playa de Migjorn. Mientras tanto, Marta, Sara y yo comprobamos la distancia del restaurante con el Far de la Mola y tras unos pequeños cálculos estimamos que si queremos ir a ver el atardecer y luego a cenar debemos darnos prisa.
Alquilamos un par de Vespas para movernos por la isla, nos peleamos por ver quien va a conducir cada moto, decidimos echarlo a pares o nones. Yo elijo pares y Sara nones, y como quien no quiere la cosa, yo saco un 4 y Sara un 3.
-¡Ja! -me río la mar de feliz de librarme de conducir-. Ya sabemos de alguien que no va a beber esta noche.
En el caso opuesto, quien le toca conducir es a Maca, así que Marta y yo celebramos nuestra pequeña gran victoria con un "¡Choca esas cinco, amiga!".
Cuando llegamos al faro, nos sentamos en las rocas que conforman este acantilado con vistas al mar y por un segundo nos sumimos todas en un silencio sepulcral, solamente roto por el sonido de las gaviotas y el romper de las olas. Supongo que cada una de nosotras está perdida en su propio mundo y, como de costumbre, a mí me da por pensar en Marco y en qué debe estar haciendo ahora mismo.
Han pasado tres meses, dos semanas y cinco días desde que salí de su casa y sigo pensando en qué debe hacer de forma mas o menos intermitente. Pero hice bien y tomé la decisión correcta. La decisión correcta para que él pudiera disfrutar de unas vacaciones sin una pareja con quien no se hacían ningún bien.
-¿En qué piensas? -Marta me rodea con un brazo y un escalofrío me recorre la espalda, como si me hubiera pillado haciendo algo prohibido.
-En nada demasiado importante...
-A Marco no creo que le guste que lo consideres algo 'nada demasiado importante'.
-¿Tan evidente es?
-Cielo..., nadie espera que superéis lo vuestro en un par de meses. De echo, si te dijera la verdad, todos apostamos a que volveríais a las dos semanas... Estás de vacaciones y él también, pero quédate tranquila. Sergio me ha asegurado que...
-No quiero saberlo. De verdad. Es su vida y puede hacer con ella lo que quiera, él y yo ya no estamos juntos y...
-La que habla no eres tú. Lo hace el dolor y sabes que no te contaría nada que te pudiera hacer daño.
-Pues yo sí -Sara aparece devorando una bolsa de ganchitos por la cual no me da tiempo ni a preguntar de dónde la ha sacado porque sigue con su ataque continuo hacia mí-. A ver si así espabila de una santa vez. ¿Tú sabes lo que ha sido para mí y para Isco aguantar a estos dos idiotas durante tantos años? ¡Coño, casaros de una vez! ¡Poneros a traer hijos al mundo! O no, follad como descosidos con protección si no queréis una máquina expulsa babas, me da igual, pero haced las cosas bien de una maldita vez.
-¿Y por qué te crees que lo hemos dejado? ¡¿Para ver si Netflix decide crear una serie sobre nosotros?! -aguanto las lágrimas que se agolpan en mis ojos porque ya estoy cansada de no explicar como me siento-. ¡Pues no! Es muy difícil, Sara. Me cuesta un mundo cada día que pasa y me cuesta veinte veces más no escribirle, no llamarle, no saber de él. ¡Joder que le echo de menos cada segundo! Mi cuerpo, mi alma, mis labios... ¡Todo! Todo le quiere de vuelta. TODO. Pero no podemos seguir en una relación que no ha avanzado nada en todos estos años. Así que perdonadme si decido mirar por mí y tomar una decisión a sabiendas que voy a hacerle daño al amor de mi vida. Simplemente he tomado la decisión más madura.
Dicho esto, me levanto y decido alejarme de mis amigas, del faro y de todo lo que me recuerda a Marco. Y solo cuando estoy lo suficientemente lejos como para que me vean como un punto rojo en medio de esa carretera, me permito hipar y llorar en silencio para curar mis heridas.
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Anything for you [SAGA THINGS #3]
FanfictionMarco dejó a Emma con una nota el día de su graduación, justo antes del tour por América. Durante el mes que han pasado juntos, Emma no ha hecho otra cosa que evitarle por todos los medios posibles, pese a que eso no sea tan fácil en Madrid, donde h...