Vaya sorpresivo placer embarga a Lady Cheryl ante el asalto del yanqui.
Oh, y tal como Derek ha temido, la muchacha enseguida le corresponde con la misma impresionante destreza de ayer, respondiendo a sus efusivos roces con la misma voracidad. Y otra vez ha puesto estratégicamente su lengua en juego, logrando con ello alborotarlo y haciéndolo víctima de un arranque que ahora lo lleva a conducir sus manos hacia las nalgas de ella, presionándolas contra su entrepierna.
Lady Cheryl no evita emitir un ligero gemido, pues es la primera vez que experimenta tan deliciosa sensación. Pero es este ahogado gemido de su parte lo que logra hacer reaccionar a Derek, quien vuelve a alejarse de ella y esta vez le da la espalda mientras se frota la cara repetidas veces.
—¡Joder, Cheryl! —Brama él—¿Es que habrías dejado que hiciera contigo lo que se me hubiese antojado?
—Pues no sé hasta que punto te habría dejado llegar. Pero puedes seguir besándome y averiguarlo. De hecho, podrías reconsiderar la idea de llevarte a tu hotel
—¡Que no!
—Entonces podríamos devolvernos al cuarto que alquilaste en la taberna.
—¿Pero es que no tienes decencia, pequeñaja?
—¡No hablo enserio, bruto! —Le espeta ella— Por más que te desee y que tu estés deseándome a mí, no dejaría que las cosas fueran más allá. Aunque no lo creas, soy muy romántica y fantasiosa, Derek. Pero eso ya lo irás descubriendo. La cuestión es que no permitía que me hicieras tuya de este modo. Espero que cuando pase sea ciertamente en mejores circunstancias.
—No estoy deseándote, lady Beckett. Si te he vuelto a besar ha sido como un acto de comprobación. Y creo que ha te ha quedado muy demostrado que sí tengo contención y que sé ajustarme a ella.
—Joder, la primera vez ha sido para escandalizarme y ahora te justificas diciendo que querías ponerte a prueba. ¡Vaya cabezón eres, yanqui! ¿Por qué te molestas en formular excusas cuando ambos sabemos que simplemente has sentido ganas de besarme?
—¿Sabe qué, Cheryl? Voy a correr el riesgo de que nos perdamos, pero voy a llevarte a South Kensington ahora mismo—Se determina Derek, volviendo a agarrarla para arrastrarla detrás de sí y empezar otra vez a andar en dirección a una desolada y muy oscura carretera.
Derek no parece bromear cando ciertamente hace que ambos se enfilen por un camino que no solo aparenta ser terriblemente peligroso, sino que también está desprovisto de farolas que iluminen su trayecto.
—Me asusta la oscuridad, yanqui.
—No me importa.
—¿Al menos sabes si esta es la carretera correcta o es la otra? Podríamos terminar en Cansterbury.
Él vuelve a soltarla y al hacerlo se nota completamente frustrado.
—No sé que quieres que haga, Cheryl. Pero puedes dar por sentado que no pienso volver contigo a esa taberna.
Oh, no. Claro que no lo haría. Porque lo cierto es que Derek le ha mentido a la muchacha respecto a su contención. Si él la ha vuelto a besar es porque realmente quería comprobar si sería capaz de autocontrolarse con esa picaruela. Y aunque ha reunido todo el coraje necesario para apartarse de ella, está seguro de que no podría volver a hacerlo si la ocasión se repite teniendo una cama a su alcance.
—Entonces creo que es necesario decirte algo—Empieza ella a decir sutilmente— Pero prométeme que no te vas a enojar.
Já. ¿Está diciéndole eso a un hombre cuyo estado habitual es estar enojado?
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Lady Beckett
RomanceLady Beckett es una pícara jovencita aristocrática que ha agitado un avispero. No hay ojos que no estén puestos en esa nueva joya que forma parte de una de las dinastías más importantes y controversiales de la nobleza del Reino. Recientemente presen...
