Para cuando el médico llega y pasa directamente a atender a Lady Evelyn en su aposento, a la mansión de South Kensington también se presentan más integrantes de la familia.
Olíver y Preston, acompañados de lady Rosslyn, no tardan en aparecerse en la residencia. Ahora la casa está sumida en un ambiente de inevitable nerviosismo, cuya tensión es manejada a su manera por cada uno de los familiares presentes. Los dos jóvenes bribones, por ejemplo, se han apartado a un rincón del vestíbulo y procuran entretenerse echándose una partida de ajedrez mientras planifican sus próximas fechorías y murmuran sobre sus últimas conquistas.
El duque y el marqués se las ingenian para sosegar a su hermano el conde, quien no previene palidecer y alborotarse cada vez que desde arriba se dejan oír los gritos ahogados de su esposa durante su labor de pre-parto. A Landon, quien no sabía que resultaría altamente sensible y paranoico en estas cuestiones, le carcomen tanto las ansias que ni siquiera se da cuenta de que se está acabando toda una botella de gin tonic él solo. Por lo menos se distrae a momentos escuchando y deleitándose con las tantas barbaridades y vituperios que comentan Elton y Gerald sobre esos detestables yanquis.
Por su parte, dos de estos americanos, Brandom y Ryder, finalmente habiéndose convencido de ocupar asiento sobre un alejado desván que adorna la estancia, también se gastan el tiempo empleando hábiles dotes para despotricar contra esos desagradables y cínicos ingleses. Ambos permanecen con caras de ariscos y sólo sonrién cuando una doncella, recibiendo órdenes de la joven Cheryl, les brinda unas tazas de café y ellos aprecian el gesto.
Derek Evanson, en cambio, es incapaz de quedarse quieto en un mismo sitio y se la pasa deambulando de un extremo a otro en el vestíbulo, también con los nervios alterado. A veces le clava intencionalmente una iracunda mirada a su cuñado, quien también se la devuelve.
Lady Cheryl intenta no marearse mientras mantiene sus ojos adherdidos inevitablemente sobre él y su vaivén de andares. Y debido a ello, aldescarado escrutinio que está dirigiéndole sin reparos a ese yanqui en particular, ella ni siquiera le presta la mínima atención al intenso parloteo de su hermana Rosslyn que está a su lado en otro sillón y hablándole sobre Dios sabrá que chismes.
Mientras Rosslyn se destartala cuchichéandole cosas, lo cierto es que Cheryl está más bien enfrascada en ese hombre que se pasea fuera de sí frente a ella.
Después de haberlo tenido habitando sólo en sus imaginaciones, recuerdos y fantasías por tanto tiempo, ya finalmente está teniendo al Derek de carne y hueso allí delante. Y se le antoja un visión indudablemente exquisita. Si únicamente con pensar en él solía estremecerse al visualizarlo tantas veces en su cabeza, ahora verlo materializado de esta manera la pone en un estado frenético que la sacude a vibratos.
¿Cómo es que un hombre puede desestabilizarte de este modo? Se pregunta a sí misma.
Y es que el mayor de los Evanson es un regalo para la vista. Lady Cheryl se extasía de tan sólo apreciar como él se muerde incoscientemente los labios en un gesto de frustración. ¿Cómo es que tantos pensamientos indecoroso pueden colarse en la mente de una mujer al contemplar a un hombre así? No entiende cómo, incluso mientras Derek exhibe un semblante poco simpático y más bien taciturno, igual logra provocar en ella un sinfín de fervientes estímulos.
Lady Beckett casi se deja perturbar por la robusta corpulencia del Evanson, pues se ha dado cuenta de que ella es claramente más pequeña y debilucha en su comparación. Él fácilmente podría sostenerla en alto con un solo brazo. Sin embargo, se ha tranquiliado al recordar aquella vez que oyó decir a su primo Preston que muchos hombres suelen preferir a las mujeres así de ligeras y manejables porque son más faciles de montar. En aquel momento Cheryl se escandalizó y esto le pareció una barbaridad, sólo hasta que Olíver tuvo que explicarle exactamente a qué se refería y entonces la idea incluso le despertó una primitiva sensación de calor en su cuerpo.
ESTÁS LEYENDO
Lady Beckett
RomanceLady Beckett es una pícara jovencita aristocrática que ha agitado un avispero. No hay ojos que no estén puestos en esa nueva joya que forma parte de una de las dinastías más importantes y controversiales de la nobleza del Reino. Recientemente presen...
