Lord Gerald casi se infarta cuando la noticia ha llegado a sus oídos.
No ha sido sino hasta el mediodía de hoy cuando Lady Lydia no ha tenido más alternativa que venir a Mayfair y poner a sus padres al tanto de la situación.
Vaya pasmo se llevó ayer cuando al regresar a su casa y no encontrar a su hermana, fue notificada por su doncella de que la muchacha se había ido con un hombre que fue a buscarla. No le hizo falta que la doncella empezara a describirle a los tres individuos que habían asaltado su casa, pues digirió la información tan pronto escuchó la referencia de que eran unos americanos.
Lady Lydia había tomado la decisión de esperar unas cuantas horas y confiar en su pronto regreso antes de alarmarse y comunicarle nada sus padres.
Pero cuando la noche llegó y no tuvo señales de ella, le empezó a hormiguear la preocupación. No sabía si era bueno o malo saber que su hermana había sido literalmente raptada por Derek Evanson, pues la doncella no supo especificarle los detalles precisos de la escena y no había forma de saber si su escape ha sido o no bajo su propio consentimiento.
Les dio un ultimátum hasta el día siguiente para presentarse. Pero tan pronto la mañana ha ido avanzando sin noticias suyas, Lady Lydia ha considerado pertinente viajar hasta la residencia de sus padres e informarles sobre la desaparición de su hermana y cederles el único detalle que tiene en manos: que el Evanson ha perpetrado de malas maneras en su casa.
Lord Gerald ha hecho venir a lady Evelyn desde South Kensington con la intención de sonsacarle el paradero de su hermano, pero ante su desconocimiento, el escándalo fue inmediatamente detonado.
En menos de una hora los demás familiares se han ido enterando del asunto y, justo ahora aglomerados en Mayfair, no han evitado saltar los vituperios en contra del yanqui.
—Lo lamentaré por ti, Evelyn, pero tu maldito hermano se está ganando a pulso mi inclemencia. No es posible que sea tan canalla este hombre. Esta ha sido la gota que ha derramado el vaso—Murmura el padre de la muchacha, que no ha dejado de dar vueltas de un lado a otro por el salón.
—Vosotros le habéis impedido hablar con Cheryl. No cuestionéis a Derek si sois vosotros quienes lo habéis obligado a emplear estas maneras para poder acercarse a ella.
—Ella, Eve—Corrige su esposo ásperamente— Ha sido Cheryl quien ha estado rehusando cualquier contacto con tu hermano. ¿O cómo crees tú que ha de sentirse al caer en la cuenta de que Derek solo estuvo intimándola sin tener sentimientos por ella? Mi sobrina no quiere verlo ni en pintura.
—Si mi prima justo no quiere saber nada de él, por lo visto esto no ha sido más que un rapto. El Evanson la tiene contra su voluntad—Comenta Lord Oliver.
—Lo que no entiendo es porqué querría este hombre llevársela o hablar con ella en estos momentos. Si ya demostró que solo la poseyó sin tener la mínima intención de desposarla, porque sencillamente no la quiere, ¿por qué no simplemente deja de incordiarla y evita agravar más la situación? ¿o será que ahora le remuerde la conciencia? —Se indigna Lady Rosslyn.
—Las cosas no son así, pequeña mía
—¿Cómo sino, tía Eve? —Replica hora Lady Freya con la misma indignación de los demás presentes.
Lady Evelyn enmudece. Por más que le gustase defender a su hermano, jamás pensó que al instarlo a resolver por sí mismo el asunto con la muchacha, el muy zopenco utilizaría las peores maneras de hacerlo.
Lady Lydia, sentada en la esquina de un desván, también se muerde la lengua al ser incapaz de soltar el gran detalle del embarazo. No sabe si informarlo tendría o no alguna relevancia en este preciso instante, además de que le prometió a su hermana solemnemente esperar a que fuese ella quien quisiera anunciarlo a los demás.
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Lady Beckett
RomanceLady Beckett es una pícara jovencita aristocrática que ha agitado un avispero. No hay ojos que no estén puestos en esa nueva joya que forma parte de una de las dinastías más importantes y controversiales de la nobleza del Reino. Recientemente presen...
