|37| ¿Dónde esá Lady Beckett?

456 44 6
                                        

Cuando cae el anochecer en Londres, la residencia Beckett de South Kensington empieza a envolverse en una atmósfera de absoluta angustia y desespero. La tensión se puede cortar con un cuchillo en el gran salón de la mansión, en donde un gran número de los integrantes de la familia se encuentran reunidos, con los nervios trastocados.

A lady Agnes se le ha tenido que medicar con una infusión de hierbas narcóticas para apaciguar su histeria. A Lord Gerald, después de haber roto un tercer jarrón de porcelana en uno de sus arranques, se le ha convenido ofrecerle una botella de whisky con la esperanza de que el alcohol hiciera menguar su ansiedad, cosa que realmente no ha surtido efecto.

Los demás miembros también intentan sobrellevar la situación a sus maneras. Lord Elton y Lord Landon también lidian la inquietud vaciándose tragos de ron en la garganta. Sus esposas, por su parte, tratan vanamente de sosegarlos y aplacar sus encendidos temperamentos mientras ellas mismas procuran no perder los estribos.

Lo más jóvenes sin dudas también se han dejado afectar por el clima agobiante. Oliver, que nunca había sufrido de migraña hasta ahora, ha tenido que tomarse un calmante para evitar que se explote la cabeza. Preston, que posee el carácter más sosegado de todos, se le ha puesto la cara más pálida de lo usual y no deja de clavarse las uñas en los puños. Rosslyn y Freya, quien ha viajado durante la tarde desde Chelsea tras comunicársele la situación, yacen sentadas en un diván, animándose mutuamente.

La impaciencia es, en efecto, el sentimiento reinante en cada uno de los presentes. Y es lo menos que habría de esperarse en un escenario como este

Pues lady Beckett ha desaparecido.

O al menos se ha llegado a esa lógica conclusión, pues nadie ha parecido ver a la muchacha durante todo el día. No desde que el conde se levantó dispuesto a hablar calmadamente con su sobrina y, encontrando la puerta de su recámara abierta y resaltando su ausencia, se propuso buscarla por toda la casa sin encontrarla.

Lady Evelyn y él preguntaron a cada una de las doncellas y mozos si la joven había dejado algún aviso de a dónde iría, pero todos aseguraron no haberse topado con ella. Tampoco hallaron ninguna nota de su parte.

El hecho de que haya salido tan temprano, sin apenas esperar el desayuno, desconcertó al conde y a su esposa, pues esto no sería algo propio en Cheryl. Sin embargo, dieron por sentado que la joven estaría enojada con su tío a causa de sus reproches y que por esta razón se fue a su casa en Mayfair sin notificarles.

Pero cuando horas más tardes sus padres y su hermana Rosslyn llegaron a South Kensington para visitar a la muchacha, dando por entendido que ella no había ido a su residencia, la duda se sembró.

Nadie entró en pánico en ese momento. Sus padres y sus tíos llegaron a la suposición de que quizás estaba en compañía de alguno de sus primos, como a veces a costumbraba. Sin embargo, Oliver bajó desde su recámara desgreñado y somnoliento minutos después, evidenciando apenas haberse despertado y declarando que Preston posiblemente estuviera aún en cama debido a la resaca que ambos compartían por haberse desvelado en un bar.

Fue entonces cuando las cartas empezaron a redactarse enseguida. Se le envió una a Lord Elton a Berkeley, a Lady Freya en Chelsea, a Lady Lydia en Mayfair y a Lord Enoc en Finsbury.

Después de una larga mientras las cartas eran trasportadas de un distrito a otro de ida y vuelta con sus respuestas, recibieron tan solo una respuesta escrita por su parte de lady Lydia y Lord Enoc, aclarando que la joven no estaba con ellos. Por su parte, el duque y su esposa, además de lady Freya, llegaron personalmente a decirles lo mismo.

Allí fue cuando el pánico realmente cobró vida. Pues todo el cercano círculo social de la muchacha se resume a sus familiares, de modo que no cabía la posibilidad de pensar que estuviera haciéndole una visita a alguna amiga. Y tomando en cuenta la temprana hora en que salió de la mansión de su tío, eran muy pocos los lugares a los que se podría suponer que fuera tan de mañana.

Lady BeckettHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora