|22| Trancar el portón.

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-No he dicho que sea él...-Le susurra ella, temiendo lo peor.

-Ni falta hace que lo digas, joder. -Le espeta él, desconcertado- Ya te he dicho que tienes ojos muy transparentes, Cheryl. ¡Si hasta han parecido brillarte las pupilas al verlo! No has podido ser más obvia. Y vaya miradita también te ha echado el muy cabrón. Maldición. No me lo puedo creer. ¡El mayor de los Evanson! Jamás me lo habría imaginado, por los mil demonios ¿Cómo se te ocurre?

La mirada de indignación que le está clavando su primo le inscruta una espinita en el corazón.

-Calla, bribón.

-¿Puedes hacerle saber a mi hermana que en cuanto agilice mis trámites, vendré a verla? -Oyen decir a Derek a su cuñado.

-Eso haré, yanqui-Le responde lord Landon, despidiéndolo hasta la puerta para luego girarse y encarar a sus sobrinos-¿Todo bien, chaval?

-Todo bien, tío.

El conde asiente con una sonrisa para luego dirigirse a Cheryl

-Ahora que me he deshecho de ese neandertal, volveré arriba con mi mujer.

Y así sin mas vuelve a subir las escaleras y se pierde de vista, dándole la oportunidad a Preston de seguir reprochándole a su prima

-Joder, Cheryl...

-No te he confirmado que sea él....

-¿Es que me ves cara de ingenuo, prima? He sido testigo de la forma en que ese yanqui te clavó curiosamente los ojos apenas salió y como luego ha quitado rápidamente la mirada, como evadiéndote. Y también he visto como por unos segundos tú te has quedado encandilada viéndole a él. Además, ahora entiendo que hayas estado pegando las orejas a la puerta hace rato...

-Vale, me has pillado.

-Esto es insólito, Cheryl. Se trata del mayor de esos desagradables americanos. ¿Te das cuenta de que el hecho de que te dobla la edad no sería la única razón para que sea despreciado por la familia?

-¿Estoy muy jodida, no es así?

-A ver, pequeña, no me puedes creer que hayas estado enrollándote con Derek Evanson...

-No me he estado enrollando con él. Te repito que él no me hace caso.

-Y es lo más sensato de su parte, la verdad. Porque es una locura, Cheryl. Ese hombre no te conviene en lo absoluto. No es para ti.

-¿Por qué no?

-Escucha muy atentamente lo que voy a decirte, florecita. Hace poco me dijiste que sabes que yo creo en el amor. Tienes razón. Porque a diferencia de Oliver yo sí lo he experimentando. Me he enamorado antes y ya he tenido el corazón roto. Creeeme cuando te digo que es horrible, Cheryl. Romperte en dos es horrible. Es por ello que no quiero ni pensar que puedas sufrir de esta manera nunca. Y por desgracia es lo que terminaría pasando si realmente te permites sentir algo por ese hombre.

-¿Cómo dejó yo sentir lo que siento, Preston?

-Pues no sé, pequeña. Intenta trancarle el portón de tu corazón a ese yanqui. Porque va a herirte, Cheryl. Si te rebota al rechazarte, te lastimará. Pero si al final te hace caso solo para abrirte las piernas y brindarte falsas ilusiones, también te lastimará. Porque quizás él te desee, pero has de saber que no te quiere y jamás se casaría contigo porque eso es insólito. Y si eso pasa, Cheryl, que él te lastime, te juro que yo seré el primero en partirle la cara a ese cabrón.

Lady BeckettHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora