Ya está bien entrada la tarde cuando Derek se despide de su hermana y se dispone abandonar su recámara. En uno de los pasillos casi colisiona contra una de las jóvenes Beckett que en este mismo instante se propone entrar a ver a Lady Evelyn. Si no se quivoca, se trata de Lady Freya, la hija del duque.
Apenas la saluda con un breve movimiento de cabeza para luego seguir su aceleradoa huida de la residencia. Al menos no ha sido con la pícara Lady Cheryl y gracias al cielo no se encuentra con ella antes de lograr su misión de salir al exterior y hacerles señas a un cochero para montarse en un landó que lo conduzca hasta Picadilly.
Lady Cheryl, por su parte, ha de encontrarse en el gran comedor junto a los dos yanquis restantes que apenas hace poco se han despertado. Ella se encarga de ordenarle a unas doncellas la preparación de una rica merienda para saciarles el hambre que seguramente han de tener. Y es aquí donde, teniendo que soportar las descaradas miradas que le clava Ryder, ella se entera de la dichosa noticia de que probablemente los Evanson tendrían una oficina de su compañia naviera en Londres, cosa que no puede lograr contentarla más pues sabe que esto implica que ellos vendrían más a menudo a la ciudad.
Y vaya que esto le resulta altamente favorable independientemente de si su misión de enamorar a Derek tenga o no resultados inmediatos. Esto lo sabe porque en cierto momento Brandom comenta que ojalá su hermano mayor ya haya encontrado posada para así iniciar cuanto antes los trámites necesarios.
En el segundo piso de la mansión, lady Freya se introduce plácidamente en la recámara de su tía cuando esta le permite el paso tras haberse anunciado. Estando ya dentro se conmueve la vista al divisar a una acaramelada Lady Evelyn añoñando cariñosamente a la pequeña nueva miembro de la familia Beckett, quien aún sobre su regazo se deja contemplar con los ojitos ahora abiertos y escudriñando curiosamente a su madre.
Lady Freya, quien no había estado presente en el momento del parto y por ello tampoco había sido una de las primeras espectadoras de la llegada de la criaturita, no tarda en precipitarse hacia ella y dejarse maravillar por su adorable figurilla.
-¡Vaya que sí es una preciosura, tía Eve! Mi madre no exageraba cuando me comentó que se trataba de una auténtica Beckett. Aunque admito que ha parecido heredar más rasgos tuyos que de tío Landon. ¡Pero mirad que cosita más tierna!
Lady Evelyn no evita ensanchar una sonrisa al mirar como su sobrina política se deja embelesar por la pequeña Astrid y se dispone a tocarle suavemente la manecilla para cautivarle la atención.
-¿Tan pronto has regresado de tus diligencias en Canterbury, cariño? ¿Cómo te ha ido decorando la nueva galería de lady Adeline?-Le pregunta su tía con su habitual tono dulzón, a lo que Lady Freya primero responde con una enmarcada curvatura de labios y desparramándose con delicadeza en una esquina del colchón.
-Oh, ha sido un trabajo bastante sencillo. Esta vez la nueva galería no ha sido tan espaciosa y ya teníamos el concepto de las ornamentaciones. Así que pude terminarlo todo a tiempo. ¡Lady Adelin ha quedado maravillada! Y hoy tan pronto ha salido el sol le he exigido a Liam que debíamos regresar a Londres para conocer a la pequeña Astrid.
-No sabes lo contenta que ya estoy de tenerla entre mis brazos-Declara, emocionada, la esposa del conde.
-Mira que me han dicho que tío Landon ha estado muy paranoico durante el parto. ¡Vaya espectáculo me he perdido! No es muy común ver a este hombre con los nervios trastocados-Ambas se ríen con complicidad-Por cierto, también he visto que han llegado tus hermanos desde América justo a tiempo. Has de estar muy conteta de saber que han estado contigo en este momento ¿no?
-Oh, sí. Los tres pillos me sorpredieron con su pronta visita ayer, apenas poco antes de la pequeña querer salir a la luz. Ha sido una dichosa casualidad, la verdad. Todos han quedado enamorados de Astrid aún cuando no soportan saber que lleva la misma sangre que Landon-Una divertida sonrisa adorna el delicado perfil de Lady Freya ante las palabras de su tía y vuelve a conmocionarse cuando se da cuenta de que la criatura ha fijado su mirada sobre ella.
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Lady Beckett
RomanceLady Beckett es una pícara jovencita aristocrática que ha agitado un avispero. No hay ojos que no estén puestos en esa nueva joya que forma parte de una de las dinastías más importantes y controversiales de la nobleza del Reino. Recientemente presen...
