Hoy no diré nada, me callaré
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Alec Lightwood y Magnus Bane.
¿Cómo podíamos describir a Alec Lightwood y Magnus Bane?
Ambos eran periodistas, trabajaban en el periódico local de Idris, y más importante, se odiaban totalmente.
Esta rivalidad empezó cuando Alec entró a trabajar al periódico obteniendo un puesto que Magnus quería pero que no se lo dieron por dárselo a Alec. Meses después, Magnus logró ascender y estar al mismo nivel que el menor, pero la espinita siempre se quedó ahí.
El ojiazul nunca entendió porque el moreno lo trataba así, y cuando notó el comportamiento cortante que tenía con él, empezó a tratarlo de la misma manera.
Ahora, ambos tendrían que tomar un viaje hasta Oklahoma para conocer a una tribu cheyenne y hacer un reportaje sobre eso.
Alec suspiró de solo pensar que tenía que estar junto Magnus Bane casi una semana.
—Bane —saludó.
—Lightwood.
Llegaron al aeropuerto en un taxi que les proporcionó el periódico, y seguro que hasta el taxista logró sentir la tensión que había entre ellos.
Estuvieron sentados en las sillas de espera dos incómodas horas, hasta que pudieron abordar el avión, y para la mala suerte de Alec, a Magnus le había tocado ventanilla.
Carraspeó —¿Podrías, eh, dejarme la ventanilla? —la ventanilla era su lugar, y no iba a permitir que él se la ganara así de fácil.
Magnus sonrió —¿Por qué debería de hacerlo?
—Porque estoy seguro que yo la disfrutaré mejor que tú —sonrió falsamente. Magnus sabía que esa sonrisa era falsa, y Alec sabía que Magnus lo sabía, pero ninguno dijo nada sobre eso.
—Oh, pero a mí me gusta mucho estar aquí. Aparte, no has dicho la palabra mágica.
La sonrisa falsa de Alec incrementó aún más y murmuró entre dientes —Por favor.
—Siento que falta algo...
—¿Qué me falta? —Maldito estúpido, ojalá que el maldito avión se caiga y seas succionado por una turbina.
El moreno tocó su mejilla y le dió dos toquecitos. Quería un beso ahí.
El ojiazul estuvo a nada de mandarlo a la mierda, pero su orgullo era más grande que eso y no se iba a dejar vencer. Se acercó a regañadientes a su mejilla y presionó un casto beso.
—Por supuesto que te puedo cambiar el asiento cariño. Pidiéndolo así, nadie te negaría nada.
Se pararon de sus asientos y se sentaron en sus nuevos. Alec posó la mirada en la ventanilla y suspiró dramáticamente en su mente.
Lo que uno hacía por una ventanilla.
•°•
Se despertó de golpe al sentir una como una turbulencia lo sacudía, golpeando algo con su cabeza que no pudo descifrar hasta que se quejó.
—¿Te duermes casi todo el vuelo con la ventanilla que peleaste a un lado tuyo, te recargas en mi pecho, me abrazas, y después me golpeas? Bueno, eres difícil de entender, chico —se quejó Magnus sobándose su barbilla afectada.
—¡Yo no te abracé ni me recargue en tu pecho, mentiroso! —susurró–gritó para no alertar a los demás pasajeros. Sus mejillas se sonrojaron por el enojo (aunque en verdad era por otra cosa, pero nunca lo admitiría)
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Sopa de letras Malec
Fanfic27 capítulos con cada letra del abecedario (en realidad, pero nunca es suficiente) Habrá un poco de todo, desde capítulos tan dulces que te darán diabetes, o capítulos no aptos para menores (Espero que sepan a lo que me refiero), y ¿por qué no? Capí...