Petición de bbmalec , tanto de diabetes y con amor, como de lo otro.
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Alec rodó los ojos mientras veía a su parabatai reír con un pelirrojo que parecía mundano por lo que veía. Magnus tenía esa mala maña de hablarse mucho con los mundanos y Alec no podía hacer nada para detenerlo.
Se acercó a él riendo con un papel en la mano que guardó en su bolsillo trasero. Tomó la mano de Alec y lo jaló para terminar de llegar al Instituto.
Odiaba que hiciera esto, agarrarle la mano como si nada y seguir con su vida tranquilamente. Ignorando el hecho de que Alec se derretía en el lugar que tomaba su mano.
Llegaron al Instituto quince minutos después sin decir absolutamente nada, sólo con el sonido de Magnus tarareando. Alec carrasco para llamar la atención.
—Oye, ¿por qué no salimos mañana al Central Park? Hace mucho que no lo hacemos y sería una buena idea —comentó el ojiazul fingiendo estar distraído y algo aburrido.
Magnus se mordió el labio —Oh, Alexander, mañana tendré una cita con Tom.
—¿Tom? —sus palabras sonaron con rencor y venenosas.
—El pelirrojo de hace un rato, Tommy.
Alec se sonrojó de rabia y frustración. Se dió la vuelta y habló —Buena suerte, entonces.
°•°
—¿Me veo bien? No respondas, se que si. —Magnus entró en el cuarto de Alec dando un mini modelaje frente a él.
—Eh, si, supongo que si —murmuró jugando con sus dedos, negándose a verlo realmente a su parabatai. Escuchó un bufido y sintió unas manos posarse en sus mejillas y levantarle la mirada. Unos ojos dorados con motas verdes lo recibieron.
—Ni siquiera lo hiciste bien. Me viste, pero no me apreciaste.
—¿Qué más da mi opinión, Magnus? Creo que la de Tommy debería ser más importante —rodó los ojos, exasperado.
—Alexander, ¿hay algo que quieras decirme? —preguntó el moreno. Sus dedos recorrieron sus mejillas inconscientemente y Alec explotó.
—Si, estoy cansado de cubrirte para que te vayas a tus estúpidas citas con los estúpidos mundanos. ¿Que hay de mi? ¿Hace cuánto que no estás conmigo? ¿Crees qué yo no siento nada cuándo me dejas aquí por otros?
Magnus lo miraba con incredulidad —Alexander, yo nunca te he dejado.
—¡Si lo has hecho! ¡Lo haces desde hace meses! ¡No te importo, sólo te importa a quién te vas a follar ésta noche!
—Alec —su voz sonó amenazante —. Sabes que no es así. Me importas más que nadie, eres lo único que pienso y por quien vivo.
—¡Mentiroso! —se quejó Alec de una manera que parecía casi infantil. Dió un golpe a su pecho, causando que el moreno se alejara de él —. ¡Estoy seguro que te arrepientes de cargar con nuestra runa! ¡Soy una carga para ti!
—¡Eso no es cierto! ¡Eres la única razón por la que sigo viviendo en New York y por la que viviré el resto de mis días! —volvió a acercarse a Alec y tomarlo de nuevo de sus mejillas, pero está vez hubo mayor resistencia por parte del pelinegro —. ¡Literalmente vivo para pasar otro día más contigo! ¡Eres lo que más amo!
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Sopa de letras Malec
Fiksi Penggemar27 capítulos con cada letra del abecedario (en realidad, pero nunca es suficiente) Habrá un poco de todo, desde capítulos tan dulces que te darán diabetes, o capítulos no aptos para menores (Espero que sepan a lo que me refiero), y ¿por qué no? Capí...